Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 28 de marzo de 2002
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Política

Carlos Montemayor

Historia y pragmatismo

El artículo publicado en Granma denunciando diversas acciones del canciller Jorge G. Castañeda no debe analizarse solamente desde la perspectiva de la llamada cumbre de Monterrey. Se trata de un eslabón más en una ya larga cadena de fricciones, malos entendidos y declaraciones irónicas o agresivas entre el canciller y el gobierno de Cuba, aunque a veces con aportaciones espontáneas, pero finalmente indebidas, del propio presidente Fox. Debemos inferir que no se trata de un descuido ni de tropiezos casuales y aislados, sino de una voluntad política. Estamos en el inicio de un proceso, de una decisión ya tomada, que quizás no se detendrá a lo largo del sexenio y que deteriorará las relaciones diplomáticas entre México y Cuba. Recurro a la expresión voluntad política porque sería imposible suponer que se trata de una incapacidad profesional para seguir manteniendo en un buen nivel las relaciones con la isla.

Varias razones han de tener el canciller Castañeda y el presidente Fox para proponerse alterar las viejas relaciones diplomáticas (y en el caso del canciller, personales) con la isla. Una de las razones no explícitas podría ser el creciente dominio que ejerce el gobierno estadunidense sobre el gobierno mexicano. Otra podría ser que gran parte del gabinete actual tiene la certeza de que Estados Unidos es la única vía para asegurar el crecimiento económico de México.

Pero hay otras razones que se escapan a quienes no votamos por el candidato Fox por considerar que no sería el voto correcto ni mucho menos el más útil. Esas razones podemos verlas en las declaraciones oficiales de lo que el gobierno actual se propone desarrollar como defensor e impulsor de los derechos humanos en el mundo. A partir de estos planteamientos, creen necesario mostrar a Cuba como un país imperfecto e impugnable, sin libertades ni democracia. Muchos de los mexicanos que votaron por Vicente Fox piensan así o de una manera semejante y, por ello, no ven con preocupación el deterioro de nuestras relaciones con Cuba.

La historia no siempre es útil, particularmente si la hacemos a un lado. Según Vicente Fox, los 70 años de priísmo fueron nefastos para el país. Por lo tanto, habrá que cambiar casi todo lo que se hizo en esos años. Esto incluye nuestra vida diplomática. Piensan muchos ahora que gran parte del comportamiento de México en el ámbito internacional fue para impedir que el mundo impugnara la dictadura priísta. Es decir, nuestra defensa constante de Cuba fue una especie de autodefensa encubierta.

Pero, Ƒen verdad fueron nefastos para el país todos los 70 años de priísmo? En términos realistas, deberíamos decir que algunos periodos fueron excelentes, otros buenos, unos regulares y otros verdaderamente nefastos. Lo curioso es que los peores periodos del priísmo empezaron a mediados de la década de los 80 y fueron verdaderamente nefastos para la salud del país, particularmente los de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, que lograron casi el total desmantelamiento de las empresas públicas mexicanas y la consumación de los más grandes fraudes de toda la historia del país en casas de bolsa y en rescates bancarios, carreteros y azucareros. Pero pocos quieren reconocer que Vicente Fox es el cuarto presidente de la misma política económica de desmantelamiento nacional y el continuador y heredero de la peor era del priísmo. Esta es la historia reciente que no debemos hacer a un lado para matizar el priísmo que sí acepta Fox: el peor.

Por otra parte, no conviene ocultar que Estados Unidos, en este momento, es el país que más violaciones a los derechos humanos está generando en su propio territorio a partir del 11 de septiembre de 2001 y en otras regiones del globo, particularmente por la invasión a Afganistán y por los conflictos entre Israel y Palestina. Estados Unidos intervino en el derrocamiento de regímenes democráticos en nuestro continente durante muchas décadas y sostuvo política, económica y militarmente a las más criminales e inhumanas dictaduras del siglo xx. La embajada estadunidense en México fue el espacio donde se acordó la caída de Francisco I. Madero. Estados Unidos fue el causante del derrocamiento de gobiernos y del establecimiento de dictaduras criminales en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Brasil. En ese periodo de mayor criminalidad, de insuperable ferocidad de dictaduras sostenidas por Estados Unidos en el continente entero, los únicos países latinoamericanos que defendieron la dignidad ante la avalancha de crímenes fueron Cuba y México.

Esto es historia, sí. Quizás la historia no le importa a muchos. Pero es una lástima echar a la basura esa historia de dignidad. No pienso que lo que está ocurriendo ahora en el gobierno mexicano se deba a la ignorancia. Acaso está surgiendo una nueva indignidad que no siente la sombra del pasado. O quizás se trata de una tenaz ingenuidad. Estados Unidos ha demostrado en el pasado y lo sigue demostrando en nuestros días que sólo sabe ser amigo de sus propios intereses, sus propias inversiones y su propia hegemonía. Con países iguales al nuestro sólo se ha comportado como amo y señor. Olvidar la historia criminal que ha impulsado Estados Unidos contra nosotros y nuestros pueblos y echar a la basura la única historia de dignidad que significaron Cuba y México durante muchas décadas del siglo xx, podría ser tomado por muchos mexicanos como un buen pragmatismo en este momento coyuntural. Porque el pragmatismo no sabe nada de historia ni de dignidad. O como dirían muchos mexicanos en estos nuevos tiempos, no sabe de decencia.

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