Usted está aquí: viernes 26 de agosto de 2005 Opinión CIUDAD PERDIDA

CIUDAD PERDIDA

Miguel Angel Velázquez

Las tribus, tumor maligno del PRD

Asomos de ruptura

Más desencuentros que encuentros

DESDE HACE algunos días, alentados por voces del pasado inmediato y vergonzoso del PRD, un grupo de militantes de esa organización ha hecho correr la especie de que podría ocurrir una ruptura en ese partido, cuando menos en el DF, donde la ambición por la candidatura a la jefatura de Gobierno encendió una mecha corta que puede hacer volar en pedazos la posibilidad de que repita en el timón del gobierno citadino.

PARA MUCHOS perredistas, esta situación forma parte del malestar general que proviene de la lucha interna entre las tribus partidistas que pelean entre sí como si fueran partidos opositores.

DESDE HACE buen tiempo, las riendas del PRD andan sueltas. Las direcciones, tanto las estatales como la nacional, no alcanzan a hacer comprender la importancia del momento político del PRD al resto de sus militantes, que operan, en la mayoría de las ocasiones, guiados por la idea de no perder la chamba.

EL PROYECTO político del perredismo existe solamente en el discurso y carece de sentido entre los liderazgos tribales porque no hay, entre ellos, ningún compromiso hacia el partido. Todos son sabios, todos son lí deres, todos son generales de sus propios ejércitos, pero ninguno, o muy pocos, son del PRD.

NI SIQUIERA la posibilidad de convertirse en gobierno federal les ha dado la razón para evitar la confrontación continua de sus intereses, por eso resultan presa fácil de las teorías de la destrucción que hoy asoman por todas las hendiduras de la organización.

DESDE LA periferia del partido, quienes han tenido que abandonarlo por haberlo traicionado, buscan alianzas con los que aún mantienen su militancia para crear ámbitos de desconfianza y para sabotear las intenciones de gobierno, apoyados en su encono y en intereses inconfesables.

EN EL PRD se tiene la idea de que éste es impensable sin las corrientes, sin sus tribus, pero además nada se hace por encontrar el punto común que permita transitar a toda la organización hacia horizontes más promisorios.

LA IDEA de un gobierno de izquierda, no del PRD, ha logrado cautivar a los pobladores del Distrito Federal, pero el PRD es poco, en términos cuantitativos, para alcanzar, por fuerza propia, la Presidencia de la República, por lo que, en esencia, romper con las tribus podría acarrear muchos más simpatizantes a la organización que la estructura de corrientes, que es un lastre.

NUNCA HABRA una buena evaluación del trabajo de los líderes ni de los militantes si en la decisión de hallar un nuevo candidato irrumpe siempre la fuerza de los intereses de una o más tribus.

AL PRD se le está acabando el tiempo político sin querer crecer, sin buscar entre las necesidades de la gente de la capital y de todo el país cuál podría ser su verdadero destino, y parece querer morir por su propia mano, cuidando los intereses de quienes están fuera del sol azteca.

DE CUALQUIER forma, aún con todos esos tumores malignos que lo desfiguran, el PRD es, sin duda, mejor opción que el camino de corrupción manifiesta del PRI o la mentirosa desvergüenza de Acción Nacional. Y que quede claro, para que no existan confusiones, unos y otros no son lo mismo.

CADA UNO significa una opción diferente y cada cual ha demostrado en el poder hasta dónde está el alcance de su propuesta. Así que hay que pensarlo bien. Sí, hay confusión y desorden, pero no son lo mismo y en muy poco tiempo se volverá a demostrar.

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