Usted está aquí: domingo 27 de febrero de 2005 Sociedad y Justicia NAVEGACIONES

NAVEGACIONES

Pedro Miguel

Palabras sobre el agua

De Paracelso a Gorostiza, pasando por Hapelius

Los mares de Marte

LA VIDA QUE CONOCEMOS es líquida. Lleva la marca del océano tibio en el que se originó en tiempos inmemoriales y hasta la fecha requiere, para persistir y perpetuarse, del tránsito y el intercambio de fluidos. Hasta las más terrestres de las criaturas llevan en el interior un sistema complejo de embalses, vasos comunicantes, tuberías, lagos y grifos que hacen posible su existencia. Plantas y animales, vertebrados e invertebrados, aves y mamíferos, la especie humana entre ellos, no son más que un largo y diversificado seudópodo del mar, una lengua oceánica arborescente que florece en billones de individuos preocupados, en primera instancia, por impedir el derrame y la pérdida de sus líquidos interiores.

UN AUTOR DE CIENCIA ficción cuyo nombre he olvidado (¿Phillip José Farmer? ¿Kurt Vonnegut? ¿Theodore Sturgeon?) aconsejaba, para los momentos en que los niveles de arrogancia y vanidad se te suben más allá de lo recomendable, recordar que no eres más que una sopa de agua (entre 60 y 80 por ciento) con unas cucharadas de carbono (10 por ciento), tantito nitrógeno (1 por ciento) y una pizca de calcio (.3 por ciento), condimentada con cantidades deleznables de fósforo, potasio, azufre, cloro, sodio, magnesio y otros elementos comunes que pueden conseguirse en cualquier droguería, y entre los cuales no aparecen el oro ni la plata, salvo en las incrustaciones dentales. Si se considera que un humano es 80 por ciento agua al nacer, 70 por ciento en su edad adulta y 60 por ciento en la senectud, resulta que el envejecimiento es, básicamente, un proceso de deshidratación, y que la expresión "se secó" es tan apropiada para describir la muerte de una mata de geranios como para denotar el fallecimiento de un ministro de Economía.

http://usuarios.lycos.es/didacus/complementos/neuro.html
http://www.editorialbitacora.com/hogar/vida/deshidra/deshidra.htm

ALGO DE LA OBSESION por preservar los fluidos del organismo propio se deja reflejar en la práctica, también esotérica, de la uroterapia, terminajo que en castellano tepiteño del siglo XXI denota la práctica presuntamente medicinal de origen esotérico de beberse uno sus propios meados.

http://www.medspain.com/ant/n14_jul00/autonosode.htm

A PROPOSITO DE ESOTERIAS, Paracelso, en el siglo XVI, cayó en la cuenta de que somos agua (o que Somosaguas, como el célebre suburbio madrileño ubicado en el ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón), y los alquimistas y herméticos se la pasaban hablando del líquido vital. En el Canon XII de Los aforismos basilienses, texto alquímico publicado en 1612 por Niger Hapelius (o Raphaël Eglinus), puede leerse este pasaje que me conmueve no porque revele algún conocimiento oscuro y secreto, sino por la belleza de sus expresiones: Pues así como el mundo, aunque sea creado de nada, debe sin embargo su origen al Agua sobre la cual era llevado el Espíritu del Señor y de la cual provienen todas las cosas tanto las celestes como las terrestres: del mismo modo, este limbo procede de un agua que no es vulgar, y que no es ni el rocío celeste, ni un aire condensado en las cavernas de la tierra, o en un recipiente: ni un agua proveniente del Abismo de la mar y extraída de fuentes de pozos o de ríos; sino que es un agua que toma nacimiento de una cierta agua que ha padecido y sufrido y que está ante los ojos de todo el mundo, conocida sin embargo por poca gente. La cual agua posee en sí todas las cosas que le son necesarias para la realización de toda la obra, quitándole todo su exterior.

http://www.agro.unlpam.edu.ar/quimica2/Clase%201.htm
http://www.noticiasdepozuelo.com/categorias/45

http://www.elmundo.es/suvivienda/2001/SV204/SV204-06b.html

http://www.ttecla.es/lapuerta/ar8.html

http://usuarios.lycos.es/fm94/aforismos.html

José Gorostiza

A ESTAS ALTURAS encuentro inevitable el salto al agua que Gorostiza describe, atrapada en un vaso, como representación de la esencia humana: Lleno de mí, sitiado en mi epidermis / por un dios inasible que me ahoga, el poeta tabasqueño se descubre en la imagen atónita del agua. (...) No obstante -oh paradoja- constreñida / por el rigor del vaso que la aclara, / el agua toma forma. / En él se asienta, ahonda y edifica, / cumple una edad amarga de silencios / y un reposo gentil de muerte niña, / sonriente, que desflora / un más allá de pájaros / en desbandada. / En la red de cristal que la estrangula, / allí, como en el agua de un espejo, / se reconoce; / atada allí, gota con gota, / marchito el tropo de espuma en la garganta / ¡qué desnudez de agua tan intensa, / qué agua tan agua, / está en su orbe tornasol soñando, / cantando ya una sed de hielo justo! /

