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México D.F. Miércoles 14 de abril de 2004

Asegura víctima que también se dedican a la venta de estupefacientes

Denuncian que bandas de lenones operan de manera impune en Tlaxcala y Tijuana

LA JORNADA DE ORIENTE

Tlaxcala, Tlax., 13 de abril. Justo el 8 de marzo, fecha en que se celebra el Día de la Mujer, María tuvo la oportunidad de escapar, junto con sus dos hijos, del yugo al que la sometía desde 2001 Hugo Hernández Orea, El Chilango, a quien acusa de obligarla a prostituirse en el callejón Coahuila de la zona de tolerancia de Tijuana, Baja California.

Ese día, María, de 20 años de edad -cinco de ellos obligada a vender su cuerpo para reunir los mil 500 pesos diarios que de lunes a jueves le exigía su padrote, pues el fin de semana la tarifa se duplicaba-, buscó ayuda en la Casa del Migrante de Tijuana. Posteriormente consiguió dinero para regresar al municipio tlaxcalteca de Xicohtzinco.

Ya en su tierra natal, apoyada por sus padres, acudió ante autoridades judiciales del estado para presentar una denuncia penal por lenocinio contra El Chilango, también originario de Xicohtzinco, pero no encontró respuesta favorable. "Me dijeron que como el delito de lenocinio no se dio aquí, sino en Tijuana, entonces no procedía la demanda", explicó.

Sin darse por vencida, María solicitó ayuda sicológica y asesoría legal en la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), donde le aconsejaron interponer una denuncia penal contra El Chilango por lesiones e injurias, pero sin dejar de precisar que fue víctima de lenocinio. "La demanda la presenté, porque Hugo me golpeó, quemó los brazos con un soplete, acuchilló las piernas para que ya no pudiera caminar y amenazó con quitarme a mis hijos y matar a mis padres, todo porque se enteró que me quería escapar de la casa de Tijuana, donde me mantenía encerrada junto con mis hijos. Apenas anteayer me volvió a amenazar por teléfono", contó.

Entrevistada en la sede de la CEDH, María narró que hace cinco años conoció a El Chilango en la feria de Tlaxcala. "Me conquistó con flores, dulces, regalos e invitaciones a comer. Decía que me amaba y por eso nos hicimos novios. Al poco tiempo tuvimos relaciones (sexuales) y mi padre, al enterarse, dijo que Hugo me tenía que responder. Y nos juntamos. Nos fuimos a vivir a casa de sus padres, y tiempo después me llevó a Tijuana con el pretexto de ir a trabajar y a juntar dólares.

"Allá vivimos en casa de unos primos de él. Diario salía a buscar trabajo y regresaba sin nada; hasta aseguraba que lo asaltaban. Entonces me dijo que si en verdad lo amaba tenía que acostarme con uno de sus amigos para sacar dinero, para que así pudiéramos vivir. Después de esa primera vez me opuse a seguir, pero me golpeó y amenazó.

"Para conseguir el dinero que me exigía entre semana, tenía que acostarme a diario con cuatro a cinco hombres. Algunos gringos hasta me ofrecían matrimonio. Los viernes, sábados y domingos llegué a tener sexo hasta con 15 sujetos cada día. Fue una experiencia horrible", recordó.

Durante su estancia en Tijuana, María identificó a Raymundo Pérez, El Chamaco; Rubén Tízatl; Oscar Domínguez, El Peter, y a un sujeto apodado El Chivo, como lenones de Tlaxcala que "enganchan" a jovencitas para llevarlas a esa ciudad fronteriza e incluso a Estados Unidos, donde las obligan a prostituirse.

"Es una red muy grande, una verdadera mafia, la que se dedica a eso. Hay lenones de Xalcaltzingo, San Pablo del Monte, Zacatelco y Tenancingo, todas comunidades tlaxcaltecas. Otros pertenecen a las bandas de padrotes conocidas como Los Tenangos y Los Caleros, las cuales también venden drogas. Yo conocí a más de 30 lenones del estado; cada uno tiene más de cuatro mujeres y algunos, como El Chivo, obligan a prostituirse a su esposa e hijas."

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