Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 31 de octubre de 2002
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Cultura
Coloquio dedicado al pensador Luis Villoro

El alterado y el ensimismado, extremos lesivos en filosofía

RENATO RAVELO

uamLa auténtica reflexión filosófica debe ser autónoma y responder a sus propias necesidades, opinó el filósofo Luis Villoro, para quien ''en nuestros ejercicios de pensamiento se tienen que perseguir las necesidades particulares para tratar de resolver con conceptos universales".

Villoro habló durante el cuarto Coloquio de Historia de la Filosofía en México, que se desarrolla en la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, en el que también participaron Adolfo Sánchez Vázquez, Juliana González, Jaime Labastida, Mari Carmen Rovira, Bolívar Echeverría y Gabriel Vargas Lozano. Como reconocimiento a su trayectoria y a los 80 años que cumplirá el 2 de noviembre, el encuentro está dedicado a Villoro.

Para Luis Villoro existen ''dos extremos perniciosos en la filosofía. Los llamo el alterado y el ensimismado. El primero tiene puestos sus sentidos en las filosofías que otros crean. Es un consumidor para no quedarse afuera, no perderse a Davidson a Habermas".

El ensimismado, explicó, ''es un explorador de sí mismo, de lo propio, de lo peculiar; no busca los temas centrales, pasa de la argumentación rigurosa al ensayo. Ambos tienen su gramo de verdad, pero se olvidan que la filosofía es la actividad de pensar por cuenta propia".

Hecho histórico, contexto y conceptos

Sánchez Vázquez partió de considerar la filosofía como la ''concepción racional de las relaciones del hombre con el mundo. Tenemos que recordar, por lo mismo, que cada filosofía es un hecho histórico, presenta un contexto y no sólo sus conceptos". Abundó: ''Una filosofía existe para abordar los problemas que no pudieron ser resueltos por anteriores filosofías y está para ser superada. Las impotencias filosóficas desembocan en una potencia única".

Para Juliana González, en filosofía no cabe hablar de progreso o cancelación de validez, ''el pasado filosófico no pasa, se mantiene", ya que ''la pervivencia histórica se actualiza porque lo eterno es preguntar. La duda, la perplejidad, es un estado de experiencia y de conciencia. Como diría Heráclito, preguntar es una forma de estar despiertos frente al mundo".

Jaime Labastida reflexionó sobre las consideraciones que habría que tomar al hablar de una filosofía mexicana. Ponderó que ya existen bases para hablar de ella desde la segunda mitad del siglo pasado, si bien consideró que es incierto el momento en el que se pueda hablar de su historia, ya que en la Nueva España eran filósofos reflexionando en latín. Destacó la importancia del idioma y ejemplificó con Descartes, quien escribió su primer libro en latín, pero el Discurso del método lo hizo en francés: ''La traducción es una recreación, hay que tenerlo en cuenta, para construir la historia de la filosofía mexicana no por suma y adición de partes, sino como Kant dice, a la manera de un organismo".

Rovira expuso sus coincidencias y diferencias con José Gaos (1990-1969), uno de quienes han abordado el aspecto de la filosofía mexicana: ''El sostenía que una característica esencial del pensamiento mexicano es que es antimetafísico e inmanente, lo cual significa que se ocupa de las cosas humanas". Argumentó en favor de reivindicar ese sentido político de la filosofía en la historia de México, y documentó con ejemplos, como el de Juan Nepomucemo Adorno, la existencia de filósofos desconocidos.

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