Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 18 de febrero de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  La Jornada de Oriente
  Correo Electrónico
  Busquedas
  >

Política
Queremos un partido vivo y abierto, dijo la ex jefa de Gobierno de la ciudad de México

La aprobación de la ley indígena, punto de desencuentro entre Robles y Ortega

Fue un voto democrático por parte de los 16 senadores perredistas, sostuvo el senador

RENATO DAVALOS

Los gritos, las descalificaciones, el murmullo que por momentos rebasó a los candidatos, terminó en una noche en la que Jesús Ortega se proclamó triunfador del debate y Rosario Robles, que ayer cumplió años, se fundió en un abrazo con su hija. La reforma a la ley indígena, aprobada por los senadores perredistas hace casi un año, se convirtió en el punto de desencuentro.

Fue en la segunda ronda de las tres que se previeron entre los seis aspirantes a la presidencia perredista, cuando el ánimo se encendió y se impuso el alboroto. Una tarde que empezó como un encuentro y que se trocó en noche de controversia.

Queremos un partido vivo y abierto y no uno en el que, como en Aguascalientes, ocupemos el quinto lugar, dijo Robles en su turno; Ortega, de origen aguascalentense, en el otro extremo de la mesa negó con la cabeza.

Una izquierda democrática

Ese partido que queremos no se logra con la aceptación de puestos, no se logra con cargos en el gabinete, como algunos propo-nían. La visión moderna de la izquierda democrática no es aquella que aprueba una reforma que va en contra de los acuerdos de San Andrés, agregó.

-¡Viva! -soltaron los simpatizantes rosaristas.

-¡Uuu! -replicaron a coro los orteguistas.

Tampoco es moderna, continuó Robles, cuando se acepta una consulta en el Senado dando por hecha la reforma constitucional, cuando hay muchos recursos de inconstitucionalidad interpuestos en la Corte por muchos municipios perredistas... La izquierda tolerante es aquella sin cuotas de poder.

-¡Sin Higinio...! -le gritaron.

Tocó el turno de hablar a Ortega Martínez. Sus seguidores esperaban la respuesta.

''Qué bueno que en la última elección se ganó en el Distrito Federal; qué malo que algo, resultado de todos, algunos pretendan reivindicarlo solos. Da cuenta de cómo se dirigiría al PRD'', dijo el senador.

Jorge Calderón y Rosario Tapia asintieron. Ramón Sosamontes, Carlos Imaz y Armando Quintero escuchaban atentos.

"Qué malo que se pretenda descalificar a un contrincante por su lugar de nacimiento. Da muestra del menosprecio en los estados donde no gobernamos'', añadió Ortega.

Los porqués...

Y sobre la ley indígena adujo que el voto fue democrático por parte de los 16 senadores.

-¡No mientas! -le lanzaron los simpatizantes de Robles.

-Los 16 -trató de continuar- votamos en igual sentido...

-¡Vendepatrias! -gritó otra voz anónima.

-Pido un debate inteligente -exigió Ortega.

-Compañeros que apoyan a una contrincante votaron en igual sentido, incluido el ahora gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas. Y si hay una actitud de intolerancia para acusar de traidor a quien piensa diferente, debe medirse con el mismo rasero a los que apoyan a la compañera Rosario Robles.

''He dicho que votamos a favor en lo general, pero se olvida de manera perversa que votamos en contra en lo particular, en los puntos de objeción del Ejército Zapatista.''

Robles, en su última intervención, no respondió. Se refirió a que la sociedad no quiere un país excluyente ni un partido de autoconsumo. ''Tenemos que arrebatarle el poder a la derecha. Vamos con vocación de mayoría a 2003 y a 2006'', señaló.

El presidente del Servicio Electoral, Arnoldo Vizcaíno, había exhortado a que no aparecieran las descalificaciones.

Si alguien se pone el saco...

Dos horas después, concluido el debate, Robles dijo que así son este tipo de encuentros. ''Unos se desesperan y otros se ponen nerviosos. No hice ninguna alusión personal y si alguien se pone el saco es problema de él'', declaró.

Pero ?consideró la ex jefa de Gobierno del Distrito Federal? ha sido un debate positivo de cara a la sociedad, en el que se expresaron las ideas con coincidencias y matices. ''Vamos a salir unidos. Los invitamos a celebrar, es día de mi cumpleaños. Dénme chance, quiero partir mi pastel...''