Y EN OTRO momento de su obra, Gorostiza exclamó: ¡El mar, el mar! / Dentro de mí lo siento. / Ya solo de pensar / En él, tan mío / Tiene un sabor de sal mi pensamiento.

http://www.geocities.com/poesiamsigloxx/gorostiz/muertesinfin.html
http://palabravirtual.com/index.php?ir=ver_poema1.php&pid=672

http://www.geocities.com/poesia_mexicana/pausas.htm

http://www.jornada.unam.mx/2001/nov01/011111/sem-escalante.html

EN LO FUNDAMENTAL, pues, somos criaturas casi tan húmedas como una babosa del jardín. Las descargas de hormonas, endorfinas, adrenalina y bilis, así como las sinapsis entre nuestras neuronas, son fluidos o tienen lugar entre fluidos. Hasta el carácter sólido de nuestro envoltorio dérmico -o la epidermis que nos sitia, o el rigor del vaso, para decirlo en términos gorosticianos- es, en buena medida, un espejismo o un misterio, habida cuenta que las células que conforman el tejido de la piel son, a su vez, más agua que otra cosa. Cada verano nuestros genes nos ordenan un imposible regreso al mar primigenio, y allá vamos, provistos de lentes para el sol, bronceadores y toallas que disimulan nuestros hábitos de aves migratorias, a consolarnos en la contemplación de la matriz inmensa y líquida. En los rituales de la reproducción y del amor intercambiamos humedades.

El proyecto de la NASA

LA LOGICA CIENTIFICA que orienta la exploración del Sistema Solar dice que, si queremos encontrar vida o, cuando menos, ambientes que le sean propicios, antes debemos hallar agua. Además de un cálculo racional, la obsesión por descubrir océanos distintos a los terrestres es, de alguna manera, la añoranza y la búsqueda de nuestra propia identidad más allá de los confines del planeta. En diciembre pasado, las sondas móviles estadunidenses Spirit y Opportunity, que recorren algunos puntos de la superficie marciana, hallaron en el suelo del planeta rojo rastros de hematita y goethita, minerales que casi siempre se forman en condiciones húmedas. El descubrimiento fue de inmediato catalogado entre los hitos científicos más importantes de 2004, junto con el hallazgo de una especie humana extinta, distinta a la nuestra y formada por individuos de un metro de estatura, en la isla indonesia de Flores -se le catalogó como Homo Fioris- y el anuncio de que investigadores sudcoreanos realizaron las primeras clonaciones de embriones humanos. Este 21 de febrero se dio a conocer que la sonda europea Mars Express, que da vueltas alrededor de Marte, descubrió en la región Elysium Planitia un mar congelado de 45 metros de profundidad y una extensión de unos 720 mil kilómetros cuadrados, valga decir, algo más pequeño que Turquía, o poco menos de la tercera parte de la superficie de México. Si el hielo que lo forma estuviera expuesto a la atmósfera marciana, experimentaría, debido a la baja presión, una sublimación rápida: pasaría del estado sólido al gaseoso sin detenerse en un intermedio líquido. Pero el mar marciano está protegido por una capa de cenizas y polvo volcánico que lo preservan y lo cohesionan.

http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/4098453.stm
http://marsrovers.jpl.nasa.gov/home/

El proyecto de Europa

HAY AGUA, ENTONCES, en el planeta hermano; hay algo nuestro, hay una pieza de la vida en esa superficie áspera y que hasta ahora hemos supuesto árida y estéril. Esta semana los descubrimientos se han disparado. El espectrómetro de a bordo en la Mars Express descubrió en la atmósfera trazas de metano y formaldheído, gases que podrían indicar la existencia de microorganismos. Significativamente, las mayores concentraciones de la primera de esas sustancias se localizan en áreas en donde se encuentra también agua, ya sea en forma de nubes o de masas de hielo sepulto, como las de Elysium Planitia.

http://www.esa.int/SPECIALS/Mars_Express/SEMCHPYEM4E_0.html
http://www.nature.com/news/2005/050221/full/050221-15.html

http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/4094437.stm

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_4287000/4287977.stm

http://news.bbc.co.uk/2/hi/science/nature/4295475.stm

http://www.elmundo.es/elmundo/2005/02/23/ciencia/1109154020.html

EN EL SITIO de la Agencia Espacial Europea (Esa) hay unas panorámicas de la superficie marciana que quitan el aliento. Al contemplarlas me asaltó la duda de si Gustave Doré no anduvo de visita por el planeta rojo.

http://www.esa.int/SPECIALS/Mars_Express/SEMVZF77ESD_0.html

UNO NO SUELE llorar cuando se entera de un descubrimiento científico, no sólo porque los investigadores se esfuerzan -y hacen bien-- en presentar sus hallazgos con la máxima frialdad posible, sino también porque la ley de la vida nos ordena evitar las fugas innecesarias de líquidos del organismo. Pero ésta es una de esas raras ocasiones en las que un boletín de una agencia espacial ha logrado provocarme un nudo en la garganta.

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