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México, D.F. lunes 14 de agosto de 2000
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Editorial

INTOLERANCIA Y APOLOGIA DEL DELITO

SOL La destrucción del dibujo La patrona, de Manuel Ahumada, ocurrida en un museo de Guadalajara, revela extremos de intolerancia y de atraso en la comprensión de lo que es la democracia. Cierto, la intolerancia existe, pero se esperaba que los fundamentalistas no se exhibieran demasiado. Los franceses dicen que "la hipocresía es el homenaje del vicio a la virtud", o sea, que los hipócritas esconden lo que piensan porque, por lo menos, reconocen los valores imperantes. Es preocupante, por lo tanto, que el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, condene el atentado cometido, en nombre de la fe, contra una exposición artística y una obra plástica de un conocido dibujante, que insulte al autor de la obra destruida por los vándalos y justifique a éstos, con palabras equivalentes a la apología de un delito.

En efecto, los delincuentes atentaron contra la propiedad privada que dicen defender, contra la libertad de expresión que dicen respetar, contra la democracia, con la cual se llenan la boca, contra la libertad de creación y de opinión del pueblo mexicano, y afectaron gravemente la imagen del país, al actuar como auténticos talibanis de Guadalajara.

Cuando el arzobispo primado, en vez de tratar de serenar a sus seguidores y de demostrar ecuanimidad, dice que la obra era un "insulto" y que la Iglesia tiene derecho a "defenderse", comete un triple y grave error. Primero, porque en las democracias, las opiniones diferentes no son "insultos" y menos en materia religiosa, ya que todos tienen el derecho de creer o no y de opinar sobre las religiones, pero en el arte nadie tiene derecho a fijar reglas o poner cortapisas pues, cuando mucho, si una obra artística le parece de mal gusto o de poca calidad, puede simplemente dejar de verse e incluso criticarse. Segundo, porque los fundamentalistas y los cristeros no son, afortunadamente, "la Iglesia", ya que muy pocos en la comunidad de creyentes católicos comparten los métodos de estos cruzados del miedo, que hoy pretenden castigar "un insulto" artístico, destrozando la obra que lo plasma, y mañana intentarán hacerlo con el autor de la misma si la sociedad no reacciona. Tercero, porque si el alto prelado declara que "la defensa" consiste en la violencia física y en la violación de la ley, no sólo exhorta a delinquir cuando su sector se sienta agredido, sino que estimula el oscurantismo, el pensamiento inquisitorial, el fundamentalismo, que agreden a otras creencias, religiosas o no, y a los derechos ajenos.

ƑPuede acaso un arzobispo, supuestamente "papable", adoptar la misma lógica de quienes condenaron a muerte al escritor Salman Rushdie o la política de los turcos, que destruyeron las imágenes cristianas en las iglesias ortodoxas de las zonas que ocuparon, por consideralas blasfemas? ƑO la de los conquistadores y la Inquisición, que quemaron y destruyeron templos y llevaron a la hoguera a quienes no pensaban como ellos? ƑNo es que el Papa había pedido perdón por esos crímenes? ƑSe da cuenta el arzobispo de la magnitud de su arrogancia y su soberbia y del flaco favor que le hacen él y sus semejantes de Guanajuato, de Guadalajara o del país, al nuevo gobierno de un partido apoyado por la jerarquía que Norberto Rivera encabeza?


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