La Jornada 21 de agosto de 1998

Ataque de EU contra Afganistán y Sudán

Afp, Ap, Dpa y Reuters, Jartum, 21 de agosto Ť Multitudes enardecidas apedrearon y ocuparon la embajada de Estados Unidos en la capital sudanesa, horas después de que Washington bombardeó una fábrica de productos farmacéuticos a 20 kilómetros de la ciudad. Asimismo, el ejército estadunidense atacó supuestos bastiones terroristas en una zona de Afganistán dominada por los talibanes.

El presidente Bill Clinton justificó los bombardeos al asegurar que su gobierno tiene pruebas fehacientes de que en la fábrica se producían armas prohibidas, y que los blancos en Afganistán eran campos de entrenamiento de grupos radicales. En ambos casos, dijo, los blancos estaban asociados al millonario saudiárabe Ossama Bin Laden, a quien responsabilizó de los atentados contra las embajadas estadunidenses en Kenia y Tanzania, en los que murieron 258 personas, entre ellas 12 estadunidenses.

Testigos dijeron que por la noche una fábrica de medicinas aún ardía en esta ciudad, privada de electricidad debido a recientes inundaciones.

Mientras, una multitud que gritaba ``muera Estados Unidos'' apedreaba la embajada estadunidense, cerrada en 1996 debido a que el Departamento de Estado consideró que no podía garantizar la seguridad de su personal. La policía no impidió a los enfurecidos manifestantes dañar el inmueble y arrancar de la azotea la bandera de Estados Unidos.

El alcalde de Jartum, Majthob Al Khalifa, declaró que la fábrica farmacéutica quedó totalmente destruida y que varias personas habían resultado heridas, sin especificar el saldo de lesionados ni de daños materiales. El ministro sudanés de Información, Ghazi Salah-Eddin, declaró que el ataque fue un ``acto criminal'', y señaló que varios trabajadores de la fábrica están desaparecidos y probablemente atrapados en las instalaciones. El ministerio del Interior de Sudán indicó que la fábrica era propiedad privada y reiteró: ``no tenemos armas químicas en nuestro país''.

Por su parte, el embajador sudanés ante la ONU, Elfatih Mohamed Ahmed Erwa, dijo que su país responderá al ataque estadunidense en el marco del derecho internacional y solicitará una investigación al Consejo de Seguridad, aunque recordó que Washington es miembro permanente de dicho organismo.

Ewra recordó que en 1992, Bin Laden fue expulsado de Sudán ``porque el gobierno estadunidense nos lo pidió'', y agregó que a Washington no le importaba a dónde se marchara el millonario ``mientras no fuera a Somalia'', donde las tropas estadunidenses encabezaron una poco exitosa misión de asistencia internacional.

Al respecto, el embajador estadunidense ante la ONU, Bill Richardson, reveló hoy que en abril pasado Washington solicitó a Kabul la extradición de Bin Laden sin obtener respuesta.

Bin Laden, ileso

Por otra parte, Mulla Mohammed Omar, líder del movimiento Talibán que gobierna la casi totalidad de Afganistán, confirmó hoy que Bin Laden se encuentra en el país y no resultó herido en los ataques estadunidenses. Lo que Estados Unidos bombardeó, sostuvo Omar, era ``un pueblo, y no un campamento'', pero no dio cifras sobre muertos, heridos o daños materiales. Afganistán, advirtió, ``nunca entre- gará'' a Bin Laden.

Según la agencia rusa Itar-Tass, el multimillonario se encuentra en la provincia afgana sudoriental de Kandahar. Omar afirmó: ``este ataque no estaba dirigido contra Osama, pero sí refleja la enemistad estadunidense hacia el pueblo afgano''.

En un comunicado difundido por la cadena británica BBC, el millonario negó toda responsabilidad en los atentados con bomba en las embajadas en Nairobi y Dar es Salaam, aunque reiteró que proseguirá la guerra santa contra Estados Unidos hasta que las fuerzas de este país hayan sido evacuadas de los países musulmanes. Los atentados fueron reivindicados por un grupo extremista hasta hoy desconocido.

Por su parte, el depuesto gobierno antitalibán, que aún tiene representación ante la ONU, señaló en un comunicado que apoya la lucha estadunidense contra el terrorismo, pero indicó que ataques aéreos sobre el territorio afgano no podrán eliminar todas las bases para el adiestramiento de terroristas.

Ataques contra fánaticos, no contra el Islam

El Pentágono informó que los ataques contra supuestas bases terroristas en Sudán y Afganistán se realizaron con misiles crucero Tomahawk lanzados desde buques que navegan actualmente en el Mar Rojo y el golfo Pérsico.

El general Hugo Shelton dijo que el blanco en Sudán era ``una fábrica implicada en la producción de agentes químicos, incluyendo gases neurotóxicos'' para armas de destrucción masiva. En Afganistán fueron ``seis emplazamientos que integran un complejo, cerca de la frontera con Pakistán, y campos de entrenamiento usados por los partidarios de Bin Laden y por las fuerzas del Grupo Islámico Armado y la Jihad Islámica egipcia'', en los que operarían unas 600 personas.