Le preguntaron acerca de las descalificaciones que reiteradamente habían recibido Higinio Martínez y René Bejarano. ''Los que han llevado un partido de cuotas están hoy en la dirección del partido'', señaló.

Ortega, también en entrevista, se proclamó ganador. Las descalificaciones de Robles, sostuvo, fueron por falta de argumentos, pero el debate cumplió las expectativas.

A las afueras del hotel Ejecutivo, en la colonia Juárez, un mariachi entonó El rey, y Ortega fue cargado en hombros por sus seguidores.

El servicio electoral depositó la moderación del debate en el periodista Miguel Angel Granados Chapa, con quien se acordó que fueran tres rondas de participación: la inicial de ocho minutos, la segunda de cinco y la tercera de tres.

Camilo Valenzuela, Carolina Verduzco, Marta Patricia Hernández y Marco Aurelio Sánchez completaron la lista de los aspirantes. Los "problemas sociales", fue el tema de la convocatoria.

Marta Patricia no pudo superar el nerviosismo. Valenzuela pidió recuperar la capacidad de movilización perredista y refrendó la resistencia civil como instrumento de lucha. Incluso convocó al resto de los aspirantes al mitin del próximo jueves contra el alza en las tarifas eléctricas.

La primera ronda encontró resonancia en la crítica a la política económica foxista. Más de 500 mil desempleados en 2001 y 150 mil en lo que va de 2002. Un país con más de 70 millones de pobres. Necesitamos un Estado con responsabilidad social y no políticas neoliberales que sólo son fábricas de pobres, asentó Robles.

Marco Aurelio Sánchez, autor de varios libros acerca del sol azteca, dejó caer el peso de la autocrítica. Al partido no se le defiende ni usando recursos públicos para promoverse ni con desplantes demagógicos, nepotismos o tráfico de influencias. Llamó a la izquierda perredista "sin rumbo". También criticó el voto senatorial por la ley indígena y los derroches presupuestales que financian campañas mediáticas y prestigios artificiales.

Ortega planteó que no se resuelve nada ofreciendo cifras, sino con cambios y superando deficiencias. Necesitamos un partido útil a la sociedad con vocación de mayoría para derrotar a la derecha. La desigualdad no se resuelve con discursos incendiarios, aseveró.

Debemos superar la dinámica del partido peleonero y conflictivo que pierde mucho tiempo en disputas personales. Tenemos que organizar el partido, porque llegó el momento de dejar de ser un movimiento amorfo o frente de grupos. Vamos a descentralizar la toma de decisiones y democratizar la vida interna, indicó.

Tenemos dos derrotas presidenciales, estableció Camilo. Y no es natural ser opción de gobierno. Debemos dejar de pelear por las candidaturas y responder a los reclamos de la sociedad.

010f2.jpgMarco Aurelio Sánchez se proclamó como la sangre nueva: "Soy la única opción para superar la crisis", sostuvo, y pidió dejar atrás el caudillismo y el clientelismo. Ni con Ortega ni con Robles el partido tiene futuro, juzgó.

Hay un enorme potencial para ser una fuerza de izquierda. El secreto está en los dirigentes medios y honestos, subrayó.

-¿Dónde estás, Bejarano? -lanzaron voces asistentes.

-¡Fuera, Higinio, tienes llamada! -fue un nombre que se repitió y censuró machaconamente.

En su última intervención, Camilo Valenzuela se refirió a la crisis de identidad perredista. Evitemos que el partido se extinga o convierta su vida en un ente vegetativo. Rompamos el alejamiento de las luchas del partido, precisó cuando ya se habían remontado las alusiones Ortega-Robles por la ley indígena.

No queremos una democracia representativa, queremos una democracia social y participativa, resumió Robles en su última intervención. Queremos una nación en la que se privilegie la libertad y la tolerancia con vocación de mayoría.

Marta Patricia Hernández y Carolina Verduzco Ríos también censuraron la política económica foxista, pero además reflexionaron acerca de los motivos que han impedido que el PRD haya crecido conforme a las expectativas que generó en su fundación.

Hay una degradación de los principios de la izquierda, apreció Hernández Mendoza.

Los simpatizantes de Ortega lo llevaron al umbral del hotel para escuchar el mariachi y solazarse en El rey. Rosario Robles abandonó el lugar con su hija para el festejo de cumpleaños. El primer debate entre los aspirantes perredistas empezó como un encuentro y terminó en desencuentro.
 
 

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año