Usted está aquí: sábado 21 de enero de 2006 Estados Cuestionan activistas las cifras oficiales sobre sida en Guerrero

Aseguran que hay al menos 4,100 casos; según Salud estatal, hasta 2005 había 3 mil 612

Cuestionan activistas las cifras oficiales sobre sida en Guerrero

Autoridades, rebasadas en tareas de prevención y asistencia, por burocratismo, señala dirigente

SERGIO OCAMPO ARISTA CORRESPONSAL

Chilpancingo, Gro., 20 de enero. En las tareas de prevención y combate al sida las autoridades han sido rebasadas por las organizaciones no gubernamentales, pues además de su burocratismo son permeables a una sociedad guerrerense mojigata y homofóbica, sostienen dirigentes de esos grupos sociales.

Arturo Vázquez Pedraza, director del Grupo Amigos con VIH, pone en tela de juicio los datos de la Secretaría de Salud en Guerrero, que hasta finales de 2005 afirmaba tener registrados 3 mil 612 casos de personas infectadas, de las cuales 2 mil 04 murieron. Asevera que hay al menos 4 mil 100 personas con VIH y que los municipios con más casos son Acapulco e Iguala y la región de la Costa Chica.

Un año antes, dice, hubo 3 mil 620 personas infectadas y cada año la cifra se incrementa más de 25 por ciento; la proporción podría ser de una mujer por cada cinco hombres; además, en la entidad al menos 250 menores padecen la enfermedad.

Francisco Navarrete Reynoso, coordinador del grupo Convihviendo con Chilpancingo, dice que es alarmante el número de casos de sida en Guerrero; "sólo en nuestro grupo atendemos a 50 personas, niños, jóvenes, mujeres, adultos y ancianos, y no nos damos a basto".

Explicó que a pesar de que su grupo se coordina con la Secretaría de Salud, "para esa dependencia de gobierno somos como una piedrita en el zapato, porque normalmente les damos a conocer cada día más casos para que nos apoyen con tratamientos".

El problema de desabasto de medicamentos es constante. "Hay una larga lista de espera y los recursos se otorgan conforme fluyen; sabemos que el Congreso del estado aprobó una ayuda de más de un millón de pesos, pero la Secretaría de Salud no la ha entregado; los pacientes deben esperar de tres a seis meses para recibir sus antirretrovirales y practicarse exámenes de diagnóstico".

Detalló que anteriormente los sectores más proclives a contraer la enfermedad eran las y los servidores sexuales, los homosexuales y bisexuales, pero ha aumentado el número de heterosexuales contagiados.

"A los machines todavía no les cae el veinte, creen que a ellos no les puede dar el sida, pero el riesgo es latente; si ellos se infectan pueden contagiar a su esposa", refiere.

Señala que su agrupación solamente atiende a personas de escasos recursos que no estan afiliadas al IMSS o al ISSSTE; son campesinos, gente sin profesión, desempleados, albañiles, amas de casa o trabajadores por cuenta propia.

"Todavía existe mucha homofobia, se violan los derechos humanos no sólo de homosexuales o servidoras domésticas. En 2005 fueron asesinadas al menos cuatro personas con preferencia sexual diferente; en el grupo tenemos un niño de cinco años que tuvo problemas en el jardín de niños y personal de la Secretaría de Salud tuvo que decirle a la directora que el sida no se contagia por el abrazo o por convivir con personas que tengan VIH".

En Guerrero el problema más grave es la falta de sensibilidad de la sociedad, "sobre todo entre médicos y enfermeras, porque en los hospitales y clínicas falta más sentido de humanismo para tratar a los pacientes seropositivos. También los medios de comunicación deben poner mucho de su parte. Nuestro grupo era más numeroso, pero lamentablemente en este año fallecieron diez compañeros".

Sociedad "mojigata y homofóbica"

"En Chilpancingo la sociedad es muy mojigata, muy espantada, no sólo con las prostitutas, lesbianas y homosexuales que viven en pareja, principalmente con los que estamos enfermos de sida o infectados con el VIH; somos discriminados y víctimas de homofobia", señala Isidro N, enfermo desde hace casi diez años.

Nacido en el municipio de Chichihualco, Isidro se quejó del alto costo de los medicamentos. "Por fortuna a mí me ayudó en los primeros años Raúl Alvarez Garín, dirigente del movimiento estudiantil del 68; desgraciadamente se cansó, pero le agradezco que todo un año me haya pagado la cuota del Seguro Social allá en la ciudad de México", refiere.

Junto con Isidro se encuentra Adrián N, también enfermo de sida. "Yo vendo dulces para ayudar a mi madre, que es educadora. El problema más grave que he sufrido es la discriminación por médicos y enfermeras. En mi caso cuento con Seguro Social, pero el tratamiento es muy costoso", añadió.

"Tener sida ha sido como un semáforo rojo, porque ya no tengo pareja, ni tengo relaciones sexuales, lo cual ha pasado a segundo plano".

 
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