DOMINGO 22 DEJULIO DE 2001


Migración en la agenda México-Estados Unidos

Cinco canastas o un plato de lentejas

A contrapelo de la actitud de sus antecesores, en su reciente visita a Estados Unidos el presidente Vicente Fox se refirió explícitamente al costo mayor de la política migratoria del vecino del norte: las muertes de cientos de mexicanas y mexicanos. Las actuales políticas de nuestro vecino, dijo Fox, "han fomentado un peligroso e incluso mortal mercado negro en la migración". El mandatario ha puesto un asunto espinoso en la mesa. De modo que resultará imposible -o al menos muy costoso políticamente-que su gobierno cambie las cinco "canastas" ofrecidas por el "plato de lentejas" que sería limitar el acuerdo a más visas y una reedición del Programa Bracero (a cambio, claro de sellar nuestra frontera sur). Aquí, una revisión del tema migratorio y de la agenda de un acuerdo necesario

PRIMITIVO Rodríguez Oceguera

Por su larga historia, vecindad geográfica y número la migración mexicana a Estados Unidos se ha convertido en el fenómeno más importante de la relación entre ambos países. En buena medida el futuro de los dos depende de cómo respondan al flujo migratorio, así como a la población mexicana que reside allá y a las familias y comunidades de origen en México.

mas-frontera.jpgLa desventaja es que Estados Unidos sigue teniendo en sus manos las principales cartas de negociación y una estrategia de largo plazo para satisfacer las necesidades del mercado laboral y del crecimiento demográfico. Además, cuando Estados Unidos negocia cede un punto para ganar tres, no teme recurrir a la amenaza y al chantaje, cuenta con una amplia red de aliados en México para promover sus intereses, y puede violar, modificar o anular cualquier acuerdo con su vecino del sur en el momento que así le convenga.

Esta disparidad de poder se manifiesta en las negociaciones que sobre migración llevan a cabo actualmente México y Estados Unidos. Al parecer, a cambio de más visas y mayor contratación de trabajadores temporales, el gobierno estadunidense exige que México selle la frontera sur a inmigrantes centroamericanos y de otros países, limite el movimiento de sus propios ciudadanos y ciudadanas en la frontera norte, haga del combate a las bandas de polleros la estrategia básica de su política migratoria y olvide que son los programas estadunidenses de control migratorio los causantes de la muerte diaria de inmigrantes, el auge de bandas delictivas y el mayor deterioro de la seguridad pública y nacional en las fronteras.

Por su parte, México carece de consensos básicos que le permitan crear nuevos paradigmas sobre el fenómeno de la migración con base en proyecciones demográficas, protección y creación de capital humano (incluido el que se encuentra en la Unión Americana), recurso al derecho internacional y fortalecimiento de la solidaridad con los pueblos de Centroamérica. En consecuencia, no existe una visión estratégica para hacer de la migración en su totalidad un valioso pilar de la política exterior y del desarrollo nacional en el siglo XXI.

La ventaja más significativa del país al respecto radica en el crecimiento y la diversificación de la población mexicana y de origen mexicano que vive en Estados Unidos. De l848 a la fecha, ningún grupo inmigrante ha logrado la influencia cultural y social de las mexicanas y mexicanos. Ha surgido un pueblo binacional, bicultural y sin fronteras que tiene la capacidad para convertirse en uno de los más importantes agentes de cambio para México y Estados Unidos, así como para la relación entre ambos.

En este ensayo me limito a señalar algunos componentes fundamentales de la política migratoria de Estados Unidos, así como a indicar respuestas a la misma.

