SABADO Ť 29 Ť SEPTIEMBRE Ť 2001

Ť Se debe entender la importancia de conservar en lo posible la totalidad del inmueble

Modernizar la catedral causaría su mayor deterioro: Ortiz Lajous

Ť Investigaciones Estéticas rechazó por unanimidad el reciente proyecto de Ruiz Castellanos

Ť Persiste el bombeo de agua y no hay conciencia de los problemas que propiciará, alerta

MONICA MATEOS-VEGA

Desde los años sesenta, la Catedral Metropolitana ha padecido las ideas para ''modernizarla" que, en lugar de salvar la infraestructura y el patrimonio artístico, han propuesto destruirlo.

Hace pocas semanas, Armando Ruiz Castellanos, presidente de la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis de México, presentó ante el Instituto de Investigaciones Estéticas un proyecto más de modernización del recinto, que fue rechazado por unanimidad.

Quienes han impulsado esos planes de ''modernización'' no entienden la importancia de conservar en lo posible la totalidad del inmueble, quizá no saben "que la Catedral Metropolitana, como la recibimos de España, es una de las tres que nos quedan con ese modelo renacentista; las otras dos son la de Puebla y la de Oaxaca", explica en entrevista el arquitecto Jaime Ortiz Lajous.

Intervención a ultranza

El especialista, quien fue director de obras de la primera etapa de restauración de la Catedral que impulsó el gobierno federal de 1972 a 1984, relata a La Jornada las vicisitudes por las que han atravesado los proyectos de rescate de ese inmueble en pos de un concepto de modernidad.

Recuerda que a raíz del incendio de la Catedral, en 1967, se proponía la destrucción del coro, pero no llegó a completarse, pues ''contratacamos desde la universidad; era absurdo el proyecto que Ricardo de Robina hizo para el entonces cardenal Darío Miranda. Querían aprovechar, con motivo del incendio, para destruir el altar y la sillería del coro, quitar la reja que se mandó hacer en China, el camino que va hacia el presbiterio y quitar a éste también."

A finales de los años sesenta, apunta, ''se quería modernizar la catedral a como diera lugar. Como antecedente estaba el movimiento nefasto que se inició con la intervención de la catedral de Zacatecas, la cual fue destruida por Robina; luego se pretendió 'modernizar' las catedrales deortiz_lajous_0609a Durango, de Morelia, de Guadalajara y el 'triunfo' máximo de este movimiento fue la intervención de Cuernavaca, donde se quitaron todos los altares y se construyó un nuevo presbiterio.

''La Catedral Metropolitana, como la recibimos de España, posee objetos como un facistol obsequiado por el obispo de Filipinas, figuras de marfil traídas de China, en el siglo XVIII, además de los dos órganos.

''Todo eso se pensaba destruir como se hizo en las catedrales que mencioné, quitarlo y tirarlo a la basura. Después del incendio me uní a un movimiento para impedir la destrucción, que se parece mucho al que ahora impulsamos."

En 1972, ''con un permiso de construcción equivocado", el cardenal Miranda empezó la demolición de la curia de la catedral, edificio anexo diseñado por Manuel Tolsá. Ortiz Lajous fungía como subdirector de ingeniería y arquitectura de la Secretaría de Patrimonio Nacional, y se le encomendó suspender la obra.

''Me encontré con que los demoledores se habían robado los estípites del Altar del Perdón. Le cortaron las cabezas a los estípites, los capiteles y se los vendieron al que era director de Banobras. Alguien le dijo a este señor que eran de la catedral, que cómo era posible que hubiera adquirido un bien robado, y él generosamente llamó a la PGR y me tocó ir a recobrar los cabezales.

''Doce años después del incendio me encargaron el inventario de los daños. Encontré gran parte del facistol, pero la sillería se quemó; sólo quedaron ocho sitiales, la parte externa de los órganos también se quemó, el fresco de Gimeno Inclán, que estaba en la cúpula, se vino abajo entero, y estaba afectado el Retablo de los Reyes. Como el calor llegó hasta allá, todo el oro se abombó, tenía ampollas de 10 centímetros."

Con motivo del robo de los cabezales, a partir de 1972 la catedral queda bajo la responsabilidad de la Federación en lo que se refiere a las obras de cimentación y arreglo.

Ortiz Lajous narra que ''hasta ese momento la Iglesia había hecho una labor muy importante en la época posterior a la de monseñor Luis María Martínez, porque cuando éste fue arzobispo se hundió la gente en el centro de la catedral, delante de él, cuando hablaba desde el púlpito. Martínez dirigió el rescate de 150 personas que casi se ahogaron en el lodo.

''Formó una comisión de orden y decoro para impulsar el arreglo de la catedral. Esta acción fue apoyada por la iniciativa privada. También se hicieron las criptas para obtener fondos.

''Luis María Martínez mandó colocar alcancías en las iglesias de la ciudad que decían 'Ayuda con lo que puedas para salvar la catedral'. Se recaudaban 8 millones de pesos al mes o 10, eso se debería hacer ahora si el cardenal Norberto Rivera necesitara dinero."

Absurdo, el hundimiento parejo

Ortiz Lajous afirma que la catedral fue ''muy afectada" por la obras de construcción del Metro, ''porque se bombeó una cantidad impresionante de agua. En un principio se negó esto, pero yo lo vi: se la pasaron bombeando día y noche.

''La construcción de la línea 2 afectó la parroquia de Tacuba, la de San Juan de Dios, la de Santa Veracruz, la catedral, el sagrario, Palacio Nacional y la casa de los condes de Calimaya (actual Museo de la Ciudad de México).

''Por orden del arquitecto Pedro Moctezuma Díaz Infante hicimos una primera etapa de restauración. Se determinó usar el sistema de pilotes de control, invento de Manuel González Flores. Ese sistema de cimentación profunda se aplicó en la villa de Guadalupe, la Santa Veracruz, San Juan de Dios y en la catedral.

''El sistema permitió mantener el equilibrio de la catedral durante un tiempo, pero en el área del Templo Mayor apareció un problema nuevo: que la catedral se empezó a hundir hacia el Templo Mayor; el sagrario siempre se había hundido hacia Palacio Nacional y la catedral hacia la torre del lado izquierdo.

"En 1985 el manto freático se encontraba a tres metros de la catedral, ahora está a 8 metros. La distancia anterior hacía que la catedral pesara menos, era como un barco, el agua la empujaba para arriba. Ahora pesa más.

"Desde el temblor de 1985 y hasta 1989 la catedral no recibió ningún mantenimiento, el agua se metió al Retablo de los Reyes. Los únicos que protestamos fuimos Guillermo Tovar y yo. La catedral se estaba inundando.

''Enrique Tamez propuso que se excavara debajo de la catedral para que se hundiera parejo y nivelar el edificio lo más que se pudiera extrayendo lodo del subsuelo. Para eso hubo que quitar los restos prehispánicos que había abajo.

''Siempre estuve en contra de este proyecto porque se indujeron fracturas para partir la nave central en dos, y se pretendía enderezar los arcos, cosa que era absurda. Corrieron el riesgo de que se les viniera todo abajo.

''Además no protegieron debidamente las obras de arte, no les interesó. Algunas pinturas coloniales terminaron bañadas en cal, otras se las robaron. No se aislaron las capillas.

''Se dijo que se estaba usando el sistema utilizado para salvar la torre de Pisa, pero eso fue pura publicidad porque se trata de dos problemas distintos, además de que en Pisa se ha cancelado la extracción de agua. Aquí se sigue bombeando el agua y no hay conciencia de los problemas que eso ocasionará", concluye Ortiz Lajous.