318 ° DOMINGO 25 DE ENERO DE 2004
La CIA en Guatemala
Manual
para derrocar
a un presidente

ROBERTO GARCÍA

La desclasificación de documentos secretos ofrece la posibilidad de reconstruir con detalle la operación
mediante la cual, la CIA –con el apoyo del Departamento de Estado y la United Fruit Company– propició el derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Arbenz en 1954

El espionaje es la clave que nos permite comprender las relaciones internacionales [y] la política mundial
Bill Buckley, ex agente de la CIA

Ilustración: Maries MendiolaAunque la participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos en el golpe de Estado que depuso a Jacobo Arbenz del gobierno de Guatemala en 1954 fue un tema intuido durante los sesenta y setenta, dichas insinuaciones no pasaban de ser eso porque tenían pocos elementos con qué fundamentarse. Sin embargo, a medio siglo de estos hechos, la brecha abierta por la desclasificación documental inaugura no sólo un campo histórico sumamente atractivo, sino que supone también la apertura de un enriquecedor espejo sobre el cual observar nuestro pasado cercano.

La Revolución de Octubre de 1944 había acabado con el régimen ubiquista (del general Jorge Ubico, en el poder durante 14 años) e instaurado, tras las primeras elecciones libres, un régimen democrático que se profundizó con la elección de Arbenz en 1951. Afectada la United Fruit (UFCO) por la reforma agraria arbencista de 1952 –que repartió tierras y 18 millones de dólares a 500 mil campesinos–, la “construcción” de un enemigo en Guatemala, acudiendo al mito movilizador de la época, el comunismo internacional, se abrió paso descontextualizando porfiadamente la realidad.

Las fases de la operación

Hoy, demostrados documentalmente los vínculos que unían a los tres actores principales de aquellos sucesos (el Departamento de Estado de Estados Unidos, la UFCO y la CIA)1, es claro que la “acción encubierta” tuvo tres fases.

1. Los asesinatos

Sabemos que en uno de sus esfuerzos por derribar a Arbenz, la CIA fraguó un plan para asesinara “piezas clave” del régimen guatemalteco, para lo cual “elaboró listas de individuos, discutió planes de entrenamiento para equipos de exiliados y condujo programas de intimidación”2.

Si bien cabe señalar que dicha estrategia no fue unánime, pues había oficiales que se oponían a los asesinatos, en la administración de Harry Truman los “juicios” aportados por la CIA para tal efecto tuvieron “apoyo” total y la operación comenzó con el nombre PBFORTUNE.

Una vez aprobada, en septiembre de 1952, la misma resultó ser un fracaso y abortó un mes después. Sin embargo, los documentos sugieren que recibió un apoyó total de las autoridades estadunidenses, pues fueron enviados al país centroamericano armas y dinero, y se manejó entonces la posibilidad de deshacerse del presidente por esa vía3.

Los hechos se respaldan porque un grupo “K” fue especialmente entrenado –con un “manual del asesinato”4 redactado por un psiquiatra de la CIA– para llevar adelante los crímenes, y porque las listas de los funcionarios a quienes se planeó asesinar o aquellos para quienes se pensaba en la prisión o el exilio existen5.

2. PBSUCCESS

Este fue el código de la acción cuyos movimientos preliminares comenzaron en septiembre de 1950, cuando un oficial de la CIA arribó a Guatemala para contactar con operadores anticomunistas6.

Casi dos años después, en julio de 1952, Allen Dulles, aún director de Planes de la CIA, solicitó al Departamento de Estado la aprobación de un plan para derrocar a Arbenz7. Consiguió la autorización del Consejo de Seguridad Nacional en agosto de 1953, siendo ya director de la agencia. Decidido el gobierno, el 11 de septiembre de ese año Dulles estampó su firma luego de una última modificación: que el costo “no excediera los 3 millones de fondos disponibles por la agencia”8 (aunque no se desdeñaban aportes externos9).

