Usted está aquí: jueves 19 de mayo de 2005 Sociedad y Justicia NAVEGACIONES

NAVEGACIONES

Pedro Miguel

Piano Man y Pac Man

El extraviado y el cumpleañero

Percusiones, narco y tecnologías de información

A JUZGAR POR su apariencia, dicen quienes lo han visto, Piano Man tiene entre 28 y 32 años. Unos policías lo encontraron el 8 de abril pasado empapado hasta los huesos, cuando caminaba por una carretera cercana que bordea el mar, en Sheerness, la mayor ciudad de la isla de Sheppey, al sureste de Inglaterra. Iba de traje -un traje negro y caro- y corbata, estaba aterrorizado y los gendarmes no pudieron sacarle una sola palabra. Se limitaron a secarlo como mejor pudieron y lo depositaron en la sección de urgencias del hospital marítimo de Medway, en Gillinham. Los médicos que lo examinaron allí lo encontraron en perfecto estado de salud, pero tampoco lograron que hablara. Se alteraba con facilidad y entraba en pánico cada vez que veía una cara nueva. Como para asegurar que la identificación fuera imposible, las etiquetas de las prendas que portaba cuando fue hallado habían sido meticulosamente arrancadas.

TRAS DIAS DE intentos infructuosos por obtener algún dato para establecer su identidad, alguien tuvo la idea de llevarle lápiz y papel. Poco más tarde, un enfermero descubrió que el joven había dibujado un gran piano de cola con trazos convincentes y máximo detalle: 88 teclas. A otro se le ocurrió llevarlo a la capilla del hospital, donde hay un piano. El desconocido se sentó ante el instrumento, tocó música clásica durante más de cuatro horas. Interpretó con maestría El lago de los cisnes, de Chaikovsky, y obras que nadie ha podido reconocer, por lo que se supone que son de la autoría del propio pianista. En las semanas siguientes, Piano Man regresó con regularidad a la capilla para usar el instrumento musical, ante el cual experimenta una perceptible transformación: si lejos del piano es un individuo temeroso hasta el punto de enroscarse en posición fetal y tirarse en una esquina, cuando pone los dedos en el teclado se relaja, se concentra por completo en la música y se olvida del mundo exterior. El capellán del hospital Canon Alan Amos describió su música como "circular, sin comienzos o finales definidos" y sus melodías desconocidas recuerdan la música del compositor italiano Ludovico Einaudi.

PIANO MAN SE ENCUENTRA actualmente recluido a una unidad siquiátrica en Dartford, donde tiene acceso a un piano, toca varias horas al día para deleite del personal médico, pero sigue sin decir una palabra. Se ha agenciado papel y pluma para escribir partituras que guarda en un sobre de plástico del que no se separa nunca.

DOS HIPOTESIS SE han barajado hasta ahora: a) el hombre es un músico profesional que iba a, o salía de, un concierto -de allí el traje negro- y que en algún momento enfrentó una situación traumática; b) El pianista iba a, o regresaba de, un funeral -y por eso el traje negro- cuando experimentó una vivencia terrible. Pero las autoridades ya rastrearon los conciertos efectuados en la región y a nadie le falta un músico. Han verificado en los entierros recientes, y a nadie se le ha perdido un deudo.

HASTA EL MARTES pasado el hallazgo de Piano Man, originalmente consignado en la edición del día anterior de The Guardian, había rebotado en todos los periódicos de Europa. La policía británica ha hecho un llamamiento a las orquestas europeas. Las autoridades del hospital le llevaron gente que habla polaco, letón y lituano, pero El Pianista los escuchó aterrorizado y no respondió nada. La línea telefónica especial establecida para identificarlo ha recibido unas 3 mil llamadas en los primeros tres días de esta semana, todas inútiles. Ante la falta de respuestas, el misterio ha dado paso a la especulación: es un embustero que busca fama, es una criatura marítima, es un alienígena...

LOS ESPECIALISTAS DE la unidad siquiátrica de Dartford piensan, por su parte, que El Pianista ha decidido refugiarse en la música, acaso en el marco de una amnesia postraumática, para escapar de un pozo negro de angustia que, ciertamente, no quiere compartir con nadie. Si alguien reconoce a Piano Man en esta foto, puede ponerse en contacto con [email protected], o bien dirigirse al último de los links que siguen. ¿Quién carajos eres, hermano, de dónde vienes? ¿Qué te hicimos? ¿Quién o qué sembró en tu espíritu ese silencio tan doloroso para todos? ¿A quién apunta tu mirada amarga? ¿De qué región florida de tu conciencia brota el sonido portentoso que le dictas al piano? ¿Qué debemos hacer para encontrarte dentro de tu cuerpo sin nombre?