*La política migratoria de EU

Los criterios que han guiado la política migratoria de nuestro vecino del norte son:

Conquistar y poblar los territorios de la Unión Americana. Del siglo XVII al XIX la política migratoria tuvo como objetivo arrebatar a los grupos indígenas sus tierras, poblarlas e incorporarlas al desarrollo de la colonia inglesa y posteriormente de la Unión Americana. Este expansionismo territorial incluyó, en la primera mitad del siglo XIX, poblar Texas con inmigrantes europeos, declarar la guerra a México y quitarle la mitad de su territorio, así como violar el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848) relativo a la preservación de los derechos de propiedad de la población mexicana que pasó a formar parte de Estados Unidos.

sahagun-fox-chicago-eu-4Asegurar la existencia de una fuerza laboral masiva, barata y no organizada. La inmensa mayoría de la migración a Estados Unidos la han formado trabajadoras y trabajadores en cuyo esfuerzo recayó lograr el desarrollo económico del campo y la ciudad y la construcción de caminos, canales de navegación y vías férreas. A ellos se unieron los inmigrantes que llegaron encadenados: las esclavas y esclavos de Africa. Este criterio migratorio rige actualmente la contratación temporal de cientos de miles de trabajadores agrícolas y el recurso a la fuerza laboral indocumentada y sin derechos que se emplea sobre todo en la agricultura y las industrias de la carne, el comercio y los servicios. A ello podrían añadirse las visas que el gobierno estadunidense otorga para satisfacer la demanda de fuerza laboral altamente calificada y especializada. Estados Unidos entrega alrededor de 600 mil permisos de trabajo y residencia para este programa de caza de cerebros.

Pagar costos de la política exterior. Por ejemplo, la presencia relativamente grande de población puertorriqueña, filipina, cubana, vietnamita y salvadoreña responde a efectos que trajeron la ocupación colonial y las guerras estadunidenses. En años recientes, políticas financieras y comerciales impulsadas por Estados Unidos, como los programas de austeridad del FMI y los tratados de libre comercio, han agudizado la pobreza, el desempleo, la caída real del salario, la falta de oportunidades, el retiro de subsidios y los cortes presupuestales en las naciones pobres. Ello ha originado el incremento de la migración a Estados Unidos en México, Centroamérica y países como la República Dominicana, Ecuador, Colombia y Argentina.

Proteger la seguridad nacional. El tema más conocido al respecto es el que tuvo lugar como parte de la Guerra Fría: prohibir la entrada a militantes y simpatizantes de partidos y movimientos comunistas, anarquistas o de claro perfil antiestadunidense. A personajes como Adolfo Gilly y Carlos Fuentes les ha sido aplicada dicha prohibición. Pero lo más grave de estas leyes ha sido el espionaje que se realiza dentro de Estados Unidos contra miembros de etnias y nacionalidades que el gobierno tiene en la lista de peligrosas. En la actualidad se espía, por ejemplo, a inmigrantes palestinos, afganos e iraquíes.

Responder a demandas ciudadanas de asilo y humanitarismo. Este es el criterio noble que mejor se conoce, simbolizado por la Estatua de la Libertad: dar refugio a las víctimas de persecución y guerra, incluyendo los casos en que Estados Unidos ha estado implicado, como serían la intervención militar en Centroamérica y el golpe de Estado en Chile. Dentro de este renglón habría que añadir los programas para facilitar la reunificación familiar y los que benefician a víctimas de hambruna y desastres naturales.

Balancear y controlar la composición racial y étnica de la población. Esta vertiente de la política migratoria estadunidense ha sido utilizada desde siempre. Entre los casos más conocidos al respecto se encuentra la exclusión de chinos a finales del siglo XIX y las cuotas impuestas en la primera mitad del siglo XX a la inmigración de europeos pobres y morenos, como los italianos y los griegos. Actualmente, los latinos, particularmente los de origen mexicano, representan la mayor preocupación del gobierno, los sectores conservadores y los grupos racistas para preservar la hegemonía de la población anglosajona. El gran crecimiento de la migración latina, sus altas tasas de natalidad y la creciente influencia de comunidades como la chicana han incrementado el temor de que por primera vez un importante grupo conserve su lengua y su cultura, escapando a la asimilación anglosajona.

Pocas naciones como Estados Unidos se han apoyado tanto en la inmigración para alcanzar crecimiento económico y desarrollo social. Pocas también han cometido tanta injusticia contra las y los inmigrantes, incluyendo la importación masiva de esclavos, la expropiación territorial y reclusión de los pueblos indios, y el abuso que sufrió la población mexicana absorbida por Estados Unidos después de la guerra de 1846-1848.

