Usted está aquí: domingo 5 de febrero de 2006 Economía El alto precio del petróleo

José Antonio Rojas Nieto

El alto precio del petróleo

El día de ayer el crudo marcador del mercado internacional -West Texas Intermediate (WTI)- registró un precio en el mercado spot de 65.37 dólares por barril. El registro para nuestra mezcla mexicana fue de 51.41 dólares. Los promedios para el mes de enero fueron, respectivamente, de 65.54 y 50.47 dólares por barril. Se trata de promedios mensuales similares a los registrados en agosto y septiembre del año pasado, pero superiores en casi ocho dólares a los promedios anuales de 2005.

El precio del petróleo sigue muy alto. El Congreso aprobó un presupuesto base con una cotización de la mezcla mexicana de exportación de 36.50 dólares. Y sólo en enero el precio mensual fue superior en casi 14 dólares.

¿Qué perspectivas se vislumbran para el resto del año? Lo primero que podemos decir es que los futuros del crudo en el mercado spot prevén un incremento en el precio para los siguientes 12 meses, es decir, los precios negociados para los meses de abril a febrero próximos son superiores a las cotizaciones actuales. Y sólo hasta dentro de 36 meses se registran precios similares a los actuales, luego de que las presiones de corto plazo en el mercado se diluyan. ¿De qué presiones se trata? Fundamentalmente de tres:

1) Los riesgos de abasto que pueden romper con el precario equilibrio que existe hoy entre oferta y demanda de crudo, riesgos que se concentran en cuatro productores (algunos incluyen a Rusia): Irán (3.9 millones de barriles diarios), Irak (1.8), Nigeria (2.4) y Venezuela (2.7), que juntos tienen una producción cercana a 11 millones de barriles al día, 13 por ciento de la oferta mundial de hoy.

2) El ánimo precautorio de los grandes consumidores por elevar sus inventarios ante estos riesgos, y una eventual recuperación de la demanda mayor a la esperada, tanto por razones estacionales como económicas (el consumo de China e India sigue siendo impresionante).

3) El incremento del desplazamiento de los fondos de pensiones hacia el mercado de commodities (el crudo y los derivados del petróleo, entre otras), que presiona la cotización de los futuros. Pero los precios de mediano y largo plazos no se vislumbran muy inferiores a los actuales. Difícilmente hay quien se comprometa a proporcionar de manera contundente un nuevo precio de "equilibrio" de mediano y largo plazos. Se especula sobre diversos niveles: 60, 55, 50 y 45 dólares para el caso del WTI, lo que para la mezcla mexicana significa 45, 40,35 y 30 dólares, considerando -tentativamente- un diferencial de 14 o 15 dólares respecto al WTI, nivel medio en 2005.

Pero de qué depende ese nivel medio de "equilibrio" de mediano y largo plazos. Fundamentalmente del costo de exploración, desarrollo y explotación de nuevos yacimientos (sin olvidar el transporte que en este momento es muy elevado). Sólo estos permitirán superar la delicada estrechez de la oferta en relación a la demanda que, pese a todo, sigue exigiendo incrementos de producción anual no inferiores a 1.5 millones de barriles, lo que en cinco años significa cerca de 8 millones más que deben ser obtenidos de nuevas zonas y nuevos yacimientos.

Pero estas zonas y yacimientos generarán -casi indefectiblemente- costos de producción muy superiores a los actuales. ¿Qué zonas son las que se vislumbran para ampliar la capacidad mundial de producción? En este momento se habla de nuevos campos en Africa y en el Mar Caspio, pero también en aguas profundas en diversos mares. Y para todas esas nuevas zonas productoras se mencionan costos de descubrimiento y desarrollo cercanos al doble del nivel registrado en los años 90. La resultante final -que sólo conoceremos en cinco o seis años más- será la que determine ese nuevo nivel de equilibrio de mediano y largo plazo. Y, en consecuencia, la significación económica del consumo mundial de petróleo en el balance económico nacional y mundial.

Respecto de esto último, un comentario final. Vale la pena recordar que este año el pronóstico de lo que podríamos llamar "factura petrolera" mundial (nivel de consumo por nivel medio de precio) nos daría un volumen de recursos cercano a 1.5 billones de dólares. Esta factura representó cerca de 2.5 por ciento del producto mundial, y podría ser un porcentaje mayor si la combinación del crecimiento del consumo y el precio del petróleo superaran -lo que en los próximos dos o tres años es factible- el crecimiento de la economía del mundo.

Esto es una expresión de lo que llamaría "castigo" por el pago de bajos precios durante casi 10 años. Un ejemplo es el "peso" de la misma factura petrolera en el producto mundial en 1980: menos de uno por ciento, resultado de un consumo mundial de poco más de 73 millones de barriles al día y un precio de apenas 14 dólares actuales para el llamado crudo mundial, identificando como tal a la canasta de crudos importados por Estados Unidos.

Ese año el gasto mundial en petróleo fue de 380 mil millones de dólares de hoy, apenas la cuarta parte de 2005. Frente a este panorama nada sería más regresivo en nuestro caso que seguir utilizando la renta petrolera en gasto corriente. Urge destinar un volumen creciente al fortalecimiento de las reservas y al sostenimiento o ampliación del nivel de producción, profundamente debilitada con el decaimiento inevitable de Cantarell. ¡El Congreso tiene la palabra!

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