Finalizados los trámites dos semanas después (la adjudicación del personal y la división de gastos), la Estación Lincoln10 comenzó a operar en Guatemala.

El “plan general de acción”11 delineaba dos objetivos y seis etapas. Los objetivos eran “remover en forma encubierta la amenaza del presente gobierno de Guatemala, controlado por comunistas”, e “instalar y sustentar, encubiertamente, un gobierno pro Estados Unidos”. Partían de dos escenarios: los comunistas se habían “atrincherado en Guatemala y en el gobierno” y constituían una “amenaza”, en tanto que la oposición estaba “dispersa y desunida”. Creyendo que su potencial podría ser útil, debía procederse con la operación “sin demora”.

Luego de la primera etapa –el nombramiento del personal– se pasó al “condicionamiento preliminar”, es decir, “crear desacuerdo y deserción dentro del objetivo”, desacreditarlo, manifestar su “inhabilidad”, “alentar la impaciencia entre los no comunistas”, “presión económica” y “completar acuerdos militares con Nicaragua, Honduras y El Salvador”.

La tercera etapa o “concentración” hacía hincapié en “crear antagonismo contra el régimen”, continuar la presión económica, iniciar acciones diplomáticas mediante la Organización de Estados Americanos (OEA) y “acentuar la preparación paramilitar”.

En la cuarta, considerada “crítica”, debía aplicarse presión económica, militar y diplomática máxima, “acentuar la actividad divisionista”, iniciar una “intensiva campaña de rumores que estimulen el miedo” y la proclamación de parte de las “fuerzas revolucionarias” del apoyo popular con que cuentan.

La penúltima etapa incluía un “sabotaje agresivo” contra objetivos clave del gobierno, el lanzamiento del “ultimátum” por parte del líder rebelde para evitar un “derramamiento de sangre” y luego la entrada al país de sus fuerzas.

La última era la “consolidación” del régimen: formación de un gobierno, reconocimiento inmediato de la OEA y ofrecimiento de ayuda desde Estados Unidos.

Apoyada por una agresiva “guerra de nervios”12 y una emisora clandestina (Radio Liberación), la CIA entendió que las fuerzas debían “probar su fuerza”, y para ello programó “actos específicos de violencia” (anteriores al inicio de la invasión) en mayo de 195413.

Ya en junio, de acuerdo con un documento, se informaba del desconcierto creado por las provocaciones14. Argumentando que la acción militar no era suficiente, un agente de la agencia sugirió la realización de “eventos” para desviar la atención de Estados Unidos o, por el contrario, “proveer la justificación” para una intervención de este país o de la OEA.

Elaboró entonces una “serie compacta de provocaciones” locales e internacionales que ayudarían a intervenir y derrocar a Arbenz. Creyendo que las condiciones de Honduras eran manipulables ante el público, con sagaz imaginación aconsejó: “Una bomba de origen soviético explota bajo el auto de Juan Manuel Gálvez sólo un minuto después de que salió (...) El virtual asesino arrestado confesaría que es miembro del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) (...) o quizás mejor (...) un mítico oficial soviético [con] algunos billetes de rublos, (...) un pasaporte de escape soviético o polaco u otra visa comunista”; “un grupo de guatemaltecos es capturado en la frontera [con] Honduras, equipado con armas soviéticas, mapas, etcétera. Un miembro del grupo admitirá que son scouts de una fuerza guatemalteca a punto de cruzar la frontera.”

Internamente, pequeños incidentes serían un eficaz complemento: “Secuestrar personas anticomunistas (...) por ejemplo, la esposa y los hijos de un empresario norteamericano; uno podría encontrar las ropas de la mujer ensangrentadas en la orilla de un lago o encontrarse algunas pistas de que los asesinos son comunistas, por ejemplo, la inscripción ‘muerte a todos los capitalistas’ con la hoz y el martillo sobre la pared de la casa”; “cometer sacrilegio en una iglesia o cementerio (...) pintando: ‘la religión es el opio para los pueblos’”; “disparar contra una finca de la UFCO o la casa de un millonario terrateniente guatemalteco, encontrando los restos de un cartucho de una bomba incendiaria soviética”.

