Usted está aquí: jueves 8 de diciembre de 2005 Opinión MEXICO SA

MEXICO SA

Carlos Fernández-Vega

Optimismo oficial sobre el empleo y el crecimiento

Larga es la historia de Roberto Madrazo

Las rebanadas del pastel:

DIAS ATRAS, EL secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, presumía ante los participantes en la reunión de los gobiernos estatales de Arizona y Sonora que a lo largo de 2005 la economía formal mexicana ha generado 750 mil empleos, cifra superior a los 478 mil proyectados. "El gobierno federal -decía- no elabora los indicadores de la economía, pero considera que los analistas nacionales y extranjeros se han equivocado a la baja".

EL OPTIMISMO Y la cifra fueron compartidos y avalada por el sucesor de monseñor Carlos Abascal en la Secretaría del Trabajo, Francisco Salazar, quien precisó que de enero a noviembre las plazas registradas sumaron 751 mil.

EL FLAMANTE SECRETARIO general de la OCDE, José Angel Gurría, no encontró mejor forma de celebrar su nombramiento y agradecer los favores recibidos que aplaudir la información laboral difundida por quien afanosamente trabajó en pos de su candidatura. De hecho, elogió que en un año de bajo crecimiento, como 2005, el registro de puestos de trabajo sea mayor que en 2004, cuando el producto interno bruto reportó el avance más destacado del sexenio foxista.

SIN EMBARGO, ENTRE el auto elogio oficial y la realidad existe una distancia cada vez más amplia. En los hechos crece el desempleo, el deterioro de la calidad de los puestos de trabajo es permanente y el ingreso de la mayoría de los ocupados es miserable.

ANTE LOS MANDATARIOS de Arizona y Sonora, el secretario de Hacienda celebraba que los "analistas nacionales y extranjeros se han equivocado a la baja" en lo que a generación de empleo se refiere, pero en el mejor de los casos la referencia correspondería estrictamente a 2005 y sin matiz alguno.

EL GOBIERNO DEL "cambio" acostumbra a manejar cifras de acuerdo con la ocasión. En ésta, Gil Díaz se refirió al periodo enero-noviembre del presente año, como si el mandato de Vicente Fox hubiera iniciado el primero de los meses citados y concluyera en el actual, es decir un sexenio de un año.

INDEPENDIENTEMENTE DE QUE 70 por ciento de las plazas laborales generadas de enero a noviembre de 2005 son eventuales (sólo 3 de cada 10 permanentes), el optimismo de los secretarios de Hacienda y Trabajo, con el visto bueno de Gurría, se desinfla cuando se hace el balance de cinco años, que son los que el "cambio" lleva sentado en Los Pinos.

EN ESTE SENTIDO, baste recordar que al iniciar el sexenio foxista los mexicanos desempleados, subocupados y en la economía informal representaban 30 por ciento de la población ocupada; cinco años después, el "éxito" laboral involucra a 40 por ciento de esa misma población, es decir, un vergonzoso incremento de 10 puntos porcentuales.

EN LOS HECHOS, el registro laboral del Instituto Mexicano del Seguro Social sólo es positivo -en el balance de cinco años- en lo que a empleo eventual se refiere, porque el número de plazas permanentes en la economía formal al cierre de noviembre de 2005 es inferior en alrededor de 60 mil con respecto a las existentes el primero de diciembre de 2000.

YA QUE ESTAN tan contentos por los resultados laborales obtenidos a lo largo del gobierno del "cambio" deberían presumir, también, que en ese lapso cerca de 2 millones de mexicanos enfilaron hacia el norte en busca de mejores condiciones (o condiciones a secas) de vida.

PARA ATENDER UNA realidad dramática, como la del mercado laboral mexicano, no se requieren auto elogios sino resultados concretos. Hechos y no gritos.

SI DE GRITOS se trata, habrá que considerar los del candidato presidencial tricolor, Roberto Madrazo, quien ayer hizo un llamado al presidente Fox, su partido, sus diputados y su aspirante Felipe Calderón para que, juntos, "avancemos en la autonomía del sistema financiero"; es decir, que de la mano aprueben la fallida iniciativa prianista en torno a los organismos financieros del sector público encargados de supervisar y vigilar a los bancos, las casas de bolsa, el mercado bursátil, las aseguradoras y afianzadoras, y el sistema recaudador de impuestos.

EL DE MADRAZO, sin duda, es un grito desesperado de auxilio, porque entre esos organismos financieros del sector público destaca la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la misma que reiteradamente se negó a informar sobre los fideicomisos que, instituidos en el Banco Unión de Carlos Cabal Peniche, armó el tabasqueño en 1994 para financiar, fuera del marco legal, su campaña electoral en pos del gobierno de su estado natal.

LA VERSION OFICIAL del ahora candidato presidencial por el PRI señala que aprobar la referida iniciativa permitirá "avanzar en la protección del sector financiero", al tiempo que evitará que "México esté envuelto en conflictos poselectorales". Fox y Calderón tendrán que "echar adelante todas las reformas posibles; que no nos asusten un par de gritos de López Obrador, porque me parece que México no puede ser rehén de los gritos de Atenco; de llegar a la Presidencia de la República no sucederá eso: ni Atencos, ni gritos".

DESESPERADOS GRITOS DE auxilio son, en realidad, los lanzados por Roberto Madrazo, quien sabe perfectamente que está en la picota y cada día que pasa más lejos de Los Pinos. Abrir los expedientes financieros, revisar los enjuagues con los fideicomisos en Banco Unión, auditar los financiamientos que Carlos Cabal Peniche y demás amigos empresarios le otorgaron al margen de la legislación electoral, y otras tantas bellezas, serán realidades con un gobierno vertical que tenga capacidad legal de contar entre sus herramientas con los organismos financieros del sector público a los que fallidamente los prinanistas pretendían declarar "autónomos".

CIERTO ES QUE no sólo podrían revisarse los fideicomisos de la campaña electoral madracista por Tabasco. Hay mucha tela de dónde cortar, como los amigos entenderán, y por ello los calambres.

RECORDAR ES VIVIR: "en silencio y apenas hace tres meses, el gobierno foxista exoneró al PRI de reintegrar al erario los 25 millones de dólares -según la cifra ofrecida por Carlos Cabal Peniche- que recibió en 1994 del Banco Unión para financiar las campañas de Luis Donaldo Colosio, Ernesto Zedillo y Roberto Madrazo, monto que fue a engrosar la abultada panza del Fobaproa y del IPAB" (La Jornada, noviembre 2002). La encargada de correr la cortesía fue la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

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