Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 6 de octubre de 2002
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Espectáculos

Basada en Los niños de las coladeras, de Karina Avilés

Exitosa presentación en Francia de la obra Scapino: ángel de la calle

DE LA CORRESPONSALIA

Biarritz, Francia, 5 de octubre. Hoy fue la clausura del Festival Internacional de Biarritz de Cine y Cultura de América Latina, que fue inaugurado con la obra de teatro Scapino: ángel de la calle, basada en el libro Los niños de las coladeras, de Karina Avilés y Françoise Escarpit, editado por La Jornada.

El festival, que llenó de un excepcional ambiente latinoamericano este lugar, se llamó La Cita, para decir que en esta región francesa concurre un diálogo de las diferentes culturas y expresiones artísticas de América Latina.

El alcalde de este puerto del Cantábrico, Didier Borotra, expresó sobre este evento que "en esta época difícil en que las graves crisis sacuden América Latina, su equilibrio social y sus instituciones, La Cita hace brotar un soplo creador de todo el continente y nos brinda una esperanza para el porvenir".

El alcalde de Biarritz expresó que La Cita "nos muestra a cada uno lo más rico, lo más relevante e interesante de la literatura como de la música, de la pintura y del cine latinoamericano". También, dijo, La Cita ilustra la lucidez de la mirada de los países latinoamericanos sobre ellos mismos.

Los niños de la calle no tienen tumbas

Y es la obra Scapino: ángel de la calle, la muestra clara de la intención de los organizadores, puesto que en ella se pone de manifiesto la realidad cotidiana de los países latinoamericanos. Es decir, la vida de sus niños y jóvenes que sobreviven en el desamparo del arroyo metropolitano.

El director de la obra, Gael Rabas, pudo conjugar el francés, el español y hasta el náhuatl en una obra donde se exponen los diálogos descarnados de cuatro niños habitantes de las coladeras. El dramaturgo mexicano Adam Guevara realizó el texto para la pieza teatral.

La obra se inicia con el melancólico sonar de un acordeón que toca un ciego de cuyos hombros saltan unas pequeñas alas doradas y que es guiado por una mujer anciana, quien durante la obra deambula por el escenario enmarcado con los textos del libro de Avilés y Escarpit, que resaltan las escenas más trágicas de esta puesta en escena.

El fantasmagórico personaje del Angel es interpretado por Pascal Turbert, y la vieja que prende veladoras a las fotografías de los niños de las coladeras, publicadas en el libro editado por La Jornada, es la actriz francesa Françoise Dorgambide.

Con excepcional fuerza, la voz de la anciana grita en torno al escenario: "Todos los niños estaban reunidos y, conforme la distancia se acortaba, se alcanzaban a distinguir sus voces... voces de niños que no llegarán a ser adultos, voces borrachas por la droga, voces clandestinas, voces arrestadas en una caja, voces que suenan como el fierro y se rompen como la paja, voces no escritas, excluidas, secas y húmedas, hijas del neoliberalismo, frutos de la miseria humana..."

En el camellón de la Avenida de los 100 metros de la ciudad de México, Scapino, el personaje que da nombre a la obra, es interpretado por el actor francés Samuel Jego. La actriz Mayen Tahraoui da vida a una pequeña limosnera que lleva en el rostro el tatuaje inconfundible de la miseria: la pintura de payasito.

Rosita, una niña vendechicles a quien da vida la actriz mexicana Dora García, presenta la desgracia de una menor que cae en manos de una familia sin escrúpulos, en donde es abusada sexualmente por los integrantes de esa casa: "Ƒpor qué no tengo nada, ni siquiera apellidos? No conocí a mi papá, y mi mamá me abandonó en la casa de Guadalupe, una señora que me dedeaba para ver si era señorita". Rosita abandona su hogar y luego es violada por un feroz policía, interpretado por otro mexicano, el actor Guillermo García, quien aparece y desaparece de la escena, una vez como guardián del hombre, otra más como una mala conciencia y a veces como la voz burlona que se ríe de la tragedia de los niños.

Los personajes interpretados por los actores franceses son testigos de la muerte de El Chivo, encarnado por el actor haitiano Ruddy Silayre, al que asesinan en una riña callejera y no puede ser enterrado porque los niños de la calle no tienen tumbas.

La obra, que se presentó en el Centro Internacional de Investigación Teatral, saldrá de gira por algunos países de Africa y regresará a Europa para presentarse nuevamente en Francia y en Suiza. Luego viajará a Mali, para en abril o mayo del próximo año llegar a la ciudad de México.

Para el director Gael Rabas, Scapino: ángel de la calle, es una obra que, además, logró reunir a cuatro compañías: la francesa, Teatro de Versant, la mexicana La Biznaga, la haitiana Los Niños del Mar y la compañía de Mali, El Séptimo Acto.

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