http://www.guardian.co.uk/uk_news/story/0,,1484698,00.html

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_4551000/4551507.stm

http://www.elmundo.es/elmundo/escorpion.html

http://nmph.underwired.com/unidentified_persons.php

http://www.elmundo.es/elmundo/2005/05/17/sociedad/1116322729.html

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_4555000/4555965.stm

A DIFERENCIA DE la edad de Piano Man, que es incierta, la de Pac Man es precisa. Este icono de la subcultura, conocido por la mayor parte de los que hace un cuarto de siglo tenían 15 o 20, y que ahora suman 40 (y tantos) acaba de cumplir 25 años. Es Pac Man o Comecocos, esa simpática (o siniestra) bolita amarilla que se paseaba por un rudimentario laberinto bidimensional en los tubos de rayos catódicos de las primeras máquinas tragamonedas o (caso de los afortunados) en el televisor doméstico alambrado a las consolas de videojuegos, o en los monitores de fósforo verde de las primeras computadoras personales. Mientras el usuario iba depositando su fortuna en la ranura de monedas de la máquina, o apilando a un lado sus obligaciones diarias, el círculo amarillo, dotado de ojos y de un hocico triangular, tenía que tragarse todos los puntos que le fuera posible y evitar, al mismo tiempo, ser comido por los fantasmas Inky, Pinky, Blinky y Clyde.

INVENTADO POR EL programador japonés Toru Iwatani en 1979, se llamaba en un principio Puck Man, pero los departamentos de mercadotecnia de la firma Namco, empleadora de Iwatani, advirtieron con terror que los niños y jóvenes estadunidenses podrían fácilmente cambiar la P del nombre por una F y dar al traste con un producto que podría ser apodado Fuck Man. Dice la leyenda que al creador del juego le llegó la inspiración cuando se encontraba frente a una pizza de la que ya se había comido una rebanada. En todo caso, según los datos duros de la historia bursátil reciente, una de las primeras bolitas que se comió el rebautizado Pac Man fue la fortuna de la empresa Atari, que lo lanzó al mercado sin haber afinado la tecnología de sus aparatos de videojuegos.

PAC MAN CUMPLIO su primer cuarto de siglo hace unos días y Namco ya lanzó la versión Pac Man World 3, una versión tan moderna y avanzada que sólo le falta incluir un reconocimiento expreso a los derechos de las minorías sexuales. En ese lapso, la empresa ha ganado unos 100 millones de dólares con el círculo tragón, el cual ha dado lugar a toda clase de productos, series de dibujos animados y hasta ensayos inmasticables como La teología de Pac Man, de John Robert McFarland (Christian Century, 29 de septiembre de 1982).

http://www.biography.ms/Pac-man.html

http://money.cnn.com/2005/05/10/commentary/game_over/column_gaming/index.htm

http://www.religion-online.org/showarticle.asp?title=1341

http://www.microsiervos.com/archivo/juegos-y-diversion/25-aniversario-pac-man.html

http://iwatani-toru.biography.ms/

http://www.salon.com/ent/masterpiece/2002/06/17/pac_man/print.html

http://www.elmundo.es/navegante/2005/05/12/juegos/1115892898.html

HAY MUSICOS MENOS trágicos que Piano Man o que son, más bien, tragicómicos. Es el caso de Mohammed M. (29) y de su novia Mikaela S. (20), marroquí y rumana, respectivamente, quienes se dedicaban a tocar tambores africanos en el parque madrileño de El Retiro. La ejecución de instrumentos de percusión en sitios públicos no está prohibida, aunque se trate de tambores africanos, y la pareja pudo consagrarse a esa ocupación durante semanas sin que nadie la molestara, hasta que la policía descubrió que el tam-tam era un código para avisar a sus clientes, compradores de droga al menudeo -trapicheo, se le llama en la Península a esa humilde modalidad microempresarial- de la presencia policiaca. Y uno que lleva años leyendo cualquier cantidad de notas, estudios y reportes sesudos sobre la tecnología de punta que utiliza el narcotráfico en materia de telecomunicaciones. En el domicilio de los muchachos detenidos los agentes hallaron 554.54 gramos de hashish, 7.4 gramos de cocaína y unos 2 mil euros en efectivo. Descubrieron, además, que Mohammed contaba con una decena de antecedentes delictivos por tráfico de drogas, dos reclamaciones judiciales, una detención por malos tratos, un quebrantamiento de condena y una infracción a la Ley de Extranjería. Mikaela, por su parte, tenía un antecedente penal por delito contra la propiedad intelectual. Tal vez no pagó las debidas regalías a los músicos africanos autores de los ritmos que ella y su galán ejecutaban en El Retiro.

http://www.elmundo.es/elmundo/2005/05/16/madrid/1116238775.html

OTRA VEZ SE me queda fuera el correo. Promesas para el domingo: pasear con las niñas y dar espacio a la correspondencia.

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