Usted está aquí: martes 8 de febrero de 2005 Cultura Covarrubias veía el mundo como una acumulación de culturas: Juan Coronel

Prosiguen exposiciones por el centenario natal del caricaturista y etnógrafo

Covarrubias veía el mundo como una acumulación de culturas: Juan Coronel

MERRY MAC MASTERS

Ampliar la imagen Doble charleston, del libro de Covarrubias Negro drawings, 1927. Imagen tomada de Miguel Covarrubias. Vida y mundos, obra escrita por Elena Poniatowska y publicada por Ediciones Era

Con motivo de su interés por la cultura negra y en particular sus cantos por ser un llamado a los ancestros, el caricaturista y etnógrafo Miguel Covarrubias (1904-1957) viajó a Cuba en 1926, donde lo esperaba Alejo Carpentier, que ya era un estudioso de las religiones afrocubanas.

Para participar en sus ceremonias, Covarrubias fue iniciado en la religión yoruba, inclusive su esposa Rosa Rolando decía que siempre pintaba en su pijama azul porque era un devoto de Yemayá.

De hecho, La negritud, 1926-1927, es el primer apartado de Yólotl Bali, Yólotl Tehuantepec, que junto con la exposición El Chamaco y otros mexicanos famosos se presenta en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, en el contexto del Homenaje Nacional a Miguel Covarrubias por el centenario de su nacimiento. Mientras que la primera aborda su faceta etnográfica, la segunda recupera su trabajo de caricaturista.

Tesis integracionista

Curada por Juan Coronel Rivera, Yólotl Bali, Yólotl Tehuantepec pretende seguir el recorrido de Covarrubias desde sus primeros viajes. De allí que artefactos de Cuba, el norte de Africa, Japón, China, Manila, Java, Sumatra, Italia, Francia, Bali, el Istmo de Tehuantepec, el arte precolombino, Estados Unidos, Centroamérica, Brasil y los mares del sur, se mezclan con fotografías vintage tomadas por Rosa Rolando, dibujos y documentos, con el objeto de vincular lo visto con su obra artística.

Para la muestra el Instituto Nacional de Antropología e Historia facilitó cinco piezas precolombinas pertenecientes a la colección arqueológica de casi 700 formada por Covarrubias.

El homenajeado, señala Coronel, sostenía la tesis, hasta la fecha muy contemporánea, de que todos los grupos autóctonos tanto de Mesoamérica, Centro y Sudamérica tenían una relación no nada más etnográfica, sino artística y estilística. En su época había dos grupos de etnógrafos: los integracionistas y los aislacionistas. Como las tesis de los segundos eran más fuertes, a Covarrubias lo tildaron de loco. ''Ahora sabemos que tenía razón'', apunta el entrevistado.

Covarrubias siempe estuvo abierto a todas las interrelaciones culturales, lo novedoso y la antiguo a la vez. Para Coronel el artista mantenía una idea ''correcta'' de lo globalizado, ya que veía el mundo como una acumulación de culturas y ''no como lo vivimos hoy día, desde la perspectiva de Occidente que debe prevalecer. Ese es un error''.

-Se dice que a Covarrubias nunca se le tomó en serio porque no tenía estudios formales en etnografía.

-Eso es algo que no acabo de entender, porque él realizó una maestría y un doctorado en antropología e historia en la universidad. Para mí, a Covarrubias le tenían muchos celos porque tenía un espectro muy amplio de desarrollo. Conocía a la crema y nata de Europa y Nueva York. Las editoriales le rogaban para que terminara los libros para publicarlos, cosa que a ningún otro antropólogo en México le sucedía, inclusive al mismo Antonio Caso.

Caricatura personal

Para la muestra El Chamaco y otros mexicanos famosos -en alusión al libro El príncipe de Gales y otros norteamericanos famosos publicado por Covarrubias en 1925-, Mercurio López reunió 30 caricaturas de sus contemporáneos y amigos mexicanos. Si el curador no incluyó trabajos de personajes de Estados Unidos, fue para no repetir la experiencia del carismático Chamaco quien llegó al país vecino en 1923 con una carpeta de caricaturas de personajes mexicanos desconocidos para el público estadunidense.

Aunque haya publicado en revistas culturales como La Falange, Tricolor y Policromías, Covarrubias, quien había desarrollado una caricatura personal, se percató de que el mercado estaba más o menos cerrado -los grandes periódicos tenían sus caricaturistas de planta y la caricatura política no pasaba por su mejor momento-, entonces prefirió buscar otros horizontes.

Respecto del éxito de Covarrubias en Nueva York, López señala que, aparte de su talento, ''llegó en el momento justo, con las personas justas''. Entró a la revista Vanity Fair, cuyo director artístico ya tenía la idea de publicar caricatura personal.

El Chamaco regresaba a México con frecuencia, hacía caricaturas de sus amigos, pero no publicaba mucho. Dividida en tres partes, la muestra comprende sus dibujos de Dolores del Río, Yolanda Montes Tongolele, Diego Rivera, Roberto Montenegro, Adolfo Best Maugard, Alvaro Obregón, José Vasconcelos, Juan José Tablada, Xavier Villaurrutia y Luis Hidalgo, entre otros.

La mayoría de las obras pertenecen a la Casa Estudio Luis Barragán. Rafael Barajas El Fisgón facilitó una caricatura de Manuel Horta, hecha antes de que el expositor se fuera a Nueva York.

 
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