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México D.F. Domingo 18 de enero de 2004

Sigue la música y la danza en el Foro Social Mundial; la fiesta continúa

En Mumbai, los pobres hablan de los pobres

Preocupan los alimentos transgénicos y el deterioro de los mantos acuíferos por trasnacionales

LUIS HERNANDEZ NAVARRO ENVIADO

Mumbai, 17 de enero. Más que en las conferencias, mesas de trabajo y paneles en los que los ponentes hablan, la cuarta edición del Foro Social Mundial (FSM) tiene lugar en las calles y plazas de Bollywood. Unos 30 mil dalits, los intocables, cantan, bailan y marchan sin parar. Se comunican así con los demás con un lenguaje que expresa mucho mejor lo que quieren decir que el de los discursos. "Aquí estamos, esto somos", advierten al resto del mundo y a sí mismos, en esa especie de carnaval de la dignidad.

Si algo distingue a este foro de los tres anteriores es la pobreza extrema de la mayoría de sus asistentes. En Mumbai están los pobres hablando de los pobres; se encuentran los invisibles haciéndose visibles; los excluidos haciendo acto de presencia. No es que en Porto Alegre no hayan hecho acto de presencia, pero eran apenas unos cuantos al lado de la abrumadora asistencia de oenegeneros y académicos de izquierda.

Una encuesta efectuada el año anterior en Brasil concluyó que más de 73 por ciento de los delegados al FSM 2003 fueron a la universidad y casi 10 por ciento hicieron un posgrado. Nada de esto sucede hoy en el encuentro en India.

Aunque no lo sea, el himno del encuentro de Mumbai muy bien podría ser La internacional. Y es que, aquí, los parias de la Tierra se han levantado y los esclavos sin pan se han puesto de pie. Lo han hecho tocando sus tambores, panderos e instrumentos de viento. Danzando sus bailes tradicionales.

Si el agravio es el daño que no puede ser comunicado ante los demás porque el poder impide que se escuche, el foro se ha vuelto el lugar para hacerse oír, para que los demás se conviertan en testigos del perjuicio causado por los de arriba. La fiesta (música, baile, marcha) se convierte así en el ritual para pasar lista de asistencia, para decir "aquí estoy y esto es a lo que me enfrento".

En una sociedad tan segmentada y estratificada como la de India, la sociedad civil se expresa desde sus compartimentos. En un país con una tradición cultural y política tan diversa, la integración de los de abajo pasa por el reconocimiento de su diferencia.

En Mumbai la convicción de que otro mundo es posible no proviene sólo de los sectores ilustrados, sino que nace desde las raíces de la sociedad. Otro mundo es posible, por principio de cuentas, porque éste no lo es. La única garantía de futuro que tienen estos millones de sobrantes sociales depende de que acaben con el neoliberalismo.

Militarismo, guerra y paz

Los gestos pueden decir más que cualquier palabra. Por lo menos eso fue lo que sucedió durante la asamblea plenaria sobre militarismo, guerra y paz, efectuada como acto central del día de hoy. Al buen entendedor, po-cas palabras.

La moderadora fue una mujer llena de sentido de la historia: la señora Nguyen Thi Binh, nombrada vicepresidente de la República Socialista de Vietnam después de enfrentarse y derrotar a dos potencias imperiales, Francia y Estados Unidos, y presa política entre 1951 y 1953, quien fungió como una de las oradoras principales.

Con lenguaje que recuerda al movimiento de los no alineados y al por la paz previo a la Caída del Muro de Berlín, la señora Binh explicó cómo se ha intensificado la carrera armamentista. Criticó al altermundismo por su falta de coordinación y carencia de objetivos generales, como luchar contra la carrera armamentista, promover el desarrollo nacional y auspiciar la democratización de las relaciones internacionales.

Dennis Brutus, conocido como la "voz cantante del movimiento de liberación de Sudáfrica", organizador de la campaña para excluir a este país y Rhodesia de los Juegos Olímpicos, fue el moderador. Señaló cómo en el mundo se ha venido formando un nuevo apartheid global.

El primer ponente fue el iraquí Abdul Amir al Rekaby, exiliado e integrante de la Coalición Democrática, quien dijo que en su país la guerra y el militarismo eran una realidad cotidiana desde hace muchos años. Crítico de la dictadura, mostró como ésta había abierto la puerta al militarismo, rota la cohesión social de su país e incapaz de organizar la resistencia en contra del invasor.

Un profesional de la salud palestino señaló que su pueblo sufre la más brutal ocupación de la historia, y la frustración de sus aspiraciones nacionales. Denunció la construcción del muro de la ignominia y aseguró que "al-gún día seremos libres. Triunfaremos."

La argentina Bervely Keene, representante de Jubileo Sur, dibujó el mapa de la otra guerra que vive América Latina: la de la miseria y el desempleo. Describió, también, el nuevo terrorismo: el del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El científico social Chandra Muzaffar, de Malasia, presidente del Movimiento Internacional por un Mundo Justo, llamó a hacer de Mumbai el punto de partida para provocar la caída, a manos de la gente, del imperio estadunidense, y hacer de éste el último de su ti-po. El coreano Keun Soo Hong, por su parte, insistió en la necesidad de reunificar Corea.

