Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 25 de mayo de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  La Jornada de Oriente
  Correo Electrónico
  Busquedas
  >

Mundo
Critica el mandatario estadunidense la cooperación energética de Rusia con Irán

Firman Bush y Putin un tratado de desarme nuclear imaginario

Esta modalidad estrenada en Moscú permite almacenar los armamentos que se debían destruir

Es un día histórico y esperanzador, aseguró el presidente de EU mientras masticaba un chicle

JUAN PABLO DUCH CORRESPONSAL

Moscu, 24 de mayo. Con toda la parafernalia de los actos que se pretenden históricos, los presidentes Vladimir Putin y George W. Bush, de Rusia y Estados Unidos, respectivamente, inauguraron aquí este viernes una forma inédita de desarme nuclear: el imaginario.

Esta modalidad de desarme que parece y no es, desconocida hasta hoy, permite almacenar los armamentos que se supone deberían ser destruidos.

El Tratado sobre Reducciones Estratégicas Ofensivas (SORT, por las siglas en su versión en inglés), que firmaron los mandatarios en la sala San Andrés del Kremlin, contiene sólo el vago compromiso de que, hacia el 31 de diciembre de 2012, Rusia disponga de mil 700 ojivas en activo y Estados Unidos 2 mil 200.

De acuerdo con datos oficiales de finales del año pasado, Rusia contaba con 5 mil 518 ojivas y mil 136 portadores, mientras Estados Unidos tenía 5 mil 948 ojivas y mil 237 portadores.

Voceros de ambos gobiernos no se cansan de repetir que Rusia y Estados Unidos acordaron reducir en dos tercios sus arsenales estratégicos, lo cual no se corresponde con la realidad, pues no es obligatorio destruir las cabezas nucleares que rebasan los parámetros fi-jados para armamentos en activo, dentro de 10 años.

Cada parte determinará por sí misma la composición y estructura de su armamento estratégico ofensivo y, quizás debido a ello, se consideró innecesario establecer especificaciones técnicas, me-todología para contar las ojivas, procedimientos de verificación y calendario de desmontaje.

Por lo demás, tomando en cuenta que el tratado START-1, por ejemplo, ocupa más de 500 páginas, in-cluidos sus numerosos anexos, hu-biera sido difícil hacer algo semejante en las tres hojitas del nuevo documento de rimbombante nombre, diferente por cierto en su versión en ruso, que incorpora un elemento que no añade claridad (Tratado sobre Reducción de Potenciales Estratégicos Ofensivos).

El Kremlin, desfavorecido

En la práctica, y en el supuesto de que el tratado sea ratificado pronto por las instancias parlamentarias correspondientes, a partir de 2012 Estados Unidos podrá disponer del mismo número de ojivas que tiene ahora, mientras Rusia tendrá incluso menos cabezas nucleares que el techo permitido para ella, por falta de recursos para renovar los portadores (misiles, bombarderos y submarinos).

Sin embargo, para el presidente Putin, el acuerdo confirma la decisión de Rusia y Estados de "reducir nuestros arsenales estratégicos", por cuanto "hablamos un mismo lenguaje y enfrentamos juntos de-safíos y amenazas globales".

Su colega estadunidense, impresionado con la belleza de la sala del Kremlin que sirvió de sede del trono de los zares durante el imperio ruso, al punto que siguió masticando un chicle, dijo que éste "es un día histórico y esperanzador para Rusia y Estados Unidos, y también para el mundo entero".

Con visión de futuro, explicó así porqué su país no va a destruir las ojivas que serán desmontadas: "Es cierto que los amigos no necesitan armas para apuntarse, pero quién sabe qué va a pasar dentro de 10 años o qué dirán los futuros presidentes", señaló Bush.

Por más bondades que traten de encontrarle los protagonista al do-cumento firmado aquí, es inevitable la impresión de que la firma de un tratado tan vacío de contenido sólo tuvo como propósito apuntalar a Vladimir Putin, cuya política pro estadunidense, por no decir abiertas concesiones, comienza a ser cada vez más cuestionada al interior de Rusia.

De una forma o de otra, con la pomposa ceremonia de firma del tratado culminó la parte oficial de la cumbre de Moscú, a la cual los mandatarios dedicaron poco más de tres horas de pláticas a solas y con sus respectivos equipos.

En tan breve lapso, Putin y Bush afinaron los detalles de la declaración conjunta, que también suscribieron, sobre las "nuevas relaciones estratégicas" entre Rusia y Estados Unidos, la cual en la realidad no deja de ser un catálogo de buenas intenciones.

Estos son algunos ejemplos:

"Rusia y Estados Unidos intensificarán sus esfuerzos para en-frentar los nuevos desafíos globales del siglo XXI, incluidas las amenazas del terrorismo internacional y de la proliferación de ar-mas de destrucción masiva", sub-raya la declaración.

Recalca asimismo que el entorno de seguridad "es hoy completamente diferente al que existía durante la guerra fría", y, por ello, decidieron fortalecer la confianza y aumentar la transparencia en materia de defensa antimisiles.

Asegura que Rusia y los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte son aliados en el combate al terrorismo, la inestabilidad regional y otras amenazas.

En el ámbito económico, Estados Unidos apoya el ingreso de Rusia a la Organización Mundial de Comercio, "en los periodos establecidos".

De igual forma, pero sin mediar firma, se emitieron cuatro declaraciones más que recogen temas prioritarios de la agenda bilateral: lucha contra el terrorismo, cooperación en materia de energéticos, Medio Oriente y contactos entre los dos pueblos.

Obviados, los asuntos espinosos

El anfitrión y su invitado, en una conferencia de prensa que se limitó a cuatro preguntas, de dos me-dios de comunicación por cada país, se esforzaron en no sacar a relucir sus discrepancias.

Acaso sólo las críticas de Bush a la cooperación de Rusia con Irán en materia de energéticos provocó cierta irritación en Putin, quien reviró que Estados Unidos asumió el compromiso de construir una planta nuclear de las mismas ca-racterísticas en Corea del Norte, y no pasa nada.

También dijo que, al hablar de proliferación de sistemas de exterminio masivo, a Rusia le preocupan los programas de misiles que desarrolla Taiwán, y remató con palabras que hicieron poca gracia a Bush: "Rusia está dispuesta a en-tregar a nuestros socios estadunidenses información que demuestra que los programas de misiles nucleares de Irán y otros países en gran parte se basan en tecnologías de empresas occidentales".

Hasta el domingo, en la parte privada de la visita, los mandatarios tendrán suficiente tiempo para hablar en corto de los asuntos espinosos, que no son pocos.

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año