LETRA S
Agosto 2 de 2001

Discriminación invidente


 

ls-capuchaManuel Zoaya


Habla Rafael: Descubrí mi seropositividad en 1995, en el Conasida donde de una manera parca y fría me informaron que tenía el VIH. Empecé a perder la vista en febrero de 1996, deambulé de un médico a otro, sin que ninguno atinara a diagnosticar mi retinosis pigmentaria. Todos pensaban que era citomegalovirus causado por el VIH.

El turno de Lalo: Mi visión empezó a disminuir a causa del citomegalovirus en 1996. Así pasé unos meses hasta que me enteré de la existencia de la Escuela Nacional para Ciegos. Esperanzado me dirigí a ella, con la expectativa de estudiar masoterapia (terapia por medio de masaje) y poder ganarme la vida dignamente, integrado a la sociedad.

Rafael: Yo busqué en varias instituciones, hasta que llegué a la Escuela Nacional para Ciegos de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Ahí me di cuenta de que la masoterapia es una de las pocas actividades que le permiten a una persona ciega manejarse con independencia. Por eso opté por ella. Sin embargo, desde que llegué se me advirtió que mantuviera en absoluta discreción lo del VIH, así como mi preferencia sexual. Los maestros me hostigaban durante el periodo de rehabilitación. Se me negó el servicio dental bajo el argumento de que podía ser un foco de infección, como si ahí no se esterilizara el equipo. La clase de cocina me hicieron tomarla en un solo mes, pues temían que "ocasionara una gran epidemia".

Lalo: A mí también me admitieron exclusivamente para el proceso de rehabilitación, para aprender a conducirme como ciego, pero cuando quise inscribirme a la carrera de masoterapia no me aceptaron, según ellos por causas de higiene y salubridad. Me sugirieron que me inscribiera en computación o música, para cantar en el metro, yo creo, o que buscara otra escuela.

Rafael: A mí me permitieron iniciar mis trámites, presenté un examen previo y obtuve la calificación más alta, sin embargo, me hacían dar vueltas sin motivo. Cuando estaban a punto de iniciar clases, me dijeron que en la Dirección General de Técnicos Industriales tienen un estatuto donde prohíben que la gente con VIH ingrese a la carrera. Así se me negó la inscripción y perdí el año.

Rafael: En febrero pasado nos llevaron a la dirección y nos engañaron para firmar un documento que, según ellos, aseguraba nuestra inscripción para agosto, pero en realidad el documento sólo asienta que aceptaban nuestros trámites de inscripción, pero no la inscripción en sí. Además, no se nos permitió llamar a nadie de nuestra confianza para que lo leyera, ni nos dieron una versión en Braille, simplemente se nos obligó a firmar ante el abogado de la escuela y la directora de masoterapia.

Lalo: Yo hice mis trámites con mucha anticipación, pero ellos dicen que hemos hecho mucho "borlote" y por ello no han llevado mis documentos. O sea que están tomando represalias. Tuve que acudir a mi secundaria a pedir una reposición de mi certificado, pero si no me lo entregan a tiempo volveré a perder el año.

Ante la evidente discriminación del caso, comenta Laura Hernández, coordinadora del programa Propositivo del Centro Miguel Agustín Pro Juárez de Derechos Humanos, se decidió recurrir a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y formular una queja. La CNDH, asignó un visitador específico, quien emitió una orden para que las autoridades de la escuela hicieran un informe detallado del asunto, pero antes de que llegara el visitador, las autoridades de la escuela hostigaron a Rafael y a Lalo para que firmaran un documento, en ausencia de su tutor y de las organizaciones civiles, entonces la CNDH se basa en este informe (que incluye dicho documento), así como en las pruebas que aportan los quejosos para resolver la situación, por medio de una "amigable composición", pero nosotros pensamos que la gravedad del asunto requiere de una recomendación. Es indispensable que las autoridades de la SEP se den cuenta de la necesidad de capacitar a su personal y tomar medidas para evitar la discriminación, pues los discapacitados con VIH/sida jamás han sido tomados en cuenta como personas con derechos.