*El gran negocio

La migración mexicana ha representado uno de los mejores negocios para Estados Unidos. Del siglo XIX en adelante, la discriminación y la explotación de las y los inmigrantes han tenido altos réditos económicos para los patrones y para el gobierno, particularmente si se incluye a la población chicana, que hasta los años setenta de siglo XX padeció similares abusos y exclusión.

El gran negocio de la migración tiene especial relevancia en el caso de las indocumentadas e indocumentados. En su gran mayoría reciben los salarios más bajos, tienen alta productividad, pagan impuestos sin que se les regrese buena parte de los mismos, carecen de seguro y prestaciones sociales y llegan a la Unión Americana sin que ésta haya gastado un centavo en su desarrollo. Sólo en el renglón de impuestos no entregados en los últimos 10 años a las indocumentadas e indocumentados, Estados Unidos tendría ganancias extras de cerca de 20 mil millones de dólares, cifra mayor a la que registran anualmente y en conjunto la inversión directa estadunidense y los ingresos por turismo, o bien, mil veces más grande que el presupuesto federal del año en curso para creación de changarros.

En su perspectiva estratégica, Estados Unidos ve también en México una reserva ilimitada y barata de fuerza laboral, a la que habría que agregar la migración de trabajadoras y trabajadores calificados, profesionistas y académicos. Según datos del Consejo Nacional de Población, 55% de las y los inmigrantes mexicanos tiene estudios de nivel medio y superior. Por otra parte, según estimaciones recientes, más de 60% de las becarias y becarios de Conacyt, que en su gran mayoría van a Estados Unidos, no regresan al país. Por si algo faltara, el presidente de la Reserva Federal, Alan Green- span, considera que las y los inmigrantes son valiosos instrumentos para controlar el empleo "inflacionario" y los salarios, así como para apuntalar el sistema de seguridad social y el crecimiento demográfico.

Por sus tasas de ganancia sin precedente, la migración, junto con la industria maquiladora y el TLC constituyen el Mexican dream de Estados Unidos. En ninguna otra etapa de la relación bilateral la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto han sido tan redituables para el capital estadunidense.
 

De 1994 a la fecha han muerto en los desiertos, canales y ríos de la frontera más hombres y mujeres que los caídos en el Muro de Berlín durante toda su existencia o que los condenados a la pena de muerte en Estados Unidos en los últimos 10 años
 

*Chivos expiatorios, lobos y polleros

El chivo expiatorio. Estados Unidos tiene en el campo de la política otro importante servicio que consigue de la población inmigrante. En periodos de recesión económica se culpa a las y los inmigrantes del desempleo, la contaminación ambiental, la delincuencia, el abuso de servicios sociales y la perversión del idioma y la cultura anglosajona. Con todo, las actitudes y políticas contra inmigrantes se manifiestan a diario y en todas partes, aun cuando la tasa de desempleo es baja, hay crecimiento económico y la demanda laboral es alta.

*ilegales-centroameric-chisEn la época actual, la población inmigrante más castigada es la mexicana y probablemente lo seguirá siendo por muchos años debido al crecimiento sin paralelo que está teniendo, a su presencia prácticamente en la totalidad del territorio estadunidense y a la propagación del español y de su cultura. Según datos del censo del 2000, la población mexicana y de origen mexicano llega a 20.6 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 9 millones serían nacidos en México, incluyendo a unos 3 millones de personas indocumentadas. La población latina en su conjunto suma 35.3 millones y tuvo un crecimiento demográfico en la década de los noventa de 57.9%, cuatro veces mayor al de la población estadunidense en general, siendo la de origen mexicano la que más promueve dicho crecimiento.

Los lobos. El ex gobernador de California Pete Wilson se cuenta entre los gobernantes que hicieron de la migración mexicana el chivo expiatorio de cuantos males trajeron la recesión y el desempleo durante los años noventa, no obstante que como senador y vocero de los agricultores Wilson había promovido como ningún otro congresista los programas de trabajadores temporales y él mismo empleó a indocumentados.

