MARTES 14 DE MARZO DE 2000

Ť Raúl Vera: mi traslado podría ser carta abierta para grupos paramilitares


Creció la contrainsurgencia en Chiapas

Angeles Mariscal,corresponsal, Tuxtla Gutiérrez, Chis., 13 de marzo Ť Las acciones contrainsurgentes en las comunidades indígenas de la diócesis de San Cristóbal, y en particular la multiplicación de los grupos paramilitares y sus ataques, se incrementó de manera alarmante en los dos últimos meses, luego del anuncio del cambio de obispos del lugar, denunció Raúl Vera López.

A escasos cuatro días de que abandone Chiapas, el recién nombrado obispo de Saltillo, Coahuila, analizó en una ponencia la labor pastoral de Samuel Ruiz García y las condiciones en que ambos obispos dejarán la región.

Visiblemente conmovido, quien fuera durante casi cuatro años obispo coadjutor de San Cristóbal, explicó el valor del trabajo pastoral de Samuel Ruiz García, al incluir a los indígenas en su propia evangelización, crear catequistas dentro de las comunidades y "fraguar un cambio en sus condiciones de vida".

"En año y medio -luego de ser nombrado coadjutor, en 1996- recorrimos ambos prelados todas las parroquias de la diócesis, para tratar de superar el trabajo de contrainsurgencia que ahí se realiza", con la intención de "confrontar a las comunidades, armar líos y luego tener pretexto para militarizar la zona".

Raúl Vera consideró que ese es el principal problema que actualmente aqueja a la diócesis de San Cristóbal, "fruto quizá del contacto que ha establecido durante más de tres décadas con las comunidades indígenas, de su lucha por que se respeten sus valores y proceso de desarrollo. La lucha para que haya menos sufrimiento aquí en la tierra".

"En Chiapas descubrí que la metodología que usó Samuel Ruiz para evangelizar es el contacto con las culturas indígena. También descubrí las tácticas contrainsurgentes, esas acciones de los grupos paramilitares que operan en confabulación con los cuerpos policiacos y obedecen a toda una acción programada", denunció.

Nada es casual en la entidad

Raúl Vera aclaró: "no es una casualidad Acteal, esa fue la acción violenta número 25 en la zona de Chenalhó, esa no fue una casualidad -insistió- fue muy orquestada, así es como ha salido a la luz la existencia de los paramilitares que las propias comunidades ya venían denunciando. Todo lo acontecido indica que nada es casual en Chiapas".

Reseñó las dos ocasiones en que sufrió directamente un ataque por parte de estos grupos; una en mayo de 1997, en Bachajón, cuando intentaron quemarlo dentro de su vehículo y tuvo que salir huyendo por una vereda. Otra en Tila, cuando dispararon al convoy en el que viajaba junto con otros obispos y una caravana de catequistas.

Se dijo preocupado porque tras el anunció de su remoción y la de Samuel Ruiz, en particular desde hace dos meses, "las acciones contrainsurgentes se han incrementado; los grupos paramilitares no han sido desarmados. Tenemos noticias, por parte de los indígenas, que los grupos paramilitares siguen creciendo y siguen aumentado; ahora hay ataques directos contra catequistas, incluso en lugares cercanos como san Juan Chamula".

Esas -agregó- "son metodologías que se usan en todos lados, aquí se llama guerra irregular, en otros lugares del mundo se llama guerra de baja intensidad y en otros guerra alargada, conflicto de baja intensidad, pero es la misma metodología que se vive aquí en Chiapas".

ƑCómo dejo a San Cristóbal? -se preguntó-, "con un conflicto no resuelto, con muchas preocupaciones de que este traslado mío y de que no voy a suceder a don Samuel sean interpretados por los paramilitares como una carta abierta. Son evidentes los indicios de que se están arreciando los ataques a los catequistas de la diócesis, del cierre de templos, de agresiones contra defensores de los derechos humanos", reiteró.

Vera López hizo la denuncia decidido; incluso aludió al citatorio que le giró hace unos meses la Procuraduría General de la República (PGR), para que presentara las evidencias sobre la existencia de los grupos paramilitares. "Lo digo porque lo sé, porque lo he vivido, porque las acciones de estos grupos se incrementan, porque las autoridades no hacen nada por detenerlos".

"En mis años como obispo coadjutor cumplí con lo encomendado por el Papa, con fortalecer la labor pastoral de la diócesis, con responder a las exigencias pastorales del momento. Tengo la conciencia clara; si molestó eso a alguien, a algunos, fue por sus propios intereses", valoró el obispo.

Al comentar sobre la última homilía de Juan Pablo II, en donde pide perdón "por los pecados de la Iglesia", Raúl Vera reconoció que en un tiempo, en la diócesis de San Cristóbal al igual que en las de otros lugares, "también se vivieron momentos de intolerancia, de evangelizaciones forzadas, de violaciones a los derechos de los grupos étnicos".

Ahora, dijo, la acción pastoral que inició Samuel Ruiz trata de respetar la cultura, la religiosidad de los grupos autóctonos, su sincretismo, su moral, su desarrollo. Y alabó la "humanidad" descubierta en las comunidades indígenas de la diócesis de San Cristóbal.

Se negó reconocer que en este lugar, con la remoción de los dos obispos, hayan triunfado momentáneamente los intereses de quienes pretenden acabar con la labor que por décadas ha realizado Samuel Ruiz a favor de los pobres.

Se rehusó a mencionar el nombre de los posibles sucesores en San Cristóbal y sobre el nuevo nuncio apostólico, Leonardo Sandri, simplemente dijo: "llega cuando las condiciones son difíciles; simplemente el proceso electoral que se está dando en México hace de esta nación un país nada fácil".