Usted está aquí: jueves 26 de mayo de 2005 Mundo Moscú, colapsada al quedar sin luz ni agua; al parecer explotó un transformador

Unas 20 localidades también resultaron afectadas; varias, aún sin servicios

Moscú, colapsada al quedar sin luz ni agua; al parecer explotó un transformador

Descomunales embotellamientos y decenas de miles quedaron atrapados en el Metro

JUAN PABLO DUCH CORRESPONSAL

Ampliar la imagen La interrupci�el servicio de electricidad ayer en Mosc�iudades aleda�provoc�os en las calles FOTO Ap

Moscú, 25 de mayo. Tensas horas de incertidumbre y verdadero caos se vivieron este miércoles en la capital rusa y alrededores como resultado de una cadena de averías en el sistema central de suministro de energía eléctrica, que dejó sin luz ni agua casi toda la ciudad de Moscú y una veintena de localidades, a poco menos de 300 kilómetros hacia el sur la más distante.

Todo indica que, en la vetusta instalación de Cháguino, en el moscovita distrito industrial de Kapotnia, se quemó un transformador y ello, tras fallar de modo inexplicable los dispositivos de prevención de incendios, ocasionó una potente explosión.

Y ante la amenaza de sobrecarga en las líneas se produjo, en cascada, la desconexión automática de la mayoría de las subestaciones eléctricas de la región.

Así comenzó este siniestro sin precedente en la historia de esta capital, al grado que los expertos no dudan en calificarlo de "catástrofe tecnogénica". Por fortuna, y hasta donde se conoce, no hubo víctimas mortales.

El Ministerio de Situaciones de Emergencia, que no ceja de advertir el riesgo de este tipo de catástrofes en Rusia, adoptó medidas extraordinarias para restablecer el suministro de electricidad en hospitales, guarderías y escuelas.

Por su parte, el Ministerio de Defensa aportó 20 generadores para necesidades civiles, al tiempo de que corren rumores -no reconocidos oficialmente- de que el apagón inutilizó durante más de una hora el estratégico punto de mando de las Fuerzas Espaciales.

La abrupta interrupción del fluido eléctrico en Moscú, sobre las 11 de la mañana, dejó a decenas de miles de personas atrapadas bajo tierra, en las estaciones y túneles del Metro, en promedio de tres a cuatro horas hasta que los equipos de emergencia pudieron concluir la operación de rescate.

Descompuestos los semáforos, el transporte público de superficie se colapsó, junto con millón y medio de vehículos particulares paralizados en descomunales embotellamientos.

La suerte de los familiares fue motivo de seria preocupación para muchos, ante la imposibilidad de comunicarse con ellos, al quedar fuera de servicio los teléfonos celulares.

Aunque la televisión pública siguió emitiendo, al igual que algunas estaciones de radio, la mayoría de los afectados no tuvo acceso a información de ningún tipo, sin saber qué había puesto de cabeza Moscú.

Los policías en las calles tampoco tenían idea, pues entre los primeros edificios en quedar incomunicados estaban el Ministerio del Interior de Rusia y la sede de la policía capitalina.

En medio de un sofocante calor aquí inusual para esta época del año, con una temperatura por encima de los 30 grados, la mayor parte de los moscovitas tuvo que caminar kilómetros para regresar del trabajo a sus casas, muchas de éstas todavía sin luz ni agua.

Las autoridades aseguran que a más tardar este jueves por la mañana no habrá en Moscú zonas sin luz ni agua, igual que entrarán en servicio la totalidad de líneas del Metro, que volvió a funcionar con relativa normalidad en sus direcciones principales, sólo hacia las 8 de la noche.

Durante todo el día, incluso en los escasos distritos en que no se fue la luz, era muy difícil acceder a Internet, debido a que se dañaron instalaciones utilizadas por cerca de 80 por ciento de los proveedores locales.

Mientras Moscú y sus alrededores recuperan, poco a poco, la normalidad, la procuraduría general de Rusia realiza la investigación de rigor, si bien se descarta prácticamente la posibilidad de que un atentado haya causado el siniestro.

El propio presidente Vladimir Putin, en una primera evaluación de lo sucedido, lanzó una dura crítica a "los directivos del Sistema Energético Central", el monopolio estatal de la electricidad (RAO EES, por sus siglas en ruso), por "descuidar el quehacer cotidiano del consorcio".

Para el titular del Kremlin, esos ejecutivos "deberían ocuparse no sólo de los problemas globales de la política energética y de la reforma del sector (en proceso de elaboración)", aunque hasta el momento se mantiene en el cargo el director general de RAO EES, Anatoli Chubais", quien esta noche pidió "disculpas" a los usuarios por "las molestias ocasionadas".

 
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