El altermundimo, acostumbrado a funcionar en clave de lucha contra los organismos multilaterales, las grandes empresas transnacionales o por la paz, se topó esta noche en Mumbai con la rotundidad de la geopolítica realmente existente.

La hora de las palabras

Imperialismo es aquí una palabra que no ha perdido actualidad. Esta viva. Es parte de la historia reciente de los pueblos que lucharon por su independencia. Ha adquirido, sin embargo, mayor actualidad con las nuevas guerras de conquista por el petróleo, el agua y el mando.

Las invasiones a Afganistán e Irak son un dato duro, un estímulo para recuperar la retórica antimperialista. Tanto es así que en el discurso de bienvenida a los asistentes al acto de parte de Shanti Patel, ex alcalde de Mumbai y sindicalista, comenzó señalando la conveniencia de celebrar el FSM en Mumbai, porque "posee una larga y orgullosa historia de lucha contra el imperialismo".

¿Qué tan viejo es lo nuevo y que tan nuevo es lo viejo a la hora de analizar la geopolítica del desorden mundial? No hay, entre los asistentes, homogeneidad en el uso de los conceptos. Para algunos, imperialismo, globalización y neoliberalismo no parecen ser términos intercambiables, mientras que para otros son prácticamente lo mismo.

Son muchos los oradores que hablan de globalización imperialista, no de globalización neoliberal. Las diferencias son evidentes, por ejemplo, entre quienes como Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz, consideran que la globalización no tiene por qué ser sinónimo de inequidad e injusticia y no están de acuerdo con que es imposible que exista una globalización con rostro humano.

Este debate es, por mucho, reflejo del desafío de la coalición opositora al FSM llamada Mumbai Resistance 2004. Un reflejo que propicia la polémica al interior del foro.

Mientras que para algunos analistas la disidencia es muestra del éxito del encuentro oficial, para activistas como Vandana Shiva, ganadora del Premio Nobel Alternativo y una de las voces más escuchadas en la lucha contra los alimentos transgénicos, las expresiones radicales "reflejan el divisionismo y la violencia de las viejas formas de hacer política, que buscan erosionar las manifestaciones por la paz y la diversidad del movimiento altermundista".

La chispa de la vida

Los manifestantes exclaman: "hay Coca-Co-la pero no hay agua, se la están entregando a las empresas". Su queja no es parte de una diatriba ideológica contra "las aguas negras del imperialismo yanqui" ni porque se trata de una bebida que no alimenta.

Su malestar nace de algo más elemental: el deterioro de un recurso natural básico. Según los organizadores del Foro Popular contra la Coca-Cola, "las plantas embotelladoras están devastando y contaminando los mantos acuíferos de comunidades aledañas". Cien po-blados han sido severamente afectados.

Para enfrentar esta adversidad se encontrarán en Mobai con el sindicalista colombiano Javier Correa, representante del gremio que en su país agrupa a los trabajadores de esa trasnacional, que han sido víctimas de todo tipo de represión por parte de paramilitares.

El asunto, sin embargo, trasciende lo sucedido en la empresa refresquera. Hoy se debatió -en una de las conferencias matutinas- acerca de la relación entre tierra, agua y soberanía alimentaria. Participaron dirigentes de Vía Campesina, como José Bové y Rafael Alegría, quienes anunciaron el co-mienzo de una campaña en contra de las trasnacionales agroalimentarias y en favor de las semillas criollas.

La señal de alerta ha sonado. El líquido vital en todo el planeta está cada vez más en pocas manos. Empresas como Vivendi hasta Pepsi Cola controlan su extracción, embotellamiento y distribución. El fluido para beber escasea y cada vez es de peor calidad. La disputa entre el agua como bien público y como mercancía privada ha dejado de ser un asunto a resolver en el futuro para formar parte central de la agenda del presente.

Simultáneamente, en otros dos paneles se reflexionó acerca de la globalización, gobernabilidad, Estado-nación y OMC, mientras que en multitud de seminarios se analizaron asuntos que iban desde la condición de la mujer hasta el futuro del FSM.

En esta última mesa de análisis, el sociólogo portugués Boaventura de Souza analizó con lucidez las contradicciones que enfrenta la convergencia social nacida en Porto Alegre.

¿Es el Estado amigo o enemigo de los mo-vimientos sociales? ¿Cuál es la relación que debe haber entre la acción institucional y la acción directa para hacer realidad otro mundo? ¿El futuro por el que se lucha es socialista o solamente poscapitalista? ¿Hasta dónde es legítimo el uso de la violencia contra la propiedad? Sin responder estos interrogantes, el lusitano indicó que el movimiento tendrá necesariamente que responderlas.

Mientras, los delegados parecen incansables. En Mumbai, la música y la danza si-guen; la fiesta continúa.

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