Martes 26 de febrero de 2002
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

 
n Promete que los priistas decidirán quiénes serán postulados; no impondrá a sus "amigos"
Exige Morales Flores a los aspirantes a las candidaturas respetar los tiempos del PRI

Fermín Alejandro García n

El gobernador de Puebla, Melquiades Morales Flores, en su carácter de líder del Partido Revolucionario Institucional, pidió dejar atrás la contienda priista del domingo pasado -en que se eligió al presidente nacional del partido- y conminó a los aspirantes a puestos de elección popular -incluidos los que quieren sucederlo en el cargo- a que respeten los tiempos para designar aspirantes y buscar la postulación de manera civilizada, ya que el adelantarse puede alentar el surgimiento de "pasiones" que pongan en riesgo la estabilidad del Partido Revolucionario Institucional.
Estableció que el presente será un año de trabajo, por lo que los aspirantes a las nominaciones no deben adelantar vísperas. Prometió que no actuará de manera autoritaria y sólo los priistas decidirán quienes en 2003 serán los candidatos a diputados federales y en 2004 a gobernador, alcaldes y legisladores locales. Y acotó: "Los nominados no serán los amigos del gobernador o personas recomendadas por compromisos, porque se corre el riego de perder las elecciones".
Cuando hizo esta definición utilizó la expresión de que no es un gobernador "chicharronero", porque a él no le gusta "que sólo sus chicharrones truenen".
Los próximos candidatos deberán tener "un perfil de ganador", advirtió, al recordar la creciente competencia que hay en los comicios constitucionales, pues hoy en día el PRI ya sólo gobierna 17 estados y la oposición tiene en su poder 15 entidades, casi la mitad, "eso cuándo se había visto", observó.
Durante el llamado "Desayuno de la unidad priista", realizado en un hotel de la zona de los Fuertes de Loreto y Guadalupe, el mandatario definió las condiciones que deben reunir quienes busquen participar en las próximas contiendas electorales:
Deberán respetar los tiempos que marque el PRI y "no adelantar vísperas"; mostrarse leales al partido y realizar una lucha civilizada, y "no una guerra a muerte" en la búsqueda por las postulaciones, todo ello para evitar despertar "pasiones" que dañen la unidad del tricolor.
El mensaje lo dio Morales Flores frente a miembros de su gabinete, dirigentes del PRI, los alcaldes de las cabeceras distritales, legisladores locales y federales, ex dirigentes del tricolor y sobre todo, ante varios de los priistas que buscan ser el próximo candidato a gobernador, como el ex alcalde de Puebla, Mario Marín Torres; el secretario de Finanzas, Rafael Moreno Valle, entre otros.
En la reunión destacó que no fueron convocados Ignacio Pichardo Pagaza y Maximiliano Silerio Esparza, coordinadores de campaña de Beatriz Paredes Rangel y Roberto Madrazo Pintado, respectivamente, ya que si se les hubiera invitado el encuentro en lugar de realizarse "en buenos términos, la reunión se descompondría", definió el jefe del Poder Ejecutivo en entrevista.
Y es que todo indica que el objetivo central del desayuno priista fue distender la relación entre los priistas que apoyaron a Madrazo y Paredes, dejar atrás los enconos de la contienda priista, pero sobre todo, marcar reglas a quienes andan tras la búsqueda de una candidatura a un puesto de elección popular.
Flanqueado en la mesa central por los directivos del PRI y ex dirigentes del partido, así como algunos miembros de su gabinete, Melquiades Morales evitó entrar en definiciones, al indicar que todavía no se conocía quién será el próximo presidente nacional de su instituto político.

Se acabó la fiesta

Ante la clase priista del estado pidió dejar atrás "el paredismo y el madracismo", en referencia a los seguidores de Beatriz Paredes y de Roberto Madrazo, y conminó a los miembros de su partido a trabajar por la unidad y el equilibrio del tricolor.
Prometió que de su parte no habrá ni revanchismo ni etiquetación hacia quienes participaron en los equipos de los candidatos a la presidencia de dicho instituto político, pues reconoció que si el gobernador no actúa con madurez y objetividad provocará "la descomposición de la familia priista".
Hasta en tres ocasiones el mandatario remarcó que ya concluyó la lucha por la dirección nacional priista, que ese episodio debe quedar atrás. Remarcó: "La fiesta acabó, ya pasó a la historia política del país y del estado, ahora es tiempo de trabajo, de armonía, de aglutinar fuerzas".
Otro asunto en el que hizo énfasis es que para él el proceso electoral del tricolor fue limpio, sólo hubo dos o tres incidentes que se aclararon a tiempo.
Asimismo, descalificó las versiones de que se indujo el voto en varias regiones del estado -situación que fue señalada por los dos equipos que contendieron, sobre todo por los madracistas-, al indicar que eso sería atentar contra la inteligencia de los priistas. Consideró que el grado de escolaridad de más de seis años de educación que priva en la mayoría de la población impide que se obligue a la gente a sufragar por una determinada expresión política.
En el evento sólo hubo dos oradores, el presidente del PRI, José Alarcón Hernández, y Melquiades Morales Flores, quien festejó el desarrollo de la jornada electoral del tricolor, pues consideró que el Partido Revolucionario Institucional tiene capacidad de renovarse, de adaptarse a los nuevos requerimientos que reclama la sociedad.
Atrás, destacó, quedaron las versiones de que las elecciones del PRI significarían una ruptura, "un choque de trenes", "un duelo de exterminio", por el contrario, se consiguió duplicar la participación que se tenía prevista al haber acudido a sufragar más de tres millones de ciudadanos.
Pidió a todos los priistas sumarse en el trabajo de mantener estable al PRI, del que dijo, "el gobernador no es el dueño", por eso todos los militantes del partido tienen la obligación de cuidarlo, no únicamente para que siga siendo una opción de gobierno, sino para que siga en el poder.
El PRI, comentó, le hace falta al país para garantizar la gobernabilidad. Una muestra de ello, dijo, es que al otro día de que Fox ganó las elecciones presidenciales de 2000, el tricolor reconoció su triunfo, y eso se debe a que al partido le interesa el beneficio de México y no su resquebrajamiento.