Clinton anunció esta mañana que había ordenado los ataques en Sudán y Afganistán con la ``clara misión de golpear la red de grupos radicales afiliados y financiados por Bin Laden, quizá el principal organizador y financiador del terrorismo internacional en el mundo actual''.

Recordó las amenazas expresadas por el millonario contra Estados Unidos, y afirmó que Bin Laden tiene una ``historia sangrienta'', pues ``en años recientes sus allegados mataron a (miembros de las fuer- zas) de paz de Estados Unidos, Bélgica y Pakistán en Somalia''. Clinton atribuyó a Bin Laden conspiraciones para ``asesinar al presidente de Egipto y al Papa'', así como planes para ``bombardear seis aviones 747 estadunidenses sobre el Pacífico''. También dijo que los allegados a Bin Laden fueron responsables de la muerte de numerosos turistas alemanes baleados el año pasado en Luxor, Egipto.

``Existe información convincente de nuestra comunidad de inteligencia de que la red terrorista de Bin Laden fue responsable'' de los atentados contra las embajadas en Africa, sostuvo Clinton, y advirtió que planean realizar nuevos ataques. Aseguró que había pruebas también de que los lugares hoy bombardeados en Sudán servían para fabricar armas químicas, y que en Afganistán se llevaría a cabo un encuentro de líderes fundamentalistas.

``Quiero que entiendan, que el mundo entienda, que nuestras acciones de hoy no estaban dirigidas contra el Islam, la fe de cientos de millones de personas buenas y amantes de la paz en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos'', afirmó el mandatario quien añadió: ``nuestras acciones estuvieron dirigidas contra fanáticos y asesinos que disfrazan el crimen con una cubierta de legitimidad y, al hacerlo, profanan la gran religión en cuyo nombre dicen actuar''.

En legítima defensa

Richardson envió una carta al presidente del Consejo de Seguridad de la ONU en la que sostuvo que los ataques contra Sudán y Afganistán se basan en el derecho de las naciones de actuar ``en legítima defensa'', y señaló que Washington decidió tomar represalias ``sólo después de reiterados esfuerzos para tratar de convencer al gobierno de Sudán y al régimen Talibán de poner fin a actividades terroristas'' en sus territorios, y para dejar de colaborar con Bin Laden. Después de estos esfuerzos, ``a Estados Unidos no le quedaba otra opción que la de recurrir a la fuerza'' para prevenir nuevos atentados.

La secretaria de Estado, Madeleine Albright, llamó a combatir el terrorismo internacional y afirmó que ``ningún país puede dar refugio a terroristas''. Washington, agregó, no puede dejarse ``intimidar'' en su lucha contra el terrorismo.

Mientras, el asesor presidencial en materia de seguridad nacional, Sandy Berger, aseguró que se actuó con base en la existencia de ``amenazas específicas contra blancos estadunidenses específicos''.

Republicanos aplauden los ataques

En el Congreso estadunidense, dominado por los republicanos, las reacciones fluctuaron entre el entusiasmo y el total escepticismo. El representante Dan Burton, uno de los críticos más severos de Clinton, justificó la represalia al afirmar que fue ``una acción para detener a los terroristas y obligarles a pagar lo que hicieron''.

El senador republicano Dan Coats, por el contrario, señaló: ``claramente hay mucho que no sabemos de este ataque y porqué fue desatado hoy, en medio de los problemas personales del presidente. Es legítimo hacerse preguntas sobre el momento que se eligió para la acción''.

Asimismo, Arlen Specter, miembro republicano de uno de los comités del Comité de Defensa del Senado se manifestó preocupado por la posibilidad de que los ataques ocurrieran tres días después de que Clinton admitió tener una relación ``impropia'' con Monica Lewinsky.

La mayoría de los estadunidenses aprobó las acciones militares de hoy. Un sondeo de la televisora ABC indicó que un 80 por ciento apoyó los ataques y sólo 14 por ciento se manifestó en contra. En una encuesta de CNN, 66 por ciento se dijo a favor y 19 por ciento en sentido adverso.


Reuters, Afp y Ap, Londres, 20 de agosto Ť Los tradicionales aliados de Estados Unidos ``comprendieron'' y ``apoyaron'' los ataques contra Sudán y Afganistán, pero naciones consideradas terroristas por por Washington, como Libia e Irak, los condenaron enérgicamente, mientras que el secretario general de la Organización de Naciones Unidas se declaró ``preocupado'', y medios de comunicación europeos conjeturaron que las acciones eran una forma de distraer al público del sexgate que afecta al presidente Bill Clinton.

Argentina declaró que ``comprende'' los bombardeos contra presuntos santuarios terroristas en Afganistán y Sudán a raíz de los atentados contra las embajadas estadunidenses en Kenia y Tanzania, que causaron la muerte de 263 personas, entre ellas 12 estadunidenses.

