Usted está aquí: viernes 13 de enero de 2006 Opinión CIUDAD PERDIDA

CIUDAD PERDIDA

Miguel Angel Velázquez

El veto a Dolores Padierna

Los Renés volvieron a perder

El bejaranismo, un lastre

DESDE LOS más altos mandos del PRD llegó la orden el martes pasado: Dolores Padierna, la esposa de René Bejarano, no deberá aparecer en la lista de los candidatos al Senado. Se lo dijeron a ella en persona y el ultimátum se entendió como un rompimiento real entre la muy disminuida CID bejaranista y la dirigencia del partido.

LA DESAVENENCIA tiene que ver con las profundas grietas que produjo el episodio de los videos, pero también con la arrogancia y el oportunismo del liderazgo de esa tribu que intentó montarse en el triunfo de Marcelo Ebrard, en las pasadas elecciones internas, para imponer su ley y apoderarse de los puestos de elección, como corriente triunfadora.

SE TRATO de cobrar facturas apócrifas porque el pedazo de la CID que fue en apoyo pleno de Ebrard, fue la que ahora encabeza Martí Batres. Sabedor de eso, Bejarano trató de presionar a la dirigencia del partido y se reunió con el otro René, Arce, de Nueva Izquierda, quien, por su parte, se deslindó rápidamente de Jesús Ortega en cuanto supo que había sido derrotado.

DE AQUELLA reunión celebrada en la tercera semana de diciembre, los Renés tomaron fuerza y Bejarano se lanzó en contra de Batres, mientras Arce recogía sus canicas de la mesa de juego e intentaba ir a un nuevo combate electoral, nada más con el apoyo de la corriente bejaranista, es decir, sin sus aliados históricos.

PARA EMPEZAR, los dos Renés formaron un grupo que iba en contra de la coalición que propone a López Obrador para la Presidencia de la República. Conocedores de los estatutos de su partido, sabían que la ley interna establece que si hay coalición no hay elecciones, y eso los dejaría en un postura muy débil porque el CEN del PRD sabe a la perfección que la tribu de Bejarano no ganó la elección en el Distrito Federal, y que Arce perdió en su intento por llevar a su líder, Jesús Ortega, a la candidatura perredista por la jefatura de Gobierno de la ciudad, por lo que otras corrientes tendrán el lugar que les corresponde, según su trabajo, sin que ellos puedan quedarse con la mayor tajada del pastel.

NO OBSTANTE, jugaron a la votación interna y volvieron a perder. Sí habrá coalición y para que quede muy claro cuál es la decisión del partido, Martí Batres, hoy enemigo de Bejarano, será propuesto al Senado en lugar de Dolores Padierna, que podría conformarse con un lugar en la Asamblea Legislativa.

LA NOTICIA no parece mala. Un lastre muy pesado para Andrés Manuel López Obrador, para Marcelo Ebrard y casi para cualquier perredista es el bejaranismo. Además del descrédito, están las prácticas, digamos poco limpias o éticas, de esa tribu, que ha tenido desde siempre al PRD al punto del escándalo. Esto, sin descartar los pasajes tenebrosos de, por ejemplo, Rosario Robles.

PERO EL veto a Dolores Padierna, que podría marcar el rompimiento hasta hace poco insospechado entre la dirigencia perredista y Bejarano, también podría significar el principio de la formación de una nueva mayoría dentro del PRD y el desahucio de la corriente Izquierda Democrática Nacional, proyecto que ya se viene acariciando.

POR LO pronto, hoy habrá Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática, y allí quedarán bien claras las posturas del sol azteca para lo que resta de este año electoral. Parece que el transitar por estos días y meses no será nada fácil, pero si las cosas van como hasta ahora pintan, seguramente habrá buenos resultados, porque si hay algo reiteradamente cuestionable en el PRD es la presencia obvia y dañina de lo que queda de la corriente de Bejarano en esa organización. Ya veremos si se atreven.

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