Usted está aquí: viernes 13 de enero de 2006 Ciencias Nueva embestida contra la cannabis en Gran Bretaña

El gobierno endurecerá leyes ante reportes que la ligan con la sicosis

Nueva embestida contra la cannabis en Gran Bretaña

Siquiatras coinciden en que proscribirla sólo empeoraría el problema entre los jóvenes

JEREMY LAURANCE THE INDEPENDENT

Es la droga eufórica más antigua del mundo, vista desde hace mucho tiempo como víctima de leyes injustas por todo liberal que se respete. En el curso de los años, la noción de que un toque es un medio de relajamiento más seguro y dulce que una copa se ha extendido de sus tradicionales partidarios estudiantiles a todos los rincones de la sociedad. Pero dos años después de que el gobierno británico escuchó esas voces y relajó las normas, su seguridad está más en duda que nunca. Se prevé que un informe por publicarse en las próximas semanas confirmará lo que algunos siquiatras llevan años advirtiendo: la cannabis podría estar volviendo locos a los usuarios, muchos de ellos niños.

Charles Clarke, secretario británico de asuntos internos, indicó en fecha reciente que, con base en un informe del Consejo sobre el Abuso de Drogas, planea dar vuelta en U a la reclasificación de la cannabis que su predecesor, David Blunkett, realizó en 2004. Se prevé que la llevará de la clase C de nuevo a la B, con penalidades más altas por su posesión.

Mariguana más potente

Pero, ¿de veras es tan peligrosa? La cannabis es la droga ilegal más usada en Gran Bretaña, y la impresión de que brinda un eleve libre de riesgos se incrementó con la acción de Blunkett. Sin embargo, en los dos años recientes se han fortalecido las evidencias de que la droga que inspiró a la generación jipi a hacer el amor y no la guerra es un disparador de alucinaciones sicóticas que puede confinar a una pequeña minoría de usuarios vulnerables a pasar la vida en instituciones mentales.

Dos sucesos han incrementado la ansiedad de los profesionales. En primer lugar, la mariguana disponible en las calles es más fuerte que hace dos o tres décadas. Mucha es de la variedad llamada skunk (zorrillo), versión de alto octano de la más benigna weed (yerba), que a menudo se cultiva mediante hidroponia (sin tierra) en interiores, bajo lámparas, donde se le mezcla especialmente para aumentar el contenido del principal ingrediente sicoactivo, el tetrahidrocannabidinol, o THC. Un cigarro de mariguana actual puede contener de 10 a 20 veces más THC que el de los setentas. Todas las drogas conllevan el riesgo de efectos secundarios y, mientras más poderosa la droga, más alto el riesgo de que algunos usuarios sufran daño. La cannabis no es la excepción.

En segundo lugar, los jóvenes comienzan a experimentar con cannabis a una edad más temprana. Mientras más joven la persona, más susceptible es a cualquier droga. Estudios en diversas partes del mundo reportan que los muchachos la prueban desde los 15 años o menos. El riesgo de que la droga cause sicosis puede incrementarse a medida que decrece la edad.

Un episodio sicótico puede constar de alucinaciones, fantasías y pérdida de contacto con la realidad; puede durar días, semanas o meses y causar intensos temores. Aunque es posible tener un solo episodio sin recurrencia, el riesgo de ataques se incrementa después del primero.

Robin Murray, profesor de siquiatría en el instituto británico de la especialidad, ha hecho las más sonoras advertencias sobre la mariguana, pero matiza: "Es obviamente ridículo decir que todo fumador de cannabis se volverá sicótico. Inclusive en nuestros estudios de adolescentes, 90 por ciento de quienes la han fumado no desarrollan sicosis". Sin embargo, señala crecientes indicios de que sí puede dispararla en individuos vulnerables.

La gran pregunta es: ¿quiénes son vulnerables? Un estudio de dicho instituto, publicado en la revista Biological Psychiatry en mayo pasado, sugirió que personas con una variante del gen COMT, que lleva 25 por ciento de la población, tienen cinco veces más riesgo de sicosis si fuman cannabis.

"El gen está relacionado con la descomposición de la dopamina en el cerebro, y sabemos que cualquier cosa que impida ese proceso incrementa el riesgo de sicosis", explica el profesor Murray. "Decimos que la cuarta parte de la población es vulnerable. Es lo mismo que en las enfermedades cardiacas. Sabemos que algunas personas pueden fumar cigarrillos y seguir una dieta alta en grasas sin sufrir un ataque cardiaco, pero si se tienen antecedentes familiares o predisposición genética, los riesgos se incrementan."

No hay prueba de causalidad

Los críticos alegan que la evidencia sobre efectos dañinos de la cannabis muestran una asociación entre la droga y la sicosis, pero no una causalidad. Trevor Turner, siquiatra consultor en el hospital San Bartolomé de Londres, y vicepresidente del Real Colegio de Siquiatras, señaló que hay tres razones por las cuales aún no se comprueban los argumentos contra la cannabis: "En primer lugar, no ha habido un incremento en la esquizofrenia en este país pese a un aumento masivo en el consumo de mariguana. En segundo, no hay pruebas de que las poblaciones que cultivan cannabis, como en Jamaica, tengan mayor incidencia de sicosis. En tercero, se puede mostrar una asociación entre las drogas y la enfermedad, pero no una causalidad."

Los pacientes con esquizofrenia tienen problemas de depresión, retraimiento, deserción escolar y de conducta desde mucho antes de ser diagnosticados. "Las personas que no se sienten bien son proclives a buscar algo que las calme. En la cultura adolescente es la cannabis", indica Turner, quien ha pasado décadas como siquiatra de primera línea en Hackney, en el este de Londres. Dice que nunca ha visto un caso de sicosis inducida por la yerba. Fumar mariguana puede desencadenar la aparición precoz de la esquizofrenia, pero no causarla. "Bien podría ser que la yerba ponga de manifiesto un problema oculto", considera. Sin embargo, concede que los riesgos del skunk son mayores, debido a su alta concentración de THC. "Cualquier droga sicoactiva puede tener efectos tóxicos. Es como beber whisky en vez de cerveza", comenta.

Lo mejor, legalizarla

Aunque los profesores Murray y Turner difieren en cuanto a la función exacta de la cannabis en la sicosis, están de acuerdo en que proscribirla legalmente no reducirá el daño. Turner señala que la opción más segura sería legalizarla, de modo que pudiera controlarse su calidad y potencia y dar seguimiento a los usuarios para reducir el daño. La legalización tendría que aplicarse en toda Europa para evitar que los jóvenes vayan a otro país a drogarse. "Al no legalizarla generamos rechazo de los jóvenes hacia la ley y criminalizamos una actividad inocua para la gran mayoría de la gente. Envenena a la sociedad."

Murray considera que la educación es la clave. "La gente debe conocer los riesgos de la mariguana", indica Murray. "El consumo se redujo el año pasado por todo el escándalo que se ha levantado. Necesitamos una campaña como las que se han hecho contra el tabaquismo en Estados Unidos. Esta es una de esas raras ocasiones en que debemos imitar a los estadunidenses."

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

 
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