Usted está aquí: jueves 19 de enero de 2006 Ciencias Los hombres se alegran más del mal ajeno que las mujeres

Científicos del University College de Londres aplicaron un juego a voluntarios

Los hombres se alegran más del mal ajeno que las mujeres

A diferencia de ellas, los varones no sienten empatía con personas que actuaron mal

Sobre ellos recae en mayor medida la responsabilidad de sancionar, una de las hipótesis

DPA

Londres, 18 de enero. Científicos británicos y estadunidenses descubrieron en el cerebro un centro de alegría del mal ajeno, que es particularmente activo en los hombres, según un artículo publicado en la revista científica Nature, en su versión online (DOI: 10.1038/nature.04271).

Si una persona que previamente tuvo un comportamiento injusto o deshonesto es castigada frente a hombres, se activan centros de recompensa en el cerebro de éstos.

En cambio, en el caso de que se castigue a personas decentes, tanto en los hombres como en las mujeres se comprobó que sienten algo similar que la persona sancionada.

La empatía permite que una persona se identifique mental y afectivamente con el estado de ánimo del otro.

Mediante diversos experimentos, los científicos demostraron en años anteriores que la simple observación o la imaginación de un sentimiento en general desencadenan en el cerebro las mismas reacciones que la propia experimentación de un sentimiento.

Es decir, si una persona sufre dolor, en otro que lo observa también se activan los centros de dolor del cerebro.

Ahora los científicos, dirigidos por Tania Singer, del University College de Londres, quisieron investigar en qué medida el comportamiento social de los congéneres tiene influencia en esas reacciones.

Para ello pidieron a voluntarios participar en un juego en el que el oponente se comportaba conscientemente de manera decente o indecente. De esta forma los científicos pretendían inducir a los voluntarios a querer o rechazar a sus compañeros de juego.

Luego los expertos incluyeron el factor dolor tanto para los jugadores honestos como para los que no lo eran, y al mismo tiempo analizaron la actividad cerebral de los voluntarios.

Si se castigaba a jugadores que provocaban simpatía, los científicos midieron en hombres y en mujeres un aumento de la actividad de los respectivos centros de dolor.

En cambio en jugadores indecentes esta reacción de empatía no se producía, al menos entre los hombres. Por el contrario, se activaban determinados centros de recompensa. En las mujeres la empatía prácticamente no mostraba cambios.

La causa por la cual la reacción es diferente es algo que no se explican por ahora los investigadores. Una de las hipótesis planteadas es que sobre los hombres recae en mayor medida la responsabilidad de mantener la justicia y sancionar las violaciones a las reglas.

 
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