Adultos mayores se suman a la población en situación de calle

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Ciudad de México. Las quejas presentadas por personas en situación de calle este año suman más de 20 contra 66 levantadas en los cinco anteriores, por desalojos y presiones de policías contra algunos de los seis mil individuos en esa situación, donde se configura una nueva “callejerización” con la incorporación de adultos mayores y migrantes extranjeros.

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Nashieli Ramírez, explicó que el abandono, problemas de salud muy fuertes, la expulsión de sus hogares y el despojo de sus pensiones ha provocado que las personas mayores de 60 años representen el 10 por ciento de esa población, cuando hace 15 años no había.

Su número irá en aumento ante el envejecimiento de la curva poblacional y la carencia de protección social, con el riesgo de ser víctimas de violencia y abuso de poder sin ningún criterio, ante “un reforzamiento en términos de la criminalización por vivir en la calle y enfrentar un alto grado de adicción”, alertó.

En el foro Problemática en el ejercicio de los Derechos Humanos de las Personas en Situación de Calle en el marco de la Ley de Cultura Cívica de la CDMX, reconoció que existe una percepción negativa en torno a esta población en general, pues “son muy estigmatizadas y provocan una reacción de mano dura en lugar de protección y dignidad”.

Los chilangos, argumentó, vivimos la calle con miedo, pues existe una desapropiación del espacio, a lo cual se suma la estigmatización de estos grupos, la cual se acentúa “si eres migrante extranjero, porque, generalmente, no estamos capacitados y sensibilizados para este tipo de personas, y se presentaron denuncias de unos jóvenes que desaparecieron”.

La vulnerabilidad que enfrenta dicha población tiene que ver con prejuicios de cómo vemos a sus integrantes y el miedo que sentimos respecto a la calle, cuando antes era un lugar de juego, y debemos recuperarla, pues en lugares donde permea la violencia, lo primero que hace la delincuencia organizada es decir no salgas y la gente no sale de su casa, alertó.

Gabriel Rojas Arenaza, director general de Ednica, explicó que de las seis mil personas en situación de calle, dos mil habitan en los espacios del Gobierno de la Ciudad de México y otros cuatro mil se distribuyen en las delegaciones, principalmente en Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza.

La mayoría es población masculina, siendo en 90 por ciento jóvenes y 10 por ciento adultos mayores, donde los migrantes del estado de México, Veracruz y Centroamérica empieza a crecer, enfrentan problemas con las autoridades, pues “su palabra no vale y pesa el estigma, lo cual se traduce en una aplicación de la ley de manera inequitativa”.

Consideró necesario construir una agenda que incluya cambios a la Ley de Justicia Cívica y su reglamento, el cómo potencializar la atención en la Consejería Jurídica, los Juzgados Cívicos y las comunidades y cómo colocar, sin regateos, el principio pro persona.

El consejero jurídico y de servicios legales, Vicente Lopantzi García, señaló que con este foro se da cumplimiento a la Recomendación 7/2015, como autoridad colaboradora, emitida por actos de discriminación a la honra y dignidad de la persona a la población en situación de calle.

Destacó que, el no contar con un domicilio o un acta de nacimiento, no implica el desconocimiento de sus derechos humanos, por lo que la aplicación de la ley “no es un pretexto para transgredir esos derechos”, requiriéndose el rediseño de estrategias jurídicas a fin de evitar dicha transgresión.

Ricardo Cabal y César Uribe, jóvenes en situación de calle, demandaron a representantes de las secretarías de Seguridad Pública y Desarrollo Social, presentes en el foro, a “no sólo escuchar sus quejas, sino apoyarlos; acabar con los estigmas y dejarnos de dar una “calentadita” cuando somos remitidos al juzgado cívico.

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