Usted está aquí: viernes 12 de agosto de 2005 Cultura El Museo Nacional de Historia sólo posee ''objetos suntuosos''

HISTORIA RESCRITA EN CHAPULTEPEC

El Museo Nacional de Historia sólo posee ''objetos suntuosos''

Las cosas del pueblo se acaban con el uso, por eso no hay para exhibirlas, dice el funcionario

Ante la falta de cultura de algunos visitantes, justifica las restricciones impuestas al público

MONICA MATEOS-VEGA

Ampliar la imagen Limpieza del cuadro original de Sor Juana In�de la Cruz, del pintor Miguel Cabrera, que se exhibe en el Castillo de Chapultepec FOTO Mar�Mel�rez Parada Foto: Mar�Mel�rez Parada

En el Museo Nacional de Historia, adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ''desafortunadamente, lo que permanece son los objetos suntuosos, pues el pueblo usa sus cosas hasta que éstas se acaban, por eso no perviven a lo largo del tiempo", considera Víctor Manuel Ruiz, responsable de difusión de ese recinto.

Si como afirma lo que importa en el novedoso guión museográfico de ese museo son los objetos, la historia que se muestra en el remozado recinto es la de la aristocracia, la de los pudientes, de aquéllos que tuvieron recursos económicos para adquirir objetos ostentosos en cantidades más que las necesarias (La Jornada, 12/agosto/2005).

Errores por subsanar

A casi dos años de la reapertura del restructurado recinto que se ubica en el Castillo de Chapultepec, cuyo director anterior fue Luciano Cedillo Alvarez, actual titular del INAH, Ruiz reconoce que el equipo de museógrafos (el cual gastó 111 millones de pesos en la ''actualización de contenidos") cometió algunos errores que están por subsanarse.

Por ejemplo, se incluyó el retrato del pintor José Luis Rodríguez Alconedo (1762-1814) en el espacio donde se describe la presencia de los jesuitas en el país, cuando el artista no tuvo nada que ver con esa orden religiosa.

También se muestra en la pequeña sala dedicada al siglo XX una edición de la historia de México escrita por Aniceto de Zamacoy, un español que llegó con Maximiliano de Habsburgo y que contó las cosas de forma ''muy personal".

Añade que si bien ''hay piezas faltantes" para un óptimo recuento de la historia del país, se elabora un programa de adquisiciones para completar el discurso de ese espacio museístico.

''Se trata de objetos difíciles de conseguir, pues hay que comprarlos a coleccionistas privados o anticuarios."

Por ejemplo, el museógrafo asegura que se quiso presentar un recuento de la serie de rebeliones indígenas del siglo XIX, ''pero no contamos con muchos objetos, de hecho no los hay".

Así como afirma que ningún "niño héroe" se lanzó al vacío envuelto en una bandera, que es un mito el saqueo al valioso acervo que resguardan las bóvedas del recinto y que los Habsburgo no dejaron mobiliario valioso en México, Ruiz asegura que el inmueble que corona el cerro de Chapultepec no es un castillo.

''Hay que quitar esa idea, pues realmente el edificio se concibió como un palacio de veraneo, de descanso, pensado para que los gobernantes se protegieran de las constantes inundaciones que sufría la ciudad."

El Alcázar, un ''museo de sitio''

En el Museo Nacional de Historia se exhiben unas cuantas cosas acerca del periodo en que gobernó Maximiliano, así como de su esposa Carlota, por ejemplo, las armas con las que fusilaron al emperador y la maqueta de una escultura de la emperatriz, hecha en pasta de jabón, la cual ''si se moja, se deshace".

En cambio, en el recorrido principal del recinto no hay rastro de la historia de los Niños Héroes, pese a ser una de las anécdotas, ocurridas en el Castillo de Chapultepec, que más llama la atención de los visitantes.

El ''esplendor" del segundo imperio, apenas esbozado en la museografía, se despliega en el Alcázar del Castillo, convertido en ''museo de sitio".

En ese lugar también se da cuenta de los lujos con los que vivió Porfirio Díaz y su esposa Carmen Ortiz Rubio.

La parte dedicada a los Niños Héroes están en un cuartito que puede pasar desapercibido para los visitantes.

En la sala titulada Hacia la modernidad. La patria recobrada, está uno de los trajes de Benito Juárez, que delata su pequeña complexión. También se explica (bajo la idea de que la historia es conceptual), cómo ''gracias a la paz se logra terminar el ferrocarril México-Veracruz y se empieza hablar de una cultura nacional".

Unas figuritas de plata muestran ''la cultura de la hacienda"; a un lado se encuentra el violín del músico Juventino Rosas, con el que compuso el vals Carmen, dedicado a la esposa de Díaz, así como Sobre las olas, cuya autoría sigue despertando polémicas. Rosas se autoexilió en Cuba, donde murió en 1894. El violín permaneció en la isla hasta 1931, cuando el compositor Vicente Garrido lo rescató y donó al museo.

''Por la carencia de objetos, hicimos vitrinas emblemáticas de lo sucedido durante el porfiriato: la creación de la banca, el apoyo a las artes, el desarrollo de la prensa, tanto de oposición como afín al régimen, la promoción que Díaz hizo de México en el exterior", dice Ruiz.

El funcionario explica que ''se improvisó" una sala dedicada a las historia reciente, pues nunca se previó un espacio para ''la colección del siglo XX. Una de nuestra metas es pensar cómo vamos a crear esa colección".

Acerca de Emiliano Zapata, se exhibe su mascada, unos chapetones de su silla de montar, unas hebillas y un retrato del revolucionario; junto a objetos pertenecientes a Francisco Villa.

Destrozos de los visitantes

Víctor Manuel Ruiz deplora la falta de cultura de algunos visitantes ''que han hecho destrozos terribles. Por eso hay muchas restricciones que a veces no comprende la gente. Cuando se abrió el museo, se dejaba entrar a las personas con toda libertad y lo único que conseguimos en los primeros días es que empezaran a aparecer grafitis y cuadros rayados.

''Por eso ahora se les prohíbe que entren con lápices y plumas. Preferimos venderles o inclusive obsequiarles folletitos con las cédulas de las piezas para que los niños no tengan que estar escribiendo.

''Pero no entienden que no hay que entrar con comida ni con agua, o con carriolas. ¿Para qué vienen con bebés a un museo?

''Quisimos que las obras estuvieran en contacto directo con el público, pero no se puede. La gente se enoja mucho con las restricciones, pero se trata de preservar el patrimonio", concluye.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.