GALERIA ŤMaría Elena Alvarez-Buylla Roces

Mecanismos celulares y moleculares del desarrollo

alvarez-elena-entrevista-jpg Una flor muy pequeña y blanca, como estrellita, que sólo existe en México y es única en su tipo debido al acomodo de sus estambres centrales rodeados de cárpelos, concentró el interés de la doctora María Elena Alvarez-Buylla Roces (México, DF, 1959) por estudiar la biología del desarrollo de las flores, es decir las bases genéticas de los mecanismos que pueden explicar cómo a partir de una célula fecundada se desarrolla un organismo completo o las estructuras complejas que lo conforman, como lo es la flor.

Esta planta tan sui generis, la Lacandonia schismatica, que depende de hongos que viven dentro de sus tallos, fue descubierta por el investigador mexicano Esteban Martínez. Su arreglo único, de acuerdo con la doctora Alvarez-Buylla, se podría deber a la alteración de la expresión de genes homeóticos que explicaría esos cambios morfológicos tan drásticos. Ese tipo de genes son aquellos que están definidos por mutaciones que convierten una parte del cuerpo en otra.

En ese sentido, la investigadora ha trabajado en la clonación de genes homeóticos de esa peculiar planta. "Un modelo sencillo de expresión combinatoria de esos genes explica el desarrollo floral en dos sistemas de plantas que han servido como modelos: la Arabidopsis thaliana, muy relacionada con las coles y mostazas, y los llamados perritos (Antirrhinum majus), en las que el arreglo de órganos florales de afuera hacia adentro es como en el resto de las aproximadamente medio millón de especies de plantas con flores: sépalos, pétalos, estambres y cárpelos".

La doctora Alvarez-Buylla decidió buscar genes homeóticos que regulan el desarrollo de la raíz de la planta, que es una parte menos vistosa pero fundamental para cualquier especie vegetal y en la que se pueden explorar los mecanismos celulares y moleculares de dicho desarrollo.

"Esos genes, cuyas mutaciones en plantas descritas hasta ahora producen transformaciones homeóticas, pertenecen a una familia conocida como tipo MADS-box, por codificar proteínas con un dominio altamente conservado que se pega al ADN de los genes que regulan a nivel transcripcional.

"Hemos descubierto que esos dominios están conservados tanto en genes que regulan, por ejemplo, el desarrollo del corazón en animales como en los que regulan el desarrollo de muchas estructuras de las plantas. Eso sugiere que los mecanismos básicos bioquímicos de regulación transcripcional en que están involucrados esos genes se conservan en todos los eucariontes, y que al estudiar el desarrollo de las raíces quizá podamos entender aspectos básicos de procesos tan relevantes para el cuerpo humano, como el desarrollo del corazón."

alvarez-elena-entrevista1-jpg Esos estudios sólo son parte del punto de llegada de un intenso trabajo de formación por parte de la doctora Elena Alvarez-Buylla, bióloga por la Facultad de Ciencias, maestra con especialidad en ecología vegetal por el Instituto de Biología de la UNAM, doctora en botánica por la Universidad de Berkeley en Estados Unidos, y quien ha recibido numerosos reconocimientos, como la beca Dora Garibaldi al mérito académico, de la Universidad de California; la Young Investigator Award, de la American Naturalists Society en Estados Unidos; la distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos 1997, de la UNAM, y el premio de ciencias naturales de la Academia Mexicana de Ciencias 1999.

María Elena Alvarez-Buylla empezó su carrera con el estudio de la etnobotánica. Después incursionó en la ecología, en la que desarrolló modelos de dinámicas de poblaciones en árboles que dependen de la luz para establecerse en el mosaico que resulta de la regeneración natural de las selvas altas perennifolias. Esos estudios los hizo en colaboración con otros investigadores de la UNAM, principalmente los doctores Miguel Martínez Ramos, José Sarukhán Kermez, Daniel Piñero y Raúl García, y sirven ahora de base para proponer principios que se utilizan en el manejo de selvas en Brasil y el manejo forestal en México.

También trabajó en aspectos filogenéticos de los pinos mexicanos, y comenzó a formar estudiantes del país en áreas de la genética molecular y la evolución vegetal.

"Los estudiantes son la parte medular de mi laboratorio, son el corazón, el eje, el motor, el futuro y uno de los motivos más importantes de mi quehacer en la investigación. Considero que la formación de nuevos científicos es una contribución fundamental a la capacidad creativa y la fuerza intelectual de nuestro país." (Mirna Servín) (Fotos: Carlos Cisneros)

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