CDHDF da recomendación por suicidio de 24 presos

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Ciudad de México. La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal dirigió su recomendación 04/2018 a la Secretaría de Gobierno, por las omisiones en el deber de cuidado en los centros de reclusión, que derivó en el suicidio de 24 internos, entre 2010 y 2017. 

Dicha dependencia tiene 15 días hábiles para aceptar los 5 puntos recomendatorios, como son el cubrir una indemnización a las víctimas indirectas por daño inmaterial y, previo consentimiento, otorgar tratamiento médico y sicológico especializado a quien lo solicite. 

Además de realizar reuniones con las víctimas indirectas a fin de subsanar las omisiones de información, por parte de los servidores públicos en cuanto a las víctimas directas, pues, en varias de las ocasiones, se enteraron días después de lo sucedido, cuando iban a visitarlas. 

La adopción de medidas para fortalecer el programa de prevención de suicidios, mejorar la vigilancia y los procedimientos para documentar y reportar incidencias en los centros, y la aplicación de evaluaciones para conocer indicadores de alto riesgo, es otro punto a cumplir. 

El sistema penitenciario además deberá adoptar las medidas necesarias para que cada centro cuente en todos sus turnos con personal capacitado y se asigne alguno a brindar orientación e información a familiares, en caso de fallecimiento, enfermedad y otras incidencias graves. 

La presidenta de la CDHDF, Nashieli Ramírez, llamó al Gobierno capitalino a generar acciones concretas para la implementación y el ejercicio efectivo de los derechos de las personas privadas de la libertad e impulsar un sistema de reintegración social. 

Comentó que la vida en reclusión genera un alto riesgo suicida al presentarse factores como el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas, que no deberían existir, pero ingresan; un sentimiento de culpa y la desesperanza por la decisión judicial adversa. 

A ello se suma la falta de personal técnico para el cuidado de la población penitenciaria, el estrés diario, el ocio, falta de atención médica o el miedo con el que se vive, provocando que en ese lapso 17 hombres y 7 mujeres, de entre 19 y 52 años, se quitaran la vida. 

Los objetos utilizados para ello fueron agujetas, en 7 casos; cuerda, cobija, cinturón y cinta con 3 casos cada uno; y lazo, suéter, cable y zacate con un caso, siendo las estancias de los dormitorios donde se llevó a cabo principalmente. 

Otros lugares donde se suicidaron fueron el baño y/o regaderas, dormitorios de psiquiatría, áreas comunes, centro de diagnóstico, túnel de juzgado y dormitorios de castigo, precisó la ombudsperson al destacar que el suicidio se ha convertido en un problema de salud pública. 

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, la tasa de mortalidad por suicidio se incrementó 60 por ciento, en los últimos 50 años, con un promedio de 800 mil personas en el mundo cada año. 

Ello, destacó, corresponde a un suicidio cada 40 segundos, registrándose por día al menos tres mil defunciones a nivel mundial; mientras en la ciudad, solo en 2011, se registraron 413 casos, principalmente hombres, con el 79 por ciento. 

La tasa de mortalidad de suicidio por cada 100 mil habitantes coloca a la capital del país en el lugar 18 en hombres y 14 en mujeres, según datos de la OPS, en el 2016, siendo diversas las causas que lo determinan y los reclusorios son un espacio propio para estos actos, dijo. 

El segundo visitador de la CDHDF, Iván García Garate, señaló que algunas circunstancias que favorecieron su comisión fue el inadecuado control en el ingreso de objetos y sustancias prohibidas, identificándose algunos factores comunes. 

Algunas de las 24 personas que se suicidaron tenían dependencia a sustancias psicoactivas, discapacidad psicosocial y enfermedades como el VIH Sida; a lo que se sumó el fuerte control ejercido por las autoridades penitenciarias. 

Consideró que dicho acto pudo evitarse con la supervisión médica, psicológica, de trabajo social y vigilancia; cuidado del personal técnico y una infraestructura adecuada, pues el suicidio es “una violación al derecho a la vida”. 

A través de un video difundido en la presentación de la recomendación, algunos de los internos que se suicidaron piden a sus familiares disculpas por buscar ese camino, al cual llegar al darse por vencidas. 

Esto es para mi familia y ojalá me perdonen por ser un mal hijo, un mal padre, y un mal novio y esposo. Con los ojos llenos de lágrimas les digo que me voy como viví los últimos años …como un perro”, se leyó en otra de las imágenes trasmitidas.

 


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