Usted está aquí: sábado 2 de julio de 2005 Ciencias Buscarán UAY e IMSS virus del Nilo en sangre de donadores

En unos dos meses comenzarán las investigaciones, anuncia Arturo Farfán

Buscarán UAY e IMSS virus del Nilo en sangre de donadores

El mal también se puede transmitir por vía placentaria, transfusiones y donaciones de órganos, dice el investigador

Insisten en que México vive la etapa previa a la aparición de brotes

CAROLINA GOMEZ MENA ENVIADA

Ampliar la imagen Cartel de la campa�ara la prevenci�el virus del Nilo FOTO Tomada de Internet Foto: Tomada de Internet

Mérida, Yucatán. Pese a que el virus del oeste del Nilo (VON) está presente desde 2002 en el territorio nacional, hasta el momento no ha sido identificado en seres humanos, sólo en aves y equinos, aunque no se descarta esa posibilidad, pues poco más de 80 por ciento de las infecciones humanas son asintomáticas. Es por esto que la Universidad Autónoma de Yucatán (UAY) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) comenzarán en aproximadamente dos meses una investigación para buscar indicios sobre la presencia del VON en la sangre de donadores.

La principal razón para ello es que se ha documentado que el VON no sólo se transmite mediante un vector (el mosquito Culex, que habita comúnmente en las cercanías de los hogares), sino también por vía placentaria, accidentes de laboratorio, transfusiones sanguíneas y trasplantes de órganos, precisó Arturo Farfán, responsable del laboratorio de Arbovirología del Centro de Investigaciones Regionales Doctor Hideyo Noguchi de la UAY.

El especialista detalló que fue en Estados Unidos en donde, tras la muerte de un paciente trasplantado y de la encefalitis desarrollada por otro sometido a ese mismo procedimiento quirúrgico, se constató que el VON puede transmitirse no sólo por la picadura del Culex.

En entrevista con La Jornada, Farfán subrayó que también se debe vigilar la existencia del agente en órganos para donación. Sobre esto, relató el caso de una joven que falleció en un accidente automovilístico y cuyos órganos (corazón, hígado y los dos riñones) fueron trasplantados a cuatro personas, las cuales desarrollaron la enfermedad: dos de forma leve y las otras de manera grave, lo que confirmó esta vía de infección.

Es por eso que desde ese incidente, en diversos lugares de Estados Unidos a la sangre y tejidos no sólo se le efectúan análisis para descartar la presencia del VIH y virus de la hepatitis B y C, sino también del VON.

El experto, quien también forma parte del Comité Intersectorial para la Vigilancia, Prevención y Control del VON de la Secretaría de Salud (Ssa), concluye que tanto los trasplantados como quienes requieren de una transfusión son más susceptibles a desarrollar la enfermedad cuando la sangre y los órganos están contaminados por el VON, pues en ambos casos el sistema inmunológico está debilitado. En el caso de los trasplantados, cabe recordar que son sometidos a la acción de inmunosupresores para evitar un rechazo al nuevo órgano.

Farfán sostuvo que este estudio contará con el apoyo financiero del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y agregó que, dependiendo de los resultados, se hará la recomendación respectiva al sector salud.

El VON fue aislado por primera vez en el distrito denominado oeste del Nilo, en Uganda, en 1937, de ahí su nombre. Tres años después se confirmó que pertenece al género flavivirus de la familia Flaviviridae. Más tarde se constató que es miembro del serocomplejo de la encefalitis japonesa y que el VON mide aproximadamente 50 nanomilímetros y su genoma de ácido ribonucléico (RNA) contiene 11 mil nucleótidos.

En los años 50 causó epidemias importantes en Israel; en 1962 en Francia; en 1974 en Sudáfrica; en 1996 en Rumania, y en 1999 en la ciudad de Belgrado, así como en algunas zonas de Rusia, y en ese mismo año se introdujo en Estados Unidos por Nueva York, en donde se confirmaron 62 casos en humanos, registrándose seis fallecimientos.

En el caso de México, recién en 2002 se confirmó la presencia del VON en equinos y aves en Tamaulipas y Coahuila. Ya en agosto de 2003 se había confirmado la infección por VON en 12 estados, y por primera vez se detectaron, ya no sólo en aves migratorias provenientes de Estados Unidos, sino en aves residentes. Hasta el año pasado se habían detectado 464 casos en equinos en 13 entidades.

La enfermedad ocasionada por el VON es una infección viral transmitida por la picadura del Culex infectado por el agente. Los mosquitos se infectan cuando pican a un ave, que a su vez se encuentra infectada. Pasados entre 10 y 14 días, el mosquito puede transmitir el virus a otra ave, a equinos o a seres humanos, lo que ocurre cuando se alimentan (pican) e inyectan el virus presente en su saliva. Se sabe que el mosquito no puede transmitir el virus de un humano a otro.

El periodo de incubación del agente patógeno en el ser humano oscila entre los tres y 15 días, y en su forma benigna provoca fiebre, cefalea y linfadenopatía -en general, un cuadro similar al de la gripe o del dengue clásico-, pero en la forma más severa (poco menos de uno por ciento de las infecciones y la mayoría en personas mayores de 40 años) ataca al sistema nervioso central y causa encefalitis, meningitis y parálisis flácida.

Asimismo, sólo dos de cada 10 casos de infección en humanos son sintomáticas, y factores como la hipertensión, el tabaquismo y la enfermedad cerebrovascular incrementan el riesgo de desarrollar complicaciones por una infección por VON.

En el país se han estudiado poco más de 180 casos de meningoencefalitis con manifestaciones clínicas que responden al VON, pero los análisis de laboratorio han arrojado que todos son negativos a ese virus. No obstante, el grupo de Vectores de la Ssa maneja la hipótesis que el "panorama actual del VON en México pudiera ser la etapa previa a la aparición de brotes" en humanos, y plantea que el hecho de que hasta ahora no se hayan presentado casos en personas podría deberse a que "el virus se esté amoldando a la ecología de las diferentes regiones del país".

Otra posibilidad que maneja es que la circulación amplia del virus del dengue (también perteneciente a la familia de los flavivirus), en sus cuatro modalidades, "podría estar jugando algún papel en la respuesta al VON".

Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán son los estados a los que llegan al menos 11 diferentes especies de aves (garzas, gaviotas, palomas, cuervos y gorriones, entre otros) provenientes de NEstados Unidos y que pueden participar como transporte del VON, por lo que es en estas entidades donde la vigilancia y el monitoreo se intensifica.

Farfán, experto en enfermedades tropicales, acotó que la UAY demostró la presencia del virus en las aves residentes hace casi tres años, y en recientes estudios también ha demostrado la presencia de anticuerpos al VON en lagartos, coyotes y zopilotes del zoológico de Mérida, lo cual abre nuevos horizontes en la investigación del agente infeccioso. Por lo pronto, se sabe que sólo las aves son los "grandes amplificadores" del VON, así como lo es el ser humano en el caso del virus del dengue.

La UAY también lleva a cabo un programa de monitoreo de presencia del VON en mosquitos Culex de la zona, el cual es apoyado financieramente por el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos.

 
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