“Después de unos días como los de arriba –proseguía–, se ha creado una suficientemente fuerte impresión de un comienzo de terror comunista”, legitimador de la intervención.

3. PBHISTORY

En este clima arribaron los mercenarios, y temeroso Arbenz de que detrás llegara un gran contingente15, dio un paso al costado para evitar una matanza. Verificada la traición del ejército, que el presidente suponía fiel, el mando pasó a manos del coronel Carlos Castillo Armas (luego presidente de Guatemala) con la impronta decisiva del embajador estadunidense John Peurifoy.

Exiliado Arbenz, el jefe de la CIA en Guatemala buscó los “caminos” para “explotar la victoria”16 y pidió la ayuda de dos oficiales de “contrainteligencia” para un “trabajo de arrebato” sobre documentos que permitieran trazar la implicación comunista del gobierno derrocado.

Convencidos de que los papeles “probarían la naturaleza comunista del régimen”, el proyecto llevó el nombre de PBHISTORY17. En Guatemala, los funcionarios descubrieron que los “cuarteles del PGT y las oficinas” de los sindicatos “habían sido saqueadas por el ejército” y “niños callejeros”18.

Sin embargo, otros funcionarios que llegaron antes “habían comprado documentos secretos de la policía a un pequeño niño”19. Estudiados, reunían una característica esencial: la mayoría de ellos no probaba implicación ni dominio externo y sólo poseían “importancia local”20. Ronald Schneider, un “investigador externo” que los analizó, “no encontró huellas de control soviético y [sí] evidencia considerable de que los comunistas guatemaltecos actuaban solos, sin el apoyo o guía de fuera”21.

El comunismo de entrecasa también fue corroborado luego de que funcionarios norteamericanos, presurosos de encontrar gestos soviéticos, realizaron una operación para que Moscú pidiera la extradición de Arbenz: ello era imposible sencillamente porque “Guatemala no tenía relaciones diplomáticas con la URSS, así que el pedido no iba a llegar”22.

De todos modos, lo reunido “produjo material suficiente para llenar un folleto”, repartido en el Senado y en el Consejo Nacional de Seguridad estadunidense. Biografías de Stalin, materiales de la reforma agraria china y algunos estudios marxistas, si bien revelaban una “fuerte predisposición comunista”23, no mostraban lo que la CIA deseaba.

La PBSUCCESS había sido un éxito, y con Arbenz fuera, comenzó la “desovietización”: anulación de la reforma agraria, devolución de tierras a la UFCO, firma de un pacto de defensa con Estados Unidos, reducción de derechos civiles de las mayorías, persecución de líderes sindicales y 60 millones de dólares para los primeros seis meses.

Abierto de esta forma un periodo de polarización y violencia extrema, Guatemala vivió con apatía el proceso electoral de fines de 2003 y niveles de pobreza cercanos a 80%. Ahora más que nunca, como explicó en 1981 un oficial del Departamento de Estado, “deberíamos darle un Arbenz”24.
 

