martes 25 de junio de 2002
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

 
n Se ha perdido casi el 50% del bosque; ya no hay permiso forestal: Sandoval
Reanudan la tala clandestina en San Mateo Ozolco; piden a la PGR investigar

Fermín Alejandro García n

En los últimos nueve años, la tala legal y la clandestina redujo los bosques de San Mateo Ozolco casi a la mitad. Hace dos años, las autoridades ambientales prohibieron que se siguiera cortando árboles y cancelaron los permisos que había para explotar un aprovechamiento forestal en dicha zona. El pasado fin de semana, los pobladores descubrieron que de nueva cuenta se está destruyendo las áreas arboladas a gran escala por taladores desconocidos.
Lo anterior fue expuesto por Marcelino Aparicio Torres, quien es el comisario ejidal de San Mateo Ozolco, y por el presidente auxiliar de dicha comunidad, Gregorio Sandoval Téllez, en entrevista con La Jornada de Oriente, minutos después de que presentaran una denuncia penal ante la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) para que la Policía Judicial Federal investigue quiénes están arrasando con los bosques de este poblado, que se ubica en las faldas del volcán Popocatépetl.
Tanto el edil auxiliar como el comisario dijeron que existe la sospecha de que el autor de este nuevo hecho es el empresario Mariano Miranda García, dueño de la compañía Madera y Molduras Maquinadas de Puebla, S.A de C.V., quien ha explotado los bosques en la última década y ha sido objeto de constantes denuncias; incluso, la Procuraduría Federal de Protección del Medio Ambiente (Profepa) le llegó a clausurar parcialmente su empresa.
El grupo de campesinos que acompañaba a las autoridades de San Mateo manifestó su preocupación de que los veneros del pueblo se sequen por la destrucción del bosque, ya que desde hace dos años el manantial de Ahichhualco empezó a bajar drásticamente en sus niveles de agua.

Vuelven los taladores

Este domingo, una grupo de 150 pobladores, la mayoría de ellos ejidatarios realizó un recorrido de inspección en varios terrenos comunales, y cuando pasó por el predio conocido como Fraccionamiento de Cuhauxayac se percató de que estaban talados 45 pinos, mismos que ya se encontraba en madera de rollo lista para ser trasladada fuera del bosque.
Al parecer, por "un pitazo" los encargados de trasladar la madera huyeron antes de que llegara el grupo de pobladores, que descubrió la tala alrededor de las 19 horas.
El derribo de estos arboles, indicó el presidente auxiliar, no puede estar avalado por ningún permiso forestal, ya que desde hace dos años las autoridades ambientales suspendieron la tala en la zona como resultado de que se demostró que Mariano Miranda se excedió al haber cortado más pinos de los autorizados por la delegación de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el mismo Comisariado Ejidal de San Mateo.

Los engaños de Miranda

Hace seis años se conoció por primera vez el problema de la explotación del bosque de San Mateo debido a que un grupo de agentes de la Policía Estatal se colocó en la azotea de la presidencia auxiliar, y desde ahí localizaba a los pobladores que cortaban leña o ramas de pino y los detenía, mientras que a los camiones que transportaban grandes cargamentos de troncos les deban protección. Esta situación fue denunciada por campesinos de la comunidad, quienes en aquel entonces señalaron a los taladores clandestinos como los que pagaron sobornos a los uniformados para que ejercieran ese tipo de control arbitrario.
Después de que se retiraron los policías, el campesino Cruz Jerónimo Hernández encabezó a un grupo de ciudadanos que denunció a lo largo de varios años ante la Semarnat y la Profepa que Mariano Miranda había convencido al Comisariado Ejidal para que le concedieran los derechos de un aprovechamiento forestal, pero el empresario no respetaba las áreas que no estaban autorizadas para ser taladas.
Ayer, Marcelino Aparicio, actual comisario ejidal, acusó a Miranda de haber engañado al ex comisario Nicolás Hernández Chico, quien le permitió explotar el bosque de manera indiscriminada a cambio de construir en el pueblo un sistema de agua potable.
Esa obra no sirvió, atajó el presidente auxiliar, se construyó, pero nunca benefició a la comunidad, ya que se hizo "con tubos muy delgados, de mala calidad, con un mal diseño. En la actualidad no se utiliza y no hay agua potable".
Aparicio dijo que él fue uno de los ejidatarios que en varias ocasiones denunció a Miranda; hasta que hace dos años les hicieron caso y se decidió suspender el aprovechamiento forestal de San Mateo Ozolco.
Ahora perece que está de regreso Mariano Miranda, pues, apuntó el comisario ejidal, a él nunca le ha interesado tener el permiso del pueblo para talar los bosques de esa parte del Popocatépetl.