Usted está aquí: viernes 19 de agosto de 2005 Economía Se cita estudio manipulado para negar contaminación transgénica

Dudoso rigor metodológico en prueba de maíz: experto

Se cita estudio manipulado para negar contaminación transgénica

ROBERTO GONZALEZ AMADOR

Un estudio en el que se afirma que no existe contaminación de maíz transgénico en México, que está siendo utilizado por la industria trasnacional para impulsar el uso de estas semillas en el país, "contiene serios problemas metodológicos" que han llevado a conclusiones erróneas, de acuerdo con el especialista Peter Rosset, investigador CECCAM.

Los autores del estudio, algunos ex empleados del gobierno, utilizaron un nivel conservador para evitar que las pruebas dieran positivo a la contaminación con transgénicos en Oaxaca, en la que múltiples pruebas han mostrado fehacientemente la contaminación de maíz criollo.

El 9 de agosto pasado un nuevo estudio realizado por científicos mexicanos e investigadores de Estados Unidos llegó a la conclusión de que no se encontraron signos de contaminación de maíz genéticamente modificado en el maíz nativo de Oaxaca. El estudio, titulado Absecence of a detectable transgenes in local landraces of maiz in Oaxaca, Mexico fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos.

De acuerdo con Silvia Ribeiro, investigadora de ETC Group, los autores del informe, Ezequiel Ezcurra, Jorge Soberón y Sol Ortiz, trabajan o han trabajado para el gobierno mexicano y participaron en estudios anteriores que comprobaron la contaminación transgénica del maíz de México. "Sin embargo, los estudios anteriores del gobierno no han sido publicados", comentó.

El tema, que tiene un impacto directo en la salud pública y en el medio ambiente, es que las conclusiones del estudio publicado el 9 de agosto están siendo utilizadas por los grupos de presión de la industria de la biotecnología para allanar el camino a la siembra de maíz transgénico en México.

La utilización de semillas modificadas genéticamente es un tema polémico, porque hasta ahora nadie ha logrado demostrar que sean inocuas para la salud humana y el medio ambiente. Mientras en Europa, e incluso Estados Unidos, hay la obligación de las empresas de informar a los consumidores el contenido de organismos genéticamente modificados en los alimentos, en México no hay ningún tipo de rigidez al respecto. Recientemente, el Congreso aprobó una Ley de Biodiversidad que es favorable a los intereses de las trasnacionales del sector.

De acuerdo con Peter Rosset, investigador del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM) y experto en el tema, "hay una serie de problemas metodológicos en el estudio (del 9 de agosto) en el que se afirma que no se ha encontrado contaminación genética en la Sierra de Juárez, Oaxaca".

Los comentarios de Rosset fueron entregados a este diario a través de Mario Ahumada, coordinador general del Movimiento Agroecológico para Latinoamérica, con sede en Viña del Mar, Chile, después de una petición de un punto de visto de una autoridad en la materia sobre el estudio para México.

Entre los problemas en el estudio citado, Peter Rosset, también catedrático en la Universidad de Stanford, destaca que los autores usaron un umbral conservador, de baja resolución, que empresas comerciales que evalúan organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos, como Genetid ID, usan porque quieren evitar tener falsos positivos y enfrentar casos de responsabilidad civil.

En ese estudio, añade, se hizo un muestreo de una región geográfica muy pequeña, cuando en otros estudios se encontró contaminación genética en áreas mucho más grandes.

Entre expertos causó cierta extrañeza la conclusión a que llegó el estudio de principios de agosto. Sobre todo porque desde hace cuatro años el gobierno mexicano comprobó por primera vez que había contaminación transgénica en el maíz nativo cultivado por campesinos indígenas en al menos dos estados del país: Oaxaca y Puebla. Según Ribeiro, la contaminación probablemente surgió debido a que los campesinos pudieron haber plantado sin saberlo pequeñas cantidades de maíz transgénico mezclado en el maíz importado, que se importa teóricamente para ser procesado y para semilla.

Rosset comentó que "desafortunadamente" es muy probable que los resultados de este nuevo estudio sean usados por Monsanto, principal fabricante de semillas modificadas genéticamente, y otras empresas que mantienen la posición de que no hay nada que temer en relación a los transgénicos, por ejemplo, en las discusiones que se realizan en la Organización Mundial de Comercio.

Este temor está confirmado, según Ribeiro. Como ha sido público, representantes de la industria de agronegocios han dicho que ese estudio allana el camino para poder iniciar las siembras comerciales de maíz modificado genéticamente.

 
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