Pero sin duda alguna, tocó al presidente Bill Clinton, con fama de progresista, ser el gobernante que puso en práctica los programas de control fronterizo más inhumanos, contraproducentes e ilegales que haya tenido Estados Unidos. Lo hizo, según cuenta en sus memorias el asesor especial de la Casa Blanca Dick Morris, para complacer a los sectores conservadores del Congreso y de la población, ganar puntos en popularidad y favorecer su imagen de gobernante duro, sabiendo que el costo político era mínimo: las y los inmigrantes no votan ni contribuyen con dinero a las campañas políticas.

Clinton percibía también que habiendo "salvado" de un colapso a la economía mexicana después del "error de diciembre", el gobierno de Ernesto Zedillo no opondría mayor resistencia a los programas de control migratorio. En este terreno, la agenda de la administración Clinton fue en realidad la de los grupos políticos y sociales más reaccionarios y contrarios a los inmigrantes de Estados Unidos.

El costo social de dichos programas no tiene precedente: de 1994 a la fecha han muerto en los desiertos, canales y ríos de la frontera más hombres y mujeres que los caídos en el Muro de Berlín durante toda su existencia, que los condenados a la pena de muerte en Estados Unidos en los últimos 10 años, que las víctimas de la violencia política en Chiapas desde el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y que los desaparecidos en México por razones políticas de 1968 a la fecha. Sin exageración alguna se puede afirmar que desde 1994 el gobierno estadunidense lleva a cabo una guerra de baja intensidad contra los inmigrantes indocumentados.

Los polleros. Las políticas de control migratorio en la frontera elevaron en más de 500 por ciento el pago del cruce a los polleros, y de manera correspondiente, el castigo y las multas a los mismos. Ello ha causado el desplazamiento de los polleros tradicionales, por bandas de traficantes que no sólo se ocupan de mexicanos, sino especialmente de centroamericanos y de inmigrantes de otros países.

El pasado 18 de junio, la revista Milenio publicó un reportaje al respecto, titulado "Las rutas de los polleros". En él, funcionarios del Instituto Nacional de Migración señalan que el tráfico de inmigrantes constituye, después del tráfico de drogas, la mayor amenaza a la seguridad nacional. A la vez, a propósito de unas declaraciones que hizo en junio el secretario de Gobernación al diario The Washington Post, se debatió públicamente si México militarizará su frontera sur para detener inmigrantes y combatir bandas de polleros y de traficantes de drogas y armas. Lo que no se ha dicho con la claridad necesaria es que esa nueva realidad de la frontera sur y los serios escenarios que presenta son en gran parte resultado de la política de control migratorio estadunidense en la frontera norte, y que por lo mismo, es ésta y no los polleros lo que está minando gravemente la seguridad pública y la seguridad nacional del país. Si a ello sumamos los dramáticos daños que causan a México la demanda estadunidense de drogas y el contrabando de armas a nuestro país, es claro que Estados Unidos presenta la mayor amenaza a la salud y seguridad del pueblo y de la nación.

*Derecho y ¿soberanía?

Después de la segunda Guerra Mundial y en plena Guerra Fría Estados Unidos promovió acuerdos y tratados internacionales sobre libertades, derechos humanos y protección a la vida cuyo objetivo principal era combatir a la Unión Soviética y al resto de los países socialistas. Sin embargo, desde la caída del Muro de Berlín, la desintegración de la Unión Soviética y la hegemonía mundial del neoliberalismo, la validez y el contenido de dichos documentos se han vuelto contra prácticas y políticas estadunidenses.

Tal es el caso en el tema migratorio. La lucha por el respeto a la dignidad y la vida de las y los inmigrantes ha entrado a una segunda generación: defenderlos más allá de las fronteras nacionales por medio de instrumentos como el derecho internacional. Un ejemplo al respecto es el que dieron en abril de este año las organizaciones estadunidenses California Rural Legal Foundation y The American Civil Liberties Union al iniciar un juicio contra Estados Unidos en la corte de la OEA por las ilegales e inhumanas prácticas migratorias que lleva a cabo a través de las operaciones Guardián, Bloqueo, Salvaguarda y Río Grande. Al respecto, un reportaje del diario The New York Times, publicado el 18 de marzo, y un estudio de la Universidad de Houston dado a conocer a principios de año, establecen la correlación entre estos programas de control y el dramático aumento de muertes de inmigrantes.

