Miércoles 16 de enero de 2002
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

 
n Beatriz Paredes acaparó los reflectores
La contienda del PRI roba atención al informe de Morales

(Fermín García y Martín Hernández) n

Dos fueron los temas que acapararon la atención de muchos de los asistentes al tercer informe del gobernador Melquiades Morales Flores: la elección del próximo dirigente nacional del PRI y los "destapes" en el PAN acerca de quién será su candidato a gobernador dentro de dos años. Por eso los reflectores se centraron en tres figuras: La cenecista Beatriz Paredes Rangel, la secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota -cuya postulación resultó una farsa- ,y como ya es costumbre en estos eventos, el ex gobernador y actual senador de la República Manuel Bartlett Díaz
Ya hasta parece un ritual en cada informe: Manuel Barlett llega partiendo plaza, con porras, vítores y aplausos de sus seguidores y ex colaboradores. En contraste, a su antecesor en la primera magistratura del estado, Mariano Piña Olaya, simpre hay alguien que le grita: "¡Ratero!" En esta ocasión, el adjetivo provino de un grupo de priistas que formaban una valla en el Centro de Convenciones.
Esta vez la organización del informe superó a las anteriores, aunque hubo dos hechos que estuvieron a punto de empañar el acto protocolario, a causa de los excesos que acostumbran a cometer los cuerpos de seguridad.
Cuando Gilberto Rincón Gallardo, ex candidato a la presidencia de la República por el extinto Partido Democracia Social, estaba dando una entrevista, sufrió un empujón y se libró de ir a dar al suelo porque el reportero lo auxilió. El autor del atropello fue un guarura que pasó corriendo y ni siquiera se percató de su arbitrariedad.
El otro incidente sucedió dentro del Centro de Convenciones: cuando recién había iniciado la primera sesión del Congreso de la LV Legislatura local, los guardias quisieron sacar a empujones a varios reporteros y fotógrafos con el argumento: "¡Ustedes váyanse a su sala de prensa, para eso se las pusieron!".

La pasarela de los aspirantes

La sesión del Congreso comenzó sin contratiempos, unos minutos más tarde de lo programado. Como parte del protocolo, rindieron protesta los diputados que por un fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación obtuvieron una curul. Uno de ellos, el perredista Jesús Alonso Cañete, cuando debía contestar el juramento no sabía qué hacer y, de lejos el oficial mayor del Poder Legislativo levantó el brazo, enseñándole al nuevo representante popular lo que debía hacer con su extremidad derecha.
Poco antes de las 10 de la mañana arribó al recinto el gobernador Melquiades Morales Flores. Como es tradicional en él, el jefe del Ejecutivo intentó saludar a todos los presentes. En ese momento había pocos invitados, y la mayoría de quienes ocupaban los lugares de las primeras filas eran burócratas que estaban sentados allí, apartando el lugar para que no se fueran a ocupar las sillas destinadas a las "figuras" de la política estatal y nacional.
Uno de los políticos más puntuales fue el candidato perdedor de las elecciones en el municipio de Puebla, Carlos Alberto Julián y Nacer. Un grupo de reporteros se le acercó y el priista le reclamó a uno de ellos: "¡Yo con usted estoy muy enojado!", a lo que el comunicador, desconcertado, preguntó: "¿¡Pero por qué!?" El otrora aspirante a alcalde le explicó: "¡Por su culpa óscar se tuvo que rapar!" El ex secretario de Gobernación se refería a un caso muy conocido en el medio periodístico y político, acerca del reportero óscar de la Vega Torres, quien apostó su cabellera a que Nacer ganaba las elecciones.
Al poco tiempo llegó el panista Luis Paredes Moctezuma, alcalde electo de Puebla, quien primero se detuvo a hablar con varios periodistas y después fue directo a su asiento, evitando voltear hacia donde estaban varios priistas, entre ellos su rival en los pasados comicios, Carlos Alberto Julián y Nacer.
El próximo edil optó por conversar con el líder nacional del Partido Convergencia por la Democracia, Dante Delgado Ranauro, y con el subsecretario de Gobernación, Víctor Gabriel Chedraui.
Sin embargo, quien sí pasó totalmente desapercibido fue José Luis Flores Hernández, el ex aspirante a candidato a gobernador. El priista estuvo sentado varios minutos en la primera fila del extremo del salón, sin conversar con nadie, muy lejos de aquellos tiempos en que muchos miembros de su partido querían estrecharlo y acercársele, porque pensaban que él, y no Melquiades Morales, iba a ser el mandatario estatal.
Todos los invitados entraban en orden al salón. El verdadero tumulto se dio cuando llegó Beatriz Paredes Rangel, pues atrás de ella venía una nube de reporteros que querían arrancarle una declaración incendiaria contra su rival, Roberto Madrazo Pintado, pero la tlaxcalteca no cedió y usó respuestas diplomáticas y/o rebuscadas para salir bien librada.
Una pregunta que se le hizo con insistencia a Paredes Rangel es si Melquiades Morales la está apoyando para ser dirigente del Partido Revolucionario Institucional, pues ambos son militantes de la Confederación Nacional Campesina. Ella se sostuvo en que no, sin embargo, la cercanía que siempre hubo del hermano del mandatario, Jesús Morales Flores, y del líder de los diputados federales poblanos, Jaime Alcántara Silva, para muchos fue una señal de que en Puebla la ex gobernadora de Tlaxcala posiblemente va a ganar la contienda interna del Revolucionario Institucional.
En los corredores del Centro de Convenciones también nació y falleció una candidatura del Partido Acción Nacional. Resulta que el flamante director de Gobierno federal, Humberto Aguilar Coronado, tras admitir por enésima vez que va a buscar la postulación de su partido a gobernador de Puebla, dijo que su principal contendiente no es ni Ana Teresa Aranda ni Francisco Fraile García, sino la secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota -aquella que escribió el libro "Dios hazme viuda"-; la funcionaria federal desmintió casi de inmediato a su compañero de gabinete: "Mis papás sí son de Puebla, pero yo no, y no tengo intenciones de competir".
Tampoco faltaron a la cita las huestes duras del PRI. Pobladores de Santa Catarina los Reyes -donde nació el gobernador-, San Martín Texmelucan y San Miguel Canoa. Llevaban todos ellos precarios estandartes de cartón con el logo de su partido, y leyendas como ésta: "Con Melquiades y el Partido Revolucionario Institucional hasta la muerte".
Estos priistas campesinos no entraron al recinto donde Melquiades Morales rendía su informe, ante invitados ataviados de trajes lujosos y perfumes caros. Los labriegos fueron conducidos a un salón en la planta baja del Centro de Convenciones, desde donde observaron, a través de una pantalla gigante, cómo el mandatario que se jacta de su origen campesino hablaba sobre los logros de su gobierno a la mitad del camino.