Trump reúne solo a 57 niños migrantes con sus familias

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Nueva York. El régimen de Donald Trump incumplió una orden judicial al lograr retornar a sus padres inmigrantes sólo a la mitad de los niños menores de 5 años que les arrebató al cruzar la frontera, mientras por otro lado negocia con México un acuerdo para usar al país vecino como retén para solicitantes de asilo.

El gobierno informó este jueves que 57 menores de 5 años que separó de sus padres al ingresar al país han sido reunificados, pero eso dejó casi la mitad del total de 102 o 103 (no hay cifras precisas) aún solos. Las autoridades insistieron en que cumplieron al “completar las reunificaciones iniciales” y justificaron que en los casos de los 46 niños aún pendientes algunos de los padres han sido deportados, en algunos casos no se verificó el parentesco y otros más era por razones de protección de los niños porque sus padres tienen algún antecedente criminal.

Según el comunicado de las tres dependencias gubernamentales encargadas del proceso de reunificación de los menores de edad ordenada por un juez federal a fines del mes pasado -la fecha límite para los menores de 5 años era el martes, para el resto de casi 3 mil es el próximo día 26- “nuestra meta ha sido el bienestar de los niños y su regreso a ambientes seguros”.

Pero en la misma declaración, una vez más, el régimen de Trump culpó a los inmigrantes de esta política y sus consecuencias: “el pueblo estadunidense dio un mandato a este gobierno para poner fin a la falta del imperio de ley en la frontera, y el presidente Trump está cumpliendo con su promesa de hacer justo eso. Nuestro mensaje ha sido claro… no arriesguen su vida o la vida de su hijo al intentar ingresar de manera ilegal a Estados Unidos”.

Una vez más, tanto funcionarios como expertos indicaron que la dificultad en la reunificación de estas familias es que son tres las burocracias federales que tienen que buscar la forma de coordinarse sin plan previo: el Departamento de Seguridad Interna es el encargado de la detención de inmigrantes indocumentados, pero los menores tienen que ser entregados antes de 20 días al Departamento de Salud y Servicios Humanos el cual maneja los albergues y la colocación de estos con familiares o guardianes, mientras que el Departamento de Justicia maneja los tribunales de inmigración (los cuales no son parte del poder judicial, sino del ejecutivo).

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) que presentó la demanda que llevó a la orden del juez de reunificar las familias, declaró hoy que el gobierno fracasó en cumplir plenamente con la orden judicial, y que junto con el juez se evaluarán posibles consecuencias.

Mientras tanto continúa la exasperante y en muchos casos traumática espera de otros miles de padres y niños, muchos de los cuales no han podido comunicarse ni necesariamente saben dónde están. De hecho, el Departamento de Justicia confesó esta semana que en uno de los casos era posible que había separado por error a un padre y su hijo menor de 5 años hace más de un año -y que ambos podrían ser ciudadanos estadunidenses.

La ACLU calificó eso como “horrendo” y señaló que es resultado de cómo el gobierno implementó la política de separación, sin registrar con precisión las identidades, relaciones y ubicación de cada familia, reportó The Guardian.

Al mismo tiempo, proceden las audiencias en tribunales de migración en donde jueces -algunos han expresado pena- han tenido que sentar en el banquillo de acusados a niños, algunos menores de 10 años, en un caso, hasta de un año de edad, para determinar si serán deportados o si tienen otro destino. “Uno desea estar orgulloso de su país. Mi país actualmente está llevando a niños de un año de edad ante tribunales”, comentó el profesor y líder ambientalista Bill McKibben en un tuit.

Algunos de los padres reunificados con sus hijos han sido puestos bajo libertad condicional -con monitores electrónicos- para esperar que procedan sus casos al solicitar asilo. Muchos de estos han tenido que buscar de pronto dónde alojarse y cómo cuidar y alimentar a sus sus hijos sin poder trabajar. En muchos casos, buscan posada con familiares pero algunos defensores de inmigrantes expresan preocupación de que al tener que identificar con quién y dónde están viviendo, podrían poner en riesgo a estas familias si también son indocumentadas.

Negociaciones bilaterales

Por otro lado, el gobierno estadunidense está contemplando con su contraparte mexicana un “acuerdo de un tercer país seguro” en donde se podría obligar a solicitantes de asilo que transitan por México para ingresar a Estados Unidos a que soliciten asilo en México en lugar de cruzar la frontera. Eso permitiría a la autoridades estadunidenses retornar a todo solicitante de asilo, sin importar su país de origen, a Meéico, reportó el Washington Post esta semana. A cambio de tal acuerdo, Estados Unidos estaría dispuesto a ofrecer asistencia financiera significativa a México para apoyar la implementación de esta propuesta.

Se supone que el tema fue abordado esta semana en Guatemala durante la reunión de cancilleres de la región con la secretaria de Seguridad Interna Kirstjen Nielsen.

Por lo tanto, es de suponerse que también será abordado en las reuniones programadas para este viernes en México entre el secretario de Estado Mike Pompeo y su comitiva con el canciller Luis Videgaray, y por separado, con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador y su encargado de relaciones exteriores Marcelo Ebrard.

Aún no se sabe de la posición oficial mexicana ni de su próximo gobierno sobre la propuesta, y de este lado de la frontera, muchos están observando si reiterarán sus condenas anteriores por los niños inmigrantes enjaulados en Estados Unidos a estas visitas.

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