Usted está aquí: martes 11 de octubre de 2005 Capital Inmobiliarias hicieron trampa con casas de interés social

Usaron a su conveniencia la Norma 26: Castillo Juárez

Inmobiliarias hicieron trampa con casas de interés social

La Seduvi ha frenado 20 desarrollos en cuatro delegaciones

BERTHA TERESA RAMIREZ / II Y ULTIMA

Ampliar la imagen Aspecto de las torres que est�siendo construidas por Prtika Polanco para departamentos, los cuales fluct�ntre 890 mil y un mill� medio de pesos FOTO Marco Pel� Foto: Marco Pel�

Frente a las 26 mil casas que construye la iniciativa privada en cuatro delegaciones de la capital de la República, que representan 64.19 por ciento de los 40 mil 500 domicilios que edifica ese sector en la ciudad de México, el gobierno capitalino ha construido 66 mil viviendas de interés social, 30 mil de las cuales se ubican principalmente en las delegaciones Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Benito Juárez y Miguel Hidalgo, informó la secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), Laura Itzel Castillo.

Indicó que si bien son pocas las empresas inmobiliarias que han invertido en casas de interés social, muchas han hecho trampa, pues han aprovechado a su conveniencia la Norma 26 que emitió en 1997 la Asamblea Legislativa del DF con el propósito de crear incentivos para la construcción de inmuebles para la población de bajos recursos.

Entre otros incentivos, la Norma 26 -en vigor hasta abril de 2005, cuando fue reformada para terminar con los abusos- permitía a los inversionistas construir viviendas de seis pisos sin cajones de estacionamiento y sin especificar la extensión que debían tener las casas de interés social o popular.

Además carecía de disposiciones para obligar a los desarrolladores a solicitar a la Seduvi la reducción fiscal correspondiente, trámite indispensable para que la dependencia pudiera verificar las corridas financieras de las empresas y así comprobar que los costos que ofrecen por las casas de interés social o popular se apegan a la realidad, en función de los topes máximos permitidos.

De acuerdo con disposiciones de la norma hasta antes de que fuera reformada, el costo máximo de una casa de interés social equivalía a multiplicar el salario mínimo anualizado en el DF (es decir, un día de salario mínimo, que equivale a 46.80 pesos, por 365 días), y lo que resulta de esta operación (17 mil 82 pesos) por 15, lo que da un costo de poco más de 256 mil 230 pesos.

Es importante mencionar que tras la reforma aplicada por la ALDF a la Norma 26, en abril de este año, una de las modificaciones recayó en los costos de la vivienda popular, los cuales ya no resultan de multiplicar el salario mínimo anualizado por 25, sino por 30. De esta forma, la modificación elevó el costo, pues ahora, de acuerdo con esta norma, deben costar 512 mil 460 pesos.

Castillo Juárez dijo que algunos inversionistas lograron hacer trampa, porque "ante notario público acreditaron que las casas que construyen tienen costos de interés social, pero al terminarlas venden aparte los cajones de estacionamiento, los acabados de lujo, el elevador o la cocineta, aditamentos que la gente tiene que comprar a fuerza".

Indicó que la Seduvi ha detectado el problema en varios proyectos localizados en las cuatro delegaciones del centro, y a la fecha ha logrado frenar 20 de estos desarrollos.

Recordó que la Norma 26 se comenzó a aplicar con el propósito de fomentar la construcción de vivienda de interés social tras la situación de emergencia que vivieron los habitantes del DF. Esto porque la carrera inflacionaria que desató el "error de diciembre" de 1994 afectó a la población de estratos medios y altos que había obtenido créditos para la adquisición de vivienda, y que 10 años después todavía estaba en cartera vencida por esa deuda, al igual que a los sectores populares, ya que los proyectos para construir casas de interés social o popular prácticamente desaparecieron durante esa década.

A casi 10 años de que entró en vigor, la Norma 26 no ha logrado el cometido para el que fue creada: fomentar la construcción de vivienda para los estratos de bajos recursos.

Ante esta circunstancia la administración capitalina diseñó una política de vivienda de interés social; para llevarla a cabo ha debido expropiar 836 inmuebles que se hallaban en franco deterioro, localizados en su mayoría en lo que se conoce como suelo servido (que cuenta con infraestructura y equipamiento) en Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Benito Juárez y Miguel Hidalgo, indicó.

Las casas de interés social construidas con crédito del Invi en un conjunto habitacional tienen un costo de 170 mil pesos, y en lo más que pueden llegar a cotizarse son 200 mil, "muy distinto a lo que se ofrece por otras vías", señaló.

Pero, tanto se han elevado los precios de las casas de interés social de la iniciativa privada que por ejemplo la inmobiliaria Provi, una de las pocas que construye viviendas de este tipo, a finales de agosto pasado ofrecía, en uno de los tres proyectos que edifica en la colonia Anáhuac, departamentos de 46 metros cuadrados, con cajón de estacionamiento, a un precio de 465 mil pesos; de 48 metros cuadrados con estacionamiento, en 500 mil pesos, y de 52 metros cuadrados sin estacionamiento, en 450 mil pesos.

Castillo agregó que las inmobiliarias justifican los precios que ofrecen argumentando que el Invi "está muy castigado". Al respecto, Ariel Sánchez Zermeño, vicepresidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda y socio de la empresa Lonai, dijo que si bien la ley no los obliga a incluir estacionamiento, "el mercado sí", y respecto de los precios en las que las venden señaló que se deben a la calidad de los acabados.

"Les metemos duela laminada, una buena cocina integral, baños bien puestos con las paredes forradas con loseta en su totalidad y buenos muebles de baño, pues les ponemos regadera de teléfono o de mando único." Indicó que es posible incluir estos aditamentos gracias a que los precios se han abaratado. "Como tenemos gran volumen de vivienda por construir en el DF, conseguimos buenos costos; así, en lugar de subir el precio de las casas para ganar más, decimos: vamos a bajar su precio, entonces las personas que nos compran las más baratas son nuestros mejores clientes.

"Metemos los mismos acabados en los departamentos de 2 millones y medio de pesos que en los de 400 mil pesos; la única diferencia es que uno es más grande que otro, y que uno tiene una ubicación mejor que el otro; los mismos acabados para lo caro que para lo barato es quizás el éxito que ha tenido la vivienda más económica", dijo.

Las cerca de 224 mil personas que llegarán a vivir entre 2005 y 2006 a las delegaciones del centro, que representarán 18.66 por ciento de las más de un millón 200 mil que abandonaron esas demarcaciones entre 1970 y 2000, tendrán que hacerlo en casas caras y pequeñas, que en la mayoría de las de interés medio o alto no rebasan 120 metros cuadrados, y en las de interés social llegan a medir apenas 45 metros cuadrados.

 
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