Llega segunda oleada de migrantes a Puebla

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Puebla. Ante la segunda oleada de migrantes que llega este domingo a Puebla, de al menos dos mil centroamericanos, el coordinador de la Pastoral Migrantes, Gustavo Rodríguez Zárate, pidió ayuda a la comunidad católica, vecinos de la iglesia de La Asunción y a las autoridades para garantizar refugio, alimentos y seguridad a estas familias.

Se trata de la primera caravana que llega a esta ciudad de las tres que han abandonado territorio guatemalteco, en la frontera con México, que a la fecha suman un total de 6 mil 327 personas, entre ellos, 2 mil 120 mujeres, mil 907 niños y 2 mil 300 hombres mayores de 14 años.

La segunda caravana está conformada por mil 400 migrantes y se encuentra en Ixtepec, Oaxaca; y la tercera con 4 mil indocumentados que está entrando este mismo día al estado de Chiapas.

En entrevista, el párroco informó que los 2 mil migrantes que llegan a Puebla, que en un 90 por ciento son originarios de Honduras, serán reubicados en el Polideportivo de Xonaca y el Albergue Municipal, a falta de espacio en la iglesia.

El defensor de los derechos humanos dejó en claro que no son las autoridades, sino los propios migrantes,quienes están pagando de su bolsa la renta de camiones para trasladarse a la ciudad de México, donde se concentrarán las tres caravanas en Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca.

Los que no pueden pagar la cuota, comentó, se vienen de aventón con los traileros e incluso en carros particulares.

“No hay apoyo de autobuses, los que según dio el gobierno de Veracruz fueron cancelados de último momento, y ellos se tienen que organizar para llegar a la ciudad de México donde se concentran todos y verán que rumbo siguen”, explicó.

El mayor problema que enfrentan los migrantes es el desgaste psicológico.

El padre Gus –como mejor se le conoce- dijo que en el templo de La Asunción no están solos, cuentan con el respaldo de 10 iglesias del Decanato de Santa Teresita, pero se necesita más ayuda.

Mientras que el apoyo reparatorio –precisó- lo obtuvieron de las universidades, de la UAP, Udlap, Ibero, Madero y Upaep, con la entrega de alimentos, ropa, y víveres.

A diferencia de otras caravanas de migrantes, refirió que esta ocasión no cuenta con dirigentes ni “cabezas” al frente de la multitud de familias enteras que vienen huyendo de sus pueblos de origen por la pobreza y violencia.

Sin embargo, el sacerdote dijo que dentro de esta improvisación también hay organización para una mejor seguridad y convivencia.

Reveló que el mayor problema que ahora presentan los migrantes, además de la inseguridad, es la crisis psicológica y emocional que les ha generado el éxodo; así como los padecimientos estomacales y respiratorios por los diferentes microclimas que han atravesado en la caminata.

Al respecto, señaló, "los niños necesitan atención psicológica, se relajen y cuenten y saquen todo su dolor, no con cualquiera sino con gente profesional.

“Vienen muy cansados, desgastados, pareciera que los quieren obligar a renunciar, pero no pueden hacerlo, porque vienen huyendo del hambre y la violencia; vienen empujados por las otras dos caravanas que ya salieron”, enfatizó.

Informó que todas las noches, la caravana migrante realiza una asamblea donde determinan las acciones a seguir y las rutas que deben tomar para llegar a la frontera, a fin de evadir a los grupos criminales que los asechan.

Al final, el cura agradeció la ayuda de las autoridades municipales y estatales, así como de la Iniciativa Privada, de la comunidad católica y principalmente de las universidades.

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