Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 25 de agosto de 2002
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Política

El asesinato de Misael Núñez, crimen impune

A las 18 horas del 30 de enero de 1981 tres pistoleros a sueldo llegaron a Tulpetlac en un auto Chrysler Le Baron. Al estacionarse frente al local donde se efectuaba una asamblea de maestros y padres de familia, un grupo salió de la reunión para ver quiénes eran los recién llegados. El vehículo tenía los faros encendidos. Cuando el grupo se encontraba a menos de un metro de distancia los criminales reconocieron al profesor Misael Núñez Acosta. Fue entonces que le vaciaron el cargador de una Colt calibre .45.

Los homicidas subieron al coche que habían robado la noche anterior, haciéndose pasar por policías, y huyeron a toda velocidad. Ya en el suelo, Misael quiso levantarse pero no pudo. Trató de decir algo pero no le alcanzó la vida para articular palabra. Dos o tres minutos después murió. Igual destino tuvo el obrero Isidro Dorantes. El maestro Darío Ayala resultó herido de gravedad.

Rufino Vences Peña, Joel Vences Hernández y Jorge Mejía Pizaña fueron los asesinos materiales. Mataron a Misael a cambio de 300 mil pesos. Clemente Villegas, asistente de Ramón Martínez, entonces secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), los contrató. El fue el operador de los homicidas intelectuales. El trato se cerró con Rufino en el Burger Boy de Nezahualcóyotl. Vences Peña convenció después a su tío y a su amigo Jorge Mejía de entrarle al asunto. Bastó con que les adelantara 15 mil pesos para que se comprometieran en la empresa.

Este era apenas el inicio de un próspero negocio. Según declararon los homicidas a la justicia cuando fueron detenidos, "Clemente Villegas, quien nos manifestó que prestaba sus servicios en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, nos indicó que había más personas que calmar, ya que se encontraban agitando, realizando paros, mítines y marchas a Palacio Nacional, aceptando los de la voz calmar a estas personas que agitaban, quedando de verse en un restaurante donde los declarantes recibieron la cantidad de 60 mil pesos" (unomásuno, 27 de julio de 1981).

Misael Núñez Acosta era uno de los más combativos dirigentes de la disidencia sindical democrática del magisterio en el Valle de México, agrupada en la sección 36 del SNTE. Al momento de su muerte informaba a los padres de familia del rumbo que seguiría el paro nacional decretado para el 2 de febrero.

Elba Esther Gordillo era la cacique sindical de los trabajadores de la educación en el estado de México, y una de las principales afectadas por la labor de Misael. Fue designada por Carlos Jonguitud como secretaria general de la sección 36 para el periodo 1977-1980, en lo que ella caracterizó después como un pleito de hombres. De allí saltó, siempre con el apoyo de su protector, a ocupar un puesto en el comité nacional del sindicato, dejando a Leonardo Rodríguez Valero, un personaje incondicional, a cargo de su feudo. En esas estaba cuando un vigoroso movimiento democratizador de base estalló en 1980 en sus dominios. Misael era, con mucho, una de las figuras claves de esa fuerza emergente.

Núñez Acosta nació el primero de agosto de 1949 en Tenango, Hidalgo. Hijo de una familia pobre, de religión protestante, estudió en la Normal Rural de El Mexe, Hidalgo. Allí no pudo cursar más que los dos primeros años. Fue expulsado del plantel por denunciar el mal manejo que los directivos hacían con las raciones alimentarias. Terminó sus estudios, después de una larga lucha, en la Normal de Tenería, en 1970.

Al día siguiente de su asesinato, el CEN del SNTE y la delegación regional de la SEP en el estado de México condenaron "los hechos violentos suscitados en los enfrentamientos de Ecatepec, donde se atenta contra la vida y seguridad de los miembros del magisterio". La declaración provocó una gran indignación entre los profesores democráticos. "Los hechos violentos" eran asesinatos pagados, no enfrentamientos.

De Tulpetlac salió una marcha fúnebre rumbo a la Escuela Normal Superior con los restos de Misael. Cientos de puños en alto lo recibieron allí. Una interminable procesión de carros partió rumbo a Ixmiquilpan, Hidalgo, para sepultarlo. Su féretro fue cubierto con una bandera roja y las siglas de su organización. El 2 de febrero de 1981, día del inicio del paro magisterial nacional, 80 mil personas marcharon por las calles de la ciudad de México. En la descubierta, encabezando la manifestación, fue llevado un simbólico ataúd. Los asesinos materiales fueron detenidos por la policía pero, poco después, se fugaron de la cárcel sin grandes dificultades. Aunque confesaron quién los había contratado nunca se apresó a los autores intelectuales del homicidio. Tan pronto se hizo pública la relación entre los criminales y dirigentes nacional del SNTE, la sección 36 publicó un desplegado en el que tachaba a sus acusadores de amarillistas y de pretender vulnerar la unidad sindical. El comité nacional tardó tres semanas en fijar su posición. Después de atacar a casi todo mundo, excepto al presidente de la República, los líderes del sindicato afirmaron que su gremio: "rechaza categóricamente las aseveraciones que pretenden involucrar a nuestra organización con los actos criminales en los que perdió la vida el compañero Misael Núñez Acosta".

A más de 11 años de su muerte el crimen sigue impune.

ROSA ELVIRA VARGAS Y JENARO VILLAMIL

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