Usted está aquí: domingo 6 de noviembre de 2005 Política Asisten miles de hidalguenses a mitin de López Obrador

Ante los más pobres, condena las políticas neoliberales

Asisten miles de hidalguenses a mitin de López Obrador

El precandidato visitó pueblos gobernados por PRI y PAN

ROBERTO GARDUÑO ENVIADO

Ampliar la imagen Acto proselitista de Andr�Manuel L� Obrador en Huejutla, Hidalgo FOTO Carlos Ramos Mamahua Foto: Carlos Ramos Mamahua

Huejutla, Hgo., 5 de noviembre. Los habitantes de pueblos gobernados por alcaldes panistas y priístas, en la sierra y la Huasteca hidalguenses, establecieron una relación directa, casi de diálogo, con el precandidato presidencial perredista, Andrés Manuel López Obrador, quien se ha ganado el apoyo de mujeres y hombres pobres, y ha comenzado a atraer el respaldo de grupos de comerciantes, pequeños empresarios y profesionistas.

Al cruzar esas regiones, López Obrador dijo que como hace algunos años, cuando era presiente del PRD, la situación para la mayoría de los hidalguenses en esas tierras es difícil, ya que la pobreza impera y se extiende con rapidez.

Desde la ciudad de México, a las 6 de la mañana, el precandidato presidencial se enfiló rumbo a la Huasteca con objeto de llegar a Huejutla, población donde convergen San Luis Potosí, Veracruz e Hidalgo, y donde la población nahua predomina, en número y en niveles de pobreza.

Como pocas ocasiones en los años recientes, la plaza central del poblado se abarrotó. Más de 8 mil personas de todos los estratos sociales se presentaron para escuchar el mensaje del perredista. Desde el templete, mientras que de sus hombros caían los collares formados con flores de cempasúchil -el símbolo de mando-, López Obrador sostuvo que el abandono en la sierra de la Huasteca obedece a las políticas neoliberales.

"¿Qué hicieron esos tecnócratas chiflados que mal gobiernan el país? Pusieron a competir a los campesinos mexicanos, dejándolos abandonados a su suerte, ante los apoyos que reciben los productores de Estados Unidos, quienes son beneficiados con subsidios. ¡Los tecnócratas van al extranjero a copiar lo malo, no lo bueno."

Entre los asistentes, buen número de nahuas se preguntaron qué son los tecnócratas, y al escuchar una explicación, mientras el precandidato continuaba el discurso, sus rostros se endurecieron y comenzaron a reprochar el pasado reciente. "Aquí vino el señor ese, Salinas, a prometernos carreteras, agua y educación, y sólo nos hizo más pobres. Después el Presidente que ahora está en Los Pinos (Fox), anunció que iba a apoyarnos, y sólo nos ha hecho más pobrecitos, mírenos", replicó la señora María Zavala Hernández, quien con huaraches de plástico caminó 13 kilómetros para llegar al mitin, guareciéndose del sol con una vieja sombrilla.

A cada propuesta y promesa de López Obrador surgía una arrebatada ovación de parte de los miles de asistentes al encuentro. "¿Creen que es justo que se dé una pensión millonaria a Salinas, Zedillo, De la Madrid, Echeverría o a Fox, ahora que se vaya?" Y la respuesta al unísono fue un ¡no, no, no!

Para el precandidato perredista y los asistentes, el acto se convirtió en un lazo de unión, misma que se ha venido afianzando en las semanas recientes. Al preguntar desde el templete si pueden realizarse los cambios en el país, López Obrador obtuvo respuestas similares a la de la señora Lucía Camarena: "Claro que se puede, sobre todo después de que se llevan el dinero esos cochinos para enriquecerse, claro que se puede cambiar".

La movilización en la cabecera municipal gobernada por el panista Alfredo San Román, a quien de sobrenombre se le dice Ratafredo, propició que desde el edificio de la alcaldía se ordenara no dar apoyo de seguridad al precandidato y su equipo; es más, se cerró la calle que habría de servir de desahogo al convoy al culminar el mitin.

De la calurosa Huejutla, el precandidato regresó al camino de la sierra. En Tlanchinol, alrededor de mil 500 habitantes de esa región, quizá los más pobres, dieron la bienvenida a López Obrador. Una indígena fue al micrófono y habló así al precandidato: "Tlanchinol también es México; Tlanchinol exige el ansiado cambio; Tlanchinol ha sufrido el mal reparto de los recursos y tiene la esperanza de que con usted será todo distinto. ¡Que la fuerza de su espíritu, con nuestra voluntad, lo lleven al cambio tan ansiado".

En la plaza del pueblo se desplegó una manta frente al templete que decía: ¡El Peje sí, Aquileo no, porque no es perredista, es priísta! Este personaje es el candidato a la alcaldía del lugar, pero es repudiado por los perredistas históricos del municipio, quienes lo acusan de tener relación directa con el cacique Nemorio Medina, quien domina la compra y venta de cacao.

En respuesta al diferendo, López Obrador manifestó que a él no le incomodan las protestas, porque "cuando hay autoritarismo se obliga a la gente a estar callada, pero todos tenemos derecho a disentir".

De esa población, el precandidato emprendió el viaje hacia Zacualtipán, lugar donde se fundió una de las campanas que penden de las torres de la catedral de Moscú, y donde nació el general Felipe Angeles. Alrededor de 3 mil personas escucharon al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal advertir que como presidente impulsará un verdadero cambio, con una nueva política social que saque de la pobreza a los millones de mexicanos que viven en esa condición.

Al concluir su recorrido por la sierra y Huasteca, López Obrador se encaminó a Atotonilco El Grande, donde 2 mil personas también lo respaldaron en su búsqueda por la Presidencia de la República.

 
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