Usted está aquí: martes 23 de agosto de 2005 Opinión La pobreza y el engaño

Editorial

La pobreza y el engaño

Ante la plana mayor del gobierno federal, encabezada por el presidente Vicente Fox, el secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), José Luis Machinea Rey, presentó ayer cifras que desmienten en forma inequívoca los datos oficiales sobre una supuesta reducción, tan espectacular como imaginaria, de la pobreza y la desigualdad en México.

Según datos del organismo latinoamericano, esta disminución es parcialmente cierta en el ámbito rural, pero en las ciudades se mantienen los niveles de indigencia y pobreza; en cuanto a la calidad de vida, el documento de la Cepal, denominado Objetivos de desarrollo del milenio, una mirada desde América Latina y el Caribe, señala el mal desempeño de nuestro país en materia educativa ­en especial en la enseñanza secundaria, con altísimo porcentaje de deserciones­, en salud y nutrición ­en particular respecto de salud reproductiva, por niveles inaceptables de muertes maternas­, y en protección ambiental.

La miseria, la marginación, la desigualdad y otras deficiencias sociales referidas en el informe son problemas compartidos por la mayor parte de las naciones latinoamericanas, las cuales presentan, a decir de Machinea, "progresos insuficientes en el tema de la pobreza (...), en mortalidad materna, en universalización de la educación primaria, en acceso a saneamiento (y) en la sostenibilidad del medio ambiente".

El documento de la Cepal atribuye tal estancamiento a "la desigual distribución del ingreso". En la misma reunión, que tuvo lugar en Los Pinos, Ricardo Sánchez, titular del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, dijo que América Latina se caracteriza por ser la región menos equitativa del planeta, en tanto que Rogelio Fernández, del Fondo de Población de la Organización de Naciones Unidas, señaló que el indicador más dramático de la desigualdad en el subcontinente es la mortalidad materna, "tan alta como en países africanos".

La realidad mencionada por los funcionarios de organismos internacionales no constituye, por lo demás, ninguna revelación, ni sorprende a nadie. Es parte del viejo panorama social y económico latinoamericano que en otros momentos se etiquetó como subdesarrollo, que está estrechamente relacionado con la corrupción y la ineficiencia de los gobiernos, con estructuras sociales oligárquicas ­aunque hoy se disfracen de democracias formales­ y con modelos económicos que reproducen y agravan la desigualdad histórica.

Los gobernantes ­los actuales y sus antecesores cercanos­ ni siquiera se proponen emprender acciones de gobierno orientadas a la erradicación de la miseria, el combate a la pobreza o la reducción de las desigualdades. De hecho, el dogma neoliberal aún vigente en buena parte de nuestros países, México incluido, conlleva el incremento en la falta de equidad, despojo renovado de los más pobres en provecho de los más ricos, y el abandono deliberado de las políticas de redistribución. Se ha optado, en cambio, por construir un discurso oficial ­el caso de nuestro país es emblemático­ que niega sistemáticamente las exasperantes realidades sociales.

Durante el sexenio de Carlos Salinas se pretendió hacer creer a la sociedad que México había ingresado al primer mundo. El gobierno de Vicente Fox ha seguido puntualmente ese ejemplo. Basta, para corroborarlo, con examinar la abrumadora propaganda presidencial previa al quinto Informe, en la que se machaca a las audiencias con logros inventados, cifras de bienestar adulteradas ­así lo muestran los documentos de la Cepal­ y exhortos al optimismo con base en panoramas sociales más parecidos a los escandinavos que a los latinoamericanos.

No puede ocultarse que este deliberado intento de engaño constituye una ofensa adicional a los cinco años perdidos en materia social en el actual sexenio, agravio que se suma a la inacción, la frivolidad y el escaso interés con que ha actuado el gobierno ante la pobreza y la miseria, así como otro fracaso en el expediente de un gobierno que se inició ofreciendo transparencia y que se ha conducido, en cambio, en la falsedad sistemática.

 
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