El primer ministro británico Tony Blair comparó esos atentados con el perpetrado el domingo pasado en la ciudad norirlandesa de Omagh, que causó la muerte de 28 personas. ``Las atrocidades cometidas este mes en Nairobi, Dar es Salaam y Omagh han demostrado el dolor y el sufrimiento que el terrorismo puede causar'', indicó Blair en una declaración escrita, en la que también dijo respaldar ``con fuerza'' los ataques ordenados por Clinton.

Washington informó por adelantado a Londres de los ataques del jueves, y Estados Unidos ``dejó claro que pensaba que los lugares serían usados para nuevos ataques terroristas, así que actuaron en defensa propia'', declararon fuentes oficiales británicas.

Israel, otro aliado estadunidense, saludó con satisfacción la medida militar. ``El primer ministro acoge con beneplácito la decisión de Estados Unidos de atacar blancos terroristas en Sudán y Afganistán'', indicó un comunicado del gobernante israelí Benjamin Netanyahu.

Más mesurado fue el gobierno francés, que informó que hasta este viernes habrá una reacción oficial, mientras la cancillería de Portugal indicó esta noche que ``comprendía'' los ataques, pero destacó que se trató de ``una acción unilateral, decidida y ejecutada por los estadunidenses, y el gobierno portugués no fue informado con antelación''.

En España, el canciller Abel Matutes dijo que los ataques no fueron una sorpresa, porque ``sabíamos que había pruebas que demostraban el involucramiento de esos dos países en los sangrientos atentados'' en Kenia y Tanzania.

El gobierno ruso declaró que está ``examinando cuidadosamente'' la situación creada por los ataques aéreos estadunidenses, pero fuentes oficiales indicaron que el Kremlin reiterará su oposición categórica a que otros países intervengan en asuntos internos de Afganistán, donde tropas del movimiento radical Talibán continúan avanzando hacia la región de Asia central, fronteriza con Tadjikistán y Uzbekistán, dos ex repúblicas soviéticas.

Costa Rica dijo que ``no avala el uso unilateral de la fuerza para combatir el terrorismo internacional''.

Irak denuncia el terrorismo estadunidense

Sudán figura en la lista estadunidense de los países que apoyan el terrorismo; Irak, Libia y Cuba también. El régimen de Saddam Hussein calificó los ataques estadunidenses como una nuestra más del ``terrorismo internacional sistemático'' de Washington.

La televisión iraquí se preguntó si ``el bombardeo de áreas pobladas, fábricas o cualquier lugar deshabitado, tal y como hizo Estados Unidos cuando bombardeó áreas en Sudán y Afganistán, no se considera terrorismo''.

Y comparó los ataques de hoy con los que antes sufriera la población iraquí: ``los crímenes de terrorismo practicados por Estados Unidos contra los iraquíes en particular y los árabes en general continúan''.

Libia fue objeto de ataques aéreos contra Trípoli y Bengasi ordenados por el ex presidente Ronald Reagan en abril de 1986, luego de atribuir a Muamar Kadafi la responsabilidad de los atentados en Roma y Viena que causaron 20 muertos. Ese ataque de represalia provocó la muerte de 37 libios y dejó un centenar de heridos.

Kadafi expresó este jueves su apoyo al presidente sudanés Omar Hassan Al Bashir y calificó de ``agresión injusta'' contra ese país africano el ataque aéreo estadunidense. El gobierno de Clinton, dijo el líder libio, tuvo un ``comportamiento salvaje y bárbaro''.

Cuba, la isla contra la que Washington mantiene un bloqueo desde hace más de tres décadas, condenó la acción estadunidense y dijo que era muestras de ``prepotencia''.

Clinton, indicó la agencia Pl, ``desconoció la soberanía de Sudán y Afganistán y lanzó un ataque efectista que opacó su reciente escándalo sexual'', pero advirtió que esos ataques ``pueden alimentar más violencia, en lugar de eliminarla''.

En el mismo sentido se expresó la radio oficial iraní, y sostuvo que los ataques aéreos estadunidenses estuvieron destinados a ``enmascarar los problemas internos'' de Bill Clinton, mientras que el grupo extremista palestino Hamas dijo que los ataques contra Sudán y Afganistán eran actos de ``terrorismo de Estado'' contra los musulmanes, y advirtió que Estados Unidos podría sufrir por ``esta agresión sangrienta''.

Pese a que Washington declaró haber bombardeado Sudán y Afganistán por los ataques a sus embajadas en Kenia y Tanzania, la prensa en Nairobi reaccionó friamente, alegando que se trataba de un asunto entre Estados Unidos y sus enemigos.

Los bombardeos ocurrieron a la medianoche de Europa, y la reacción inicial de algunos medios televisivos fue sugerir que estaban ligados al escándalo sexual que Clinton enfrenta. En Italia, los noticieros relacionaron los ataques con lo que sucede con el caso Lewinsky, y un reportero de la cadena RAI conjeturó sobre si el ataque era una forma de distraer la atención internacional del sexgate.

Por lo pronto, el consulado estadunidense en Río de Janeiro debió ser evacuado la tarde de este jueves tras recibir la amenaza de una supuesta bomba, la cual no fue hallada por los servicios antiexplosivos.

Es la segunda vez en menos de una semana en que ese consulado recibe una amenaza telefónica.