A la vez, el primero de julio La Jornada publicó el resumen de una carta que la Procuraduría Estatal de Derechos Humanos de Baja California y ONG fronterizas enviaron al presidente Vicente Fox denunciando que Estados Unidos pretende hacer del Plan Puebla-Panamá y de la negociación sobre migración instrumentos para modificar radicalmente la política migratoria de México: obligarlo a aceptar el control en la frontera norte y a realizar el trabajo sucio contra inmigrantes en la frontera sur, haciéndolo así cómplice de la violación al derecho internacional, desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos hasta la Convención Internacional sobre la Protección de los Trabajadores Migratorios y sus Familias. Las organizaciones firmantes piden una audiencia con el presidente Fox para presentarle alternativas que salvaguarden derechos, soberanía y normas internacionales.

 Por todo lo anterior y con fundamento en la Constitución y el derecho internacional, México debe exigir a Estados Unidos poner fin a los actuales programas de control fronterizo. Ningún poder soberano faculta al gobierno estadunidense a llevar a cabo políticas que obligan a las y los inmigrantes indocumentados a cruzar por lugares donde ponen en serio riesgo su dignidad y su propia vida. Al hacerlo, Estados Unidos viola acuerdos y tratados que ha aceptado como ley suprema, convirtiéndose en sujeto de juicio ante tribunales internacionales. Incluso, la muerte prácticamente diaria de inmigrantes a causa de programas de control como los estadunidenses debería ser considerada crimen de lesa humanidad. La comunidad internacional no puede permitir que el creciente abuso, explotación, discriminación y muerte de los inmigrantes de hoy los convierta en los judíos de ayer.

Las negociaciones de México con Estados Unidos sobre migración darían un salto cualitativo, en lugar de uno regresivo, teniendo como marco básico de referencia el respeto al derecho internacional. Con ese mismo marco, México orientaría su política migratoria interna, tanto para beneficio de quienes trabajan temporalmente en el país como para las y los inmigrantes que lo utilizan de tránsito hacia Estados Unidos. El gobierno mexicano no puede cambiar por un plato de lentejas -más visas y mayor contratación de trabajadores- la dignidad y los derechos de sus ciudadanas y ciudadanos, la vigencia del derecho internacional y la hermandad con los pueblos de Centroamérica y otras regiones del mundo.a la pena de muerte en Estados Unidos en los últimos 10 años.*


LAS CANASTAS DE FOX

La comunidad mexicana residente en Chicago le echó a perder la fiesta en medio de gritos de protesta y demandas de "¡Amnistía!". Un día después, el 17 de julio, el presidente Vicente Fox habló de manera directa del tema migratorio. Lo hizo en su reunión con la Conferencia de Líderes del Consejo Nacional de La Raza, en Milwaukee, Wisconsin. Tal vez los asesores presidenciales desestimaron los sentimientos de los residentes en Chicago y dejaron para el día siguiente el mensaje político de peso, en el cual el jefe del Ejecutivo propuso un Acuerdo de Migración que, para ser "coherente y eficaz", dijo, debe incluir las siguientes cinco "canastas" o pistas:

1) Regularizar el estatus de migrantes mexicanos que ya están trabajando y viviendo en Estados Unidos. Los empleadores obtendrán una fuerza de trabajo más estable, y los mexicanos, mejores condiciones laborales.

2) Desbloquear los canales legales para que los migrantes mexicanos trabajen y vivan en Estados Unidos, es decir, exentar a México del Sistema Mundial de Restricciones por País sobre admisiones de inmigración legal, que se traducirá en un aumento del número de visas migratorias legales otorgadas.

3) Ampliar las oportunidades para que los mexicanos obtengan visas de trabajo, a fin de que puedan entrar a Estados Unidos con seguridad y legalidad.

4) Ampliar esfuerzos mancomunados entre las autoridades estadunidenses y mexicanas en la frontera para salvar vidas y combatir el contrabando.

5) Promover el crecimiento económico en México en general y de las regiones de alta migración en particular para que más mexicanos se queden en el país. La meta es que en los próximos 15 años sean menos los mexicanos obligados a migrar al norte.