viernes 23 de agosto de 2002
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

 
n Ayer, habitantes del municipio impidieron que fuera confiscado un camión
Agentes policiacos y de vialidad cobran sobornos de 3 mil pesos a los campesinos de San Miguel Canoa
q Piden al gobierno federal, estatal y municipal un programa temporal de empleo

Fermín García y Martín Hernández n

 
Pobladores de la junta auxiliar de San Miguel Canoa, pertenecientes a la organización In Malintzin Amo Miki (que significa La Malinche no muere), denunciaron que agentes de las policías Estatal y Municipal, así como de Seguridad Vial, cobran sobornos de entre 2 y 3 mil pesos diarios a los leñadores y carboneros que intentan vender su mercancía en pueblos aledaños o cuando han cortado árboles de encino.
Ayer por la mañana se presentó una nuevo incidente entre los pobladores de Canoa y la Policía Municipal. Según lo que narraron habitantes de esa comunidad, un grupo de agentes de seguridad pública, apoyados por elementos de Seguridad Vial, detuvieron un camión que bajaba del monte cargado de leña, y cuando llegó el pueblo, la gente se juntó e impidió que el vehículo se lo llevaran los uniformados.
Después de una larga discusión, los policías y miembros de Seguridad Vial se retiraron de San Miguel Canoa, sin llevarse el camión de carga.
La gente manifestó que principalmente su inconformidad es con el comportamiento de los agentes encargados del tránsito vehicular, por ser quienes más los detienen en la carretera y piden sobornos.
Horas más tarde de ese incidente, en un restaurante del Centro Histórico de la ciudad de Puebla, los integrantes de In Malintzin Amo Miki, encabezados por Antonio Ramírez Mesta, aseveraron que los sobornos que cobran, lo mismo agentes de la policía que de tránsito son de hasta 3 mil pesos, lo que merma los pocos recursos que los campesinos obtienen, principalmente por la venta de carbón.
Por lo general, aseveraron, dichos cobros ilegales lo hacen en los retenes que están en el crucero de las carreteras que van a Canoa y a La Resurrección; el que su ubica entre las comunidades de San Aparicio y San Pablo del Monte, Tlaxcala; y un tercer retén, que es móvil y nunca lo ponen en el mismo lugar.
Ramírez Mesta hizo un llamado a las autoridades de los gobiernos federal, estatal y municipal para que cumplan las promesas que les han hecho a los habitantes de San Miguel Canoa de que habrá programas de empleo temporal para que los campesinos dejen de talar árboles de encino.
Las familias que se dedican a explotar el bosque son unas 300, que talan en una extensión de 300 hectáreas.
Otra propuesta, indicó, es que haya programas intensivos de reforestación y al mismo tiempo se establezca cuotas de explotación del bosque.