Usted está aquí: domingo 19 de junio de 2005 Opinión Riesgos del régimen fiscal de Pemex

Laura Alicia Garza Galindo

Riesgos del régimen fiscal de Pemex

Ya es un hecho que habrá periodo extraordinario en el Congreso, y que en la Cámara de Diputados se registró para su análisis el régimen fiscal de Pétroleos Mexicanos (Pemex), aprobado por el Senado. Es pues el momento preciso de recordar el proceso: a la minuta revisada e impulsada por la fracción del PRI se le impusieron las modificaciones decididas por la paraestatal, que diseña un nuevo proyecto nacional, al promover la captura de la renta petrolera para beneficio de los inversionistas privados, extranjeros y nacionales, los que han presionado para usufructuar la riqueza petrolera que les es ajena y que, de no ser detenidos por los diputados federales, obtendrán cuantiosos beneficios, los que serán sustraídos al Estado mexicano y al colectivo nacional -únicos propietarios de esa riqueza- vía el presupuesto nacional. Así, contrario sensu y mediante una reforma a leyes secundarias, se vulnera el mandato constitucional, lo que entraña severos riesgos para los mexicanos, a saber:

1. Se opta por la extracción acelerada de recursos al erario nacional. La mayoría de los legisladores federales coincidimos en la necesidad de despetrolizar las finanzas nacionales, con el doble propósito de dar tiempo a la Secretaría de Hacienda para aumentar su capacidad recaudatoria, y asegurar que una parte de la renta petrolera se destine a Pemex, para su revitalización. La diferencia entre legisladores consistía al final en el monto de recursos a destinarse a la paraestatal, que deberían ser suficientes, pero no excesivos, para que la empresa pudiera ejercerlos con eficiencia y sin despilfarro, es decir, con mecanismos de control, así como que la sustracción de los recursos del erario fuese paulatina, para no lastimar los presupuestos.

Se proponía que Pemex dejara de aportar para 2006 entre 17 mil y 19 mil millones de pesos anuales al erario público, y así durante los siguientes siete años; pero en la minuta enviada a los diputados, dado que se modificaron diversas variables en favor de Pemex, se dejará de aportar al erario, sólo en 2006, no 25 mil millones de pesos, como afirma Pemex, sino 34 mil. En los años siguientes la sustracción será la que a continuación se enumera: en 2007, 41 mil 863; en 2008, 50 mil 515; en 2009, 61 mil 439; en 2010, 61 mil 439; en 2011, 70 mil 547, y en 2012, 84 mil 375. ¡Casi 400 mil millones de pesos!

Lo anterior se agrava porque la minuta sometida a la consideración de los diputados prevé que la extracción de crudo declinará a partir de 2009 -si no es que antes-, por lo que mientras Pemex aumentará su ritmo de captación de recursos, el presupuesto decrecerá aún más, a menos que se torne más eficiente la recaudación hacendaria. ¿Y cómo lograr esto? Muy sencillo. El gobierno federal deberá compensar esa restricción con aumentos a los impuestos, o a los precios y tarifas de los servicios públicos, y/o restringiendo aún más el presupuesto federal, por medio del recorte de programas, o quizá con las tres alternativas enderezadas al mismo tiempo. Buena, la perspectiva de popularidad para el próximo gobierno. ¿Y quiénes serán los paganos?

2. Se promueve un Pemex paralelo desarrollado por los particulares. En la propuesta de la fracción del PRI en el Senado se propuso el establecimiento de una sola cuota deducible (de 8 dólares por barril de petróleo), que incluyera tanto los costos como las inversiones, y que cubriera las necesidades planteadas en el Plan de Negocios 2002-2010 de Pemex. Esa cuota se revisaría anualmente, con el propósito de ajustarla, en caso de que la paraestatal, Hacienda y los diputados lo consideraran necesario. Pero Pemex la desechó, porque al establecer un tratamiento fiscal diferenciado entre los costos y las inversiones se logran dos propósitos: a) con los costos se pretende que Pemex tenga sólo los recursos indispensables para sostenerse como una empresa administradora de contratos; y b) las inversiones se financiarán por Pemex, pero las obras se realizarán por particulares, por medio de contratos de riesgo, en los que se establecerán los costos -con jugosas deducciones disfrazadas- que las partes, Pemex y los particulares acuerden, compartiendo las ganancias.

3. Se privilegia la extracción de hidrocarburos. Sí, puesto que la propuesta es sólo para la subsidiaria Pemex-Exploración-Producción y no para la paraestatal en su conjunto. Por ello, incorporaron en la minuta varias deducciones disfrazadas -que el espacio impide detallar-, para beneficio de los particulares. El otro hecho es que las demás subsidiarias de Pemex quedan excluidas de su régimen fiscal, eliminando así toda posibilidad de agregar valor a la producción de hidrocarburos. Todos los derivados -gasolina, diesel, aceites y lubricantes- y el gas, y en consecuencia las tarifas eléctricas, se seguirán encareciendo. Amén de los muchos insumos que ya no se producirán.

Se ha difundido que es posible que se reincorporen ahora: a) los regímenes fiscales de excepción, para proyectos especiales, que mediante reglas de operación y sin la participación del Congreso serían definidos por la Secretaría de Hacienda, y, b) el esquema boliviano, que diferencia los pozos entre viejos y nuevos con el fin de ir cobrando menos impuestos a la producción energética, que al final sería toda producción nueva, para beneficio de los agentes privados y no del país. Hoy parece preocupar más el voto en el extranjero que despojar al país de sus hidrocarburos. "No a los acuerdos por encima de la Constitución". ¿Es así la frase?

 
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