Usted está aquí: viernes 6 de mayo de 2005 Opinión Tibia intriga internacional

Leonardo García Tsao

Tibia intriga internacional

Ampliar la imagen Sean Penn y Nicole Kidman, en una escena de la cinta

Es raro el cineasta que llegue a los 70 años en plenitud de sus facultades. Fuera de casos excepcionales -Akira Kurosawa o Clint Eastwood vienen a la mente-, el director septuagenario tiende a dar el viejazo, con tibias evocaciones de sus buenos tiempos, si los hubo. La intérprete, la más reciente realización de Sydney Pollack, sirve para ilustrar las virtudes y defectos de pertenecer a otra época.

Siendo uno de los escasos sobrevivientes de la generación que comenzó a filmar en los años 60 -quienes siguen vivos, están inactivos- Pollack ha mantenido una filmografía digna, que tuvo su mejor momento en los años 70. En películas como La ley del Talión (1972), Nuestros años felices (1973), Operación Yakuza (1975) y Los tres días del Cóndor (1975) supo combinar sus dotes artesanales con una coherencia temática centrada en el respeto liberal hacia la otredad, hacia la diferencia ya sea cultural o ideológica. Su producción posterior tiende a ser más desigual, con títulos logrados como Tootsie (1982) y un declive marcado por el remake de Sabrina (1995).

Tras mantenerse siete años alejado de la realización, Pollack ha vuelto con un asunto que parecería remontarse a su período setentero. En las Naciones Unidas, la traductora epónima Silvia Broome (Nicole Kidman, hipertensa) escucha por accidente el plan de asesinar a Zuwanie (Earl Cameron), el dictador de la ficticia nación africana de Matobo, cuyo sangriento régimen lo ha vuelto un candidato para ser acusado en La Haya de crímenes contra la humanidad. Sin embargo, el pasado trágico de Silvia la vuelve una figura sospechosa a los ojos del servicio secreto, encargado de proteger a dignatarios extranjeros, en la investigación encabezada por el agente Tobin Keller (un Sean Penn sutilmente efectivo), apesadumbrado por la muerte reciente de su esposa.

La referencia a Hitchcock parece obligada, al margen del contexto de las Naciones Unidas -utilizado como set en Intriga internacional. Pero Pollack parece más interesado en homenajear al Hitchcock de la etapa inglesa, el de Sabotaje y la primera versión de El hombre que sabía demasiado. Por lo menos, el planteamiento es también chapado a la antigua. Centrar la intriga en un país imaginario anula la posibilidad de la controversia, mientras las razones de resentir al dictador se mantienen estrictamente en el terreno personal. No se trata de indagar en una situación política vigente, sino en el consabido dilema sobre si la venganza es una acción moralmente satisfactoria (tema mucho mejor resuelto en el pre-western La ley del Talión). Esa misma renuencia a meterse en honduras, conduce a un final demasiado anticlimático en la medida que tampoco se atreve a dar un giro de tuerca tipo El embajador del miedo.

Sin embargo, Pollack sigue siendo un profesional de vieja escuela y uno agradece ver un thriller que no recurre a los efectismos de moda para sostener la tensión. Un ejemplo ilustrativo de ello es la secuencia en que la heroína se entrevista con un líder de la oposición en un autobús, mientras un matón también lo ha abordado con malas intenciones. La alusión al suspenso según lo definía Hitchcock en Sabotaje es clara, sobre todo en la manera en que Pollack altera la regla.

Quizá la cualidad más estimable de La intérprete sea la forma como el realizador evidencia su afecto hacia sus personajes. Los mejores momentos de la película son aquellos en los cuales Silvia y Tobin pierden su mutua desconfianza y encuentran un punto de afecto en sus respectivas pérdidas. Por encima de su habitual profesionalismo, el cine de Pollack siempre se ha apreciado por no perder de vista el lado humano de sus relatos.

LA INTERPRETE

(The Interpreter)

D: Sydney Pollack/ G: Charles Randolph, Scott Frank, Steve Zaillian, basado en un argumento de Martin Stellman, Brian Ward/ F. en C: Darius Khondji/ M: James Newton Howard/ Ed: William Steinkamp/ I: Nicole Kidman, Sean Penn, Catherine Keener, Jesper Christensen, Yvan Attal, Earl Cameron/ P: Working Title Films, Misher Films, Mirage Enterprises. EU - G. Bretaña, 2005.

[email protected]

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.