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Miércoles 15 de diciembre de 2004

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Alvarez Ruiz, crónica de una fuga anunciada

El procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, informó este martes que el ex ministro del Interior de Guatemala Donaldo Alvarez Ruiz, residente legal en México desde 1982, se fugó de la justicia mexicana, evadiendo una orden de detención provisional con fines de extradición a España girada por un juez local el pasado lunes. Alvarez Ruiz es requerido por la Audiencia Nacional de España por su responsabilidad en la toma de la embajada de ese país europeo en la capital de Guatemala, en 1980, acción que dejó 37 muertos, entre ellos tres ciudadanos españoles. La inexplicable evasión del ex funcionario guatemalteco pone en entredicho a las autoridades judiciales mexicanas, que tenían conocimiento de su presencia en el país al menos desde el viernes pasado -cuando su residencia fue descubierta por la Fundación Rigoberta Menchú y la prensa-, así como de una orden de detención internacional emitida por el juez Fernando Grande Marlaska. Hay que recordar que México y España tienen suscrito un tratado bilateral de extradición.

Hace cinco años, la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, interpuso ante la Audiencia Nacional una denuncia por genocidio contra ocho presuntos implicados en masacres, torturas y desapariciones durante los regímenes militares que gobernaron Guatemala hasta la década pasada. Entre ellos figura Alvarez Ruiz, quien en su calidad de ministro del Interior durante las dictaduras de Kjell Eugenio Laugerud García y Romeo Lucas García, ordenó ingresar por la fuerza a la embajada española, donde se había refugiado un grupo de indígenas, entre ellos Vicente Menchú, padre de la activista. El ahora prófugo de la justicia también es acusado por el secuestro y asesinato de la poeta Alaíde Foppa; la detención ilegal de sindicalistas de la Central Nacional de Trabajadores; el secuestro masivo de estudiantes; la masacre de jóvenes en las cercanías de Ciudad Universitaria en Guatemala; la ejecución extrajudicial de Oliverio Castañeda de León, secretario de la Asociación de Estudiantes Universitarios, y los asesinatos de Alberto Fuentes Mohr y Manuel Colom Argueta. Asimismo, luego del golpe de Estado que derrocó al general Lucas, el 23 de marzo de 1982, cuando Alvarez Ruiz ya había huido de su país, la prensa descubrió en su residencia archivos con datos y fotografías de personas secuestradas, armas e instalaciones clandestinas que fueron utilizadas para torturar prisioneros.

Ante el cúmulo de atrocidades perpetradas por Alvarez Ruiz y la cobertura periodística del caso, resulta escandaloso que la Procuraduría General de la República (PGR) no tomara las debidas precauciones para evitar su fuga, sobre todo teniendo en cuenta que su presencia ya había sido detectada por varias personas. El presidente de la Fundación Rigoberta Menchú, Gustavo Meoño Brenner, afirmó que rastrearon e investigaron al represor hasta localizarlo en México. Además, el ex ministro fue visto en la mañana del viernes pasado por activistas y vecinos de su casa en Tlalnepantla, estado de México. Desde ese día, de acuerdo con Meoño Brenner, la PGR ya tenía en su poder la orden internacional de detención, versión confirmada por funcionarios de la cancillería. Sin embargo, durante el fin de semana, la Dirección General de Comunicación Social de la PGR aseguró en varias ocasiones que "oficialmente la dependencia no tiene conocimiento de la petición de las autoridades españolas" y justificó su demora al argumentar que no podía intervenir hasta que tuviera la solicitud de extradición en su poder. Y esta demora continúa: la PGR, en una decisión incomprensible, todavía no ha solicitado una alerta migratoria a la Secretaría de Gobernación para impedir que el represor abandone el país.

Así, la actuación de las autoridades judiciales en este caso deja mucho que desear. Resulta extraño que la PGR haya ignorado la orden de detención internacional contra Alvarez Ruiz, así como los múltiples testimonios que lo ubicaban en su residencia apenas hace cuatro días. También cabe preguntarse por qué el ex ministro no fue sometido a vigilancia sabiendo las graves denuncias que pesaban sobre él. Todo parece indicar que la actitud de la PGR estuvo encaminada a darle tiempo para escapar, una fuga que se registró horas antes de que un juez mexicano emitiera una orden de arresto provisional en su contra. Ante esta situación, el anuncio de Macedo de la Concha de que la Agencia Federal de Investigación busca a Alvarez Ruiz en todo el país, es tardío y probablemente inútil. La positiva imagen internacional de la justicia mexicana ganada con la extradición a España del ex marino argentino Ricardo Miguel Cavallo se ha perdido.

 
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