Migrantes se relajan con baile y juegos de mesa en albergue

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Ciudad de México. Los miles de hondureños que ya se encuentran en la Ciudad de México hoy se relajaron. Música, juegos de baraja, la cascarita, clases de baile, un buen baño o simplemente reposar sobre una colchoneta bajo una sombra, son las imágenes que se observan en el estadio Jesús Martínez Palillo de la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, donde se alberga a quienes participan en la caravana migrante.

El recorrido ha sido largo. Salieron desde San Pedro Sula, Honduras, el 12 de octubre y por fin, están de nuevo todos juntos tras la dispersión de la numerosa caravana en Veracruz. Han sido 25 días de prolongadas jornadas de caminata, jalones (aventones), apretujones en los camiones que los han transportado, desvelos, falta de agua, cansancio, miedo y riesgos.

Este martes, de nuevo fundido en un gran grupo, el éxodo se relajó. Quienes llegaron anoche, aprovecharon para darse un urgente y esperado baño. No importó que el agua estuviera helada ni que en las primeras horas del día se sintiera un intenso viento frío, cientos se arremolinaron en alguno de los 15 tinacos con capacidad para 5 mil litros de agua cada uno para, a jicarazo limpio, darse la esperada ducha. Su mejor aliado era el sol, que poco a poco los iba calentando.

Luego de la desorganización que se vio ayer entre los gestores y voluntarios del albergue, hoy "se comienza a corregir sobre la marcha", reconoció la titular de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez, instancia que está al frente de la coordinación del espacio, instalado por el gobierno capitalino y otras instancias que forman parte del proyecto Puente Humanitario, para dar atención al éxodo en su paso por la ciudad.

Ya con mejor organización, se montaron lugares específicos para mujeres y niños. Inclusive hay una serie de sanitarios portátiles exclusivos para los menores, mientras que se colocó una carpa sólo para mujeres. Y es que, de acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, una tercera parte de la caravana está conformada por niños, niñas y adolescentes, y una más por mujeres.

El mejor negocio es la venta de cigarrillos. A cinco la pieza. Muchos han tomado esta opción para hacerse de algunos pesos y con ello seguir juntando dinero para el resto de su camino, que aún es largo: hasta los Estados Unidos.

La activación física se convirtió en carnaval. Un grupo de animadores se montó a una tarima y el DJ hizo sonar la música: reageton, merengue, bachata. Los cuerpos comenzaron a moverse y el baile sacó sonrisas y hasta carcajadas, esas necesarias ante una travesía como esta caravana.

Han pasado tres días desde que los primeros migrantes del éxodo llegaron al albergue de la Ciudad Deportiva, y por fin, hubo espacios para la recreación infantil: juegos, acertijos, golosinas y demás pudieron gozar muchos pequeños que divertidos atendían todas las indicaciones de los encargados para esto.

En paralelo, también hasta hoy, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, José Ramón Amieva, recorrió por primera vez las instalaciones montadas en este espacio, e informó que se estima que hay 4 mil 500 personas. Por la mañana también estuvieron presentes la jefa de gobierno electa, Claudia Sheinbaum y otros funcionarios de su gobierno, al igual que los alcaldes Armando Quintero y Clara Brugada.

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