miércoles 29 de mayo de 2002
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

 
VisionES

Abstracción, transformación y no figuración

n César Gordillo Aguilar

El ver más allá de lo aparente constituye la esencia de la pintura abstracta, o como hoy se denomina, "no figurativa", y es el motor que impulsa los procesos creativos de quienes reconocen en la pintura un camino para ver "más allá de lo invisible", como señalara alguna vez Fernando García Ponce. La pintura abstracta reconoce la posibilidad que la pintura misma tiene de ser un medio autónomo de expresión que mediante marcas, gestos o materia impuesta sobre una superficie evoca lo invisible y construye una nueva realidad visible, anclada en lo óptico y lo mental, pero que en el fondo contempla una actitud poética del artista y de quien observa su obra.
Abstracción, transformación y no figuración es el título bajo el cual Arnaldo Coen agrupa la exposición de más de 50 obras de 30 artistas pertenecientes al Sistema Nacional de Creadores, entre quienes se encuentran Gilberto Aceves Navarro, Pablo Amor, Laura Anderson, Aníbal Angulo, Jordi Boldó, Francisco Castro Leñero, Alfredo Falfán, Manuel Felguerez, José González Veites, Ilse Gradowohl, Ismael Guardado, Sergio Hernández, Saúl Kaminer, Perla Krauze, Luis López Loza, Jesús Martínez, Ricardo Mazal, Alfonso Mena, Alejandro Nava, Pedro Preux, Gabriel Ramírez, Jorge Robelo, Vicente Rojo, Feredico Silva, Juan Soriano, Mary Stuart, Diego Toledo, Francisco Toledo, Paloma Torres, Roberto Turnbull y que se presenta en las salas José Manzo y Martínez Márquez de la Casa de la Cultura de Puebla.
Pero ¿qué es lo que unifica, bajo la óptica de curador de Arnaldo Coen, a este grupo tan dispar de artistas, tanto generacionalmente como en la apariencia visual de su trabajo? A simple vista encontramos propuestas que aparentan ser radicalmente opuestas: expresionismos, expresión matérica, geometrismos, y hasta dos trabajos de Diego Toledo que bien podrían ser "etiquetados" como pop art. Sin embargo, la mirada crítica y el análisis plástico del maestro Coen ha integrado el conjunto de obras presentado no solamente bajo el denominador de abstracción, sino de transformación y no figuración, lo cual nos puede dar la pista de el común denominador en este grupo de artistas.
Si bien el concepto de abstracción implica la capacidad de reconocer en lo visible las esencias y el reconocer que más allá de lo visible la capacidad estética del artista le permite abstraer las esencias y construir nuevas realidades a partir de ellas, al ligarse con el concepto de transformación se añade un concepto de cambio y alteración, que nos remite a la posibilidad no solo de representar lo invisible sino de transformar la realidad por el ejercicio crítico del artista.
Théophile Thoré escribía hacia 1844, al referirse a los pintores de la escuela de Barbizon, que "...una composición existe en el momento que los objetos representados no están ahí simplemente por sí mismos, sino para contener, bajo una apariencia natural, los ecos que han despertado en nuestra alma...", y en este sentido reconocía el absoluto derecho del pintor a manipular y transformar los objetos de la vida cotidiana en una pintura que no tuviera que ver con la representación de lo visible, sino de algo más allá de lo visible y lo invisible y que sólo podía ser encontrado en la profundidad de la parte sensual y sensible del artista. Este derecho a transformar lo visible y a no tener que anclarse en lo visible para comunicar su propuesta es finalmente aquello que une conceptualmente a este conjunto de artistas, y que, como bien lo señala Santiago Espinosa de los Monteros en su presentación a la exposición, reconoce la capacidad de cambiar y alterar la realidad visible a través de lo mental, lo óptico y la conciencia de una mano que recrea y no copia.