Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 3 de abril de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  La Jornada de Oriente
  Correo Electrónico
  Busquedas
  >

Espectáculos

TUMBANDO CAÑA

Ernesto Márquez

La música de los orishas

NO SE TRATA de música frívola aunque últimamente muchos de sus intérpretes le den ese tono. Se trata de los cantos religiosos del panteón yoruba o Regla de Ocha, mejor conocida como santería, en cuyos ritmos y textos se encuentra el origen, historia y visión cosmogónica de un pueblo que fue arrancado salvajemente de su entorno natural.

ES LA MUSICA de los dioses y santos africanos que acompañaron a los negros esclavos en su travesía atroz hacia el nuevo continente, misma que ellos guardaron celosamente en lo más íntimo de su ser para ser utilizada como paliativo y resistencia cultural.

MUSICA DE RITMOS complejos y lírica místicas entonada en "lengua", en la que se trasluce la fe y una particular visión de vida incomprensibles aún hoy para quienes se acercan a ella.

FUERON MILLONES DE hombres y mujeres traídos por la razón de la fuerza, sometidos, vejados, asesinados... pero que supieron resguardar sus creencias.

SE SABE QUE en la época colonial uno de los pocos privilegios era permitirles un día a la semana, que por lo regular era domingo, alegrarse un poco la existencia con sus cánticos y danzas. Esto lo hacían no por espíritu noble y sentido cristiano, sino porque tal consideración los beneficiaba, ya que "un negro contento rinde más".

Planes de supervivencia con la venia de los dioses


LO QUE LOS amos blancos ignoraban es que, tras aquella bulla aparentemente inocente de atabales y cánticos, los negros esclavos urdían planes de insurrección o armaban estrategias de sobrevivencia, siempre con la venia de sus dioses.

SIN EMBARGO, Y ante el empuje de la fe cristiana, los dioses africanos que los acompañaron empezaron a librar una batalla de permanencia en la cual se vieron obligados a "ocultarse" tras la imagen de sus adversarios católicos. Así, detrás de la Virgen de la Caridad del Cobre se guareció Ochún; tras la Virgen de Regla, Yemayá, madre de la vida; Ogún se sincretizó con San Pedro; Elegua es San Antonio; Santa Bárbara, Changó; San Lázaro, Babalú Ayé...

LA RELACION DE esta práctica empezó a ofrecer una serie de peculiaridades que dieron forma al "ajiaco" cultural que define hoy la espiritualidad y nacionalidad cubana. Pero también, y es quizá lo más interesante, estos elementos se empezaron a traducir en el plano artístico, en este caso la música popular, en una forma de fusión que equivale, por así decirlo, al sincretismo religioso. Surgieron así gran cantidad de sones, guarachas y rumbas dedicadas o en alusión a los santos sincretizados en los que se manejan conceptos y vocablos procedentes de herencia africana como los que cantara Miguelito Valdés (Babalú ayé), La Lupe (Palo mayimbe), Celeste Mendoza (Papa ogún) o Benny Moré (Mata siguaraya). Así, la musicalidad, el ritmo y el valor onomatopéyico de la sonoridad africana fueron nutriendo el espectro tonal cubano y con ello empezó a surgir una especie de trivialización de las formas religiosas de la santería tan sólo para agradar a un público heterogéneo que veía en estas expresiones algo "exótico".

DEBO HACER HINCAPIE en que la celebración de un "toque de tambor", desde el punto de vista religioso, no es un asunto banal: los toques de santo no se deben ofrecer en público ni como si de un gran espectáculo se tratara. Este acto, el de la santería, se realiza para alabar, agradecer o propiciar el favor de un orisha o porque éste lo ha pedido mediante los caracoles sagrados, la tabla de Ife o de una consulta espiritual.

Tambores sagrados, cantos y bailes


EL FIN DE los tambores sagrados, cantos y bailes, consiste en atraer a los santos u orishas, según claves específicas para cada uno: el orisha es una fuerza inmaterial que sólo puede hacerse perceptible a los humanos tomando posesión de uno de ellos.

HOY, SIN EMBARGO, con la idea de entretener al lerdo o al turista se ha hecho costumbre en Cuba mostrar ritos santeros de utilería en centros nocturnos, discotecas, hoteles y locales para bailar. La realización de estos actos va contra las propias creencias y la liturgia santera, por lo que los verdaderos babalawos han sancionado severamente a quienes lo hacen y reclaman un poco de espiritualidad a los que se dejan sobornar.

YA EN SU libro La músca afrocubana, Fernando Ortiz avisaba que "la usurpación de un canto ritual para convertirlo en toque de música cabaretera ha suscitado las iras de Changó.

"MAYEYA, NO JUEGUES con los santos, respeta los collares", escribió por su lado en 1928 Ignacio Piñeiro, advirtiendo que la música de los santos es cosa seria.

[email protected]

[email protected]

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año