NOTAS

1. Los documentos aportados por la agencia marcan algo más que una estrecha relación: en noviembre de 1951, es decir, antes de que la reforma agraria afectara sus tierras, un informe evidencia que la UFCO ya trabajaba con el Departamento de Estado y la CIA en función de un objetivo: derrocar a Arbenz. Así, en el citado se da cuenta del arribo a Washington de una persona que “estaba actuando como intermediario de Sam Zamurias, presidente de la United Fruit Company, Floyd Odlom, presidente de la Consolidated Vultee Aircraft, y de parte de la Electric Bond and Share Company”, empresas que deseaban “ofrecer el uso de sus instalaciones y personal para asistir a la CIA en cualquier programa en el cual nosotros podamos combatir el crecimiento del comunismo en Guatemala”. El agente aseguraba que “Zamurias y Odlom estaban grandemente involucrados sobre la situación en Guatemala” y que “deseaban ir a cualquier lado para asistir al gobierno en sus operaciones anticomunistas”. Dichos ante los que Dulles aseguró al intermediario: “Nosotros estamos muy interesados en su propues-
ta y le diré al coronel J. C. King [jefe de actividades clandestinas] para contactarlo en un futuro cercano”. CIA, SS-2003-00002, 915073. 05/11/1951.
2. Haines, Gerald, “CIA and Guatemala Assassination Proposals 1952-1954”, CIA, CSI-1997-00018, 135796. 06/1995.
3. Si bien cabe decir que esta opción no encontró eco en la mayoría del Consejo de Seguridad Nacional, llegó a ser una opción más de la PBFORTUNE, según reconoció la agencia tras la desclasificación. La Jornada, 24/05/1997.
4. CIA, CSI-1997-00018, 135832, “Un estudio del asesinato”.
5. Idem, número 135865, “Personal comunista para ser dispuesto durante las operaciones militares”.
6. Cullather, Nicholas, “Operation PBSUCCESS” [Estudio de un historiador que trabajó en la CIA] CIA, CSI-1997-00018, 134974, 01/01/1994, p. 97.
7. Idem, p. 99.
8. “Project PBSUCCESS”, 09/12/1953. Carta de aprobación firmada por Dulles. CIA, SS-2003-00003, 928348, 16/11/1954.
9. Antes de que la operación comenzara, un informe detallaba un primer gasto de 30 mil dólares (el nombre de quien proveyó dicha suma está borrado, aunque los espacios omitidos son los necesarios para escribir la sigla UFCO), divididos en cinco rubros: “redes de inteligencia” (8 mil dólares); “red de rumores” (4 mil); “subversión” (10 mil); “producción y propaganda” (5 mil 500); y “contingencias” (mil 500 dólares). CIA, SS-2003-00003, 924003, 29/10/1953.
10. Nombre en clave. Cullather, Nicholas, p. 100.
11. CIA, CSI-1997-00018, 135875, 12/11/1953. En adelante las citas se refieren a este documento hasta indicarse lo contrario.
12. Implicó el uso de “tarjetas de intimidación” repartidas entre los miembros cercanos al gobierno y que servían como “velada amenaza de muerte”. CIA, CSI-1997-00018, 135892, 09/06/1954, “Instrucciones de guerra de nervios”.
13. CIA, CSI-1997-00018, 923358, 16/05/1954, “Acciones de fuerza antes del Día D”. Se preveían asesinatos, incendios y ataques personales contra gobernantes y sindicalistas, tendientes a generar temor.
14. CIA, CSI-1997-00018, 135807, 17/06/1954, “Planes de provocación”. En adelante y hasta indicar lo contrario citamos esta fuente.
15. Negándose por ello a repartir las armas entre la población. Opción sugerida por el Partido de la Revolución Guatemalteca, que en una carta al presidente insistía en esa necesidad y en la “conveniencia de organizar y equipar un sistema de guerrillas, reclutadas de las organizaciones populares, para entrar en acción y desarticular al enemigo”. CIA, SS-2003-00002, 921604, 19/06/1954.
16. Cullather, Nicholas, p. 81.
17. “Cuatro miembros del PBHISTORY arribaron” a Guatemala sobre las 14:20 horas. CIA, CSI-1997-00018, 137017, 05/08/1954.
18. Cullather, Nicholas, p. 82.
19. Idem.
20. Idem, p. 83.
21. Idem.
22. Idem.
23. Idem.
24.Cullather, Nicholas, encabezado al cap. 4.