Trump puede provocar la tercera guerra mundial: Arizmendi

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Zacatecas, Zac. El mundo enfrenta la posibilidad real de que estalle una tercera guerra mundial porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “personifica la tendencia neoautoritaria de un capitalismo cada vez más violento ante la crisis epocal del Siglo XXI”, afirmó el investigador y escritor Luis Arizmendi.

Arizmendi, coautor junto con el argentino Jorge Beinstein del libro Tiempos de Peligro: Estado de Excepción y Guerra Mundial, coeditado por Plaza y Valdez y la unidad académica de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), presentó este viernes su obra en el marco del Congreso Latinoamericano intitulado: La obra perdurable de Carlos Marx. El libro fue comentado por Julio Bolvitnik Kalinka y Rubén Ibarra Reyes.

Esta noche, Arizmendi y Beinstein presentan nuevamente su obra en Casa Lamm, en la Ciudad de México, la cual será comentada por John Saxe Fernández y Magdalena Galindo.

En Zacatecas, Luis Arizmendi reflexionó sobre el escenario crítico que enfrenta el mundo, ante la “crisis epocal” del capitalismo.

Lamentablemente, apuntó, “la devastación constituye una necesidad no sólo cíclica, sino estructural del capitalismo”, pues históricamente “la imagen de un capitalismo sin crisis ni devastación es una ilusión del mito del progreso”.

El reconocido investigador y catedrático de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) planteó que la propuesta geopolítica de un acuerdo de paz entre Estados Unidos y Rusia, “está siendo llevada al fracaso, debido a la promoción de una nueva geopolítica mundial preparatoria de una confrontación económico-militar contra China en el siglo XXI”.

Advirtió que el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca, “puede hacer que en el periodo 2017-2020 detone un grave impacto ecológico ambiental para el planeta (como bien ha enfatizado Noam Chomsky), “por el aferramiento neoautoritario de Estados Unidos al patrón energético basado en el petróleo y gas, que agudiza además el tren del sobrecalentamiento planetario hacia el colapso climático”.

Arizmendi planteó que el siglo XXI ha comenzado con una “crisis epocal” del capitalismo derivada de otra crisis de “sobre acumulación” en la historia de la modernidad; a ésta se suma “la devastación multidimensional del proceso de reproducción de la sociedad planetaria que constituye una era con la crisis ambiental mundializada como punta de lanza”.

Arizmendi recordó que los países centrales, con su alto poderío económico y militar, junto con los grandes corporativos trasnacionales se encargan, después de una guerra, de la devastación de las economías y de países enteros, de toda la “reconstrucción” para concentrar y apropiarse nuevamente de enormes capitales.

Mediante la apertura de múltiples canales de reconstrucción derivados de una gigantesca destrucción: la interconexión profunda entre la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial emerge dejando al descubierto la devastación, como una necesidad radical de la marcha de la relación entre capitalismo y mundialización”.

Es claro, reflexiona Luis Arizmendi: “no existe capitalismo histórico sin devastación; ésta constituye una necesidad no sólo cíclica sino estructural del capitalismo. Hiroshima y Nagasaki no representan la justificación del horror para ganar la guerra. La guerra ya estaba ganada. La gran industria militar de Alemania estaba pulverizada, al menos, un año antes de concluir la confrontación. Pero Estados Unidos decidió fundar la modernidad atómica, para definir el reparto geopolítico del mundo, no contra la Alemania hitleriana, sino contra la URSS y Europa”.

Además, Donald Trump y Estados Unidos de Norteamérica saben que, si se definiera en términos puramente económicos, “sin duda tiene como destino perder la disputa por la hegemonía planetaria” frente a China. Pero los estadunidenses aún son la potencia militar del mundo y están listos para demostrarlo.

Un orden multipolar pacífico cogobernado por China, EU y Rusia, constituye definitivamente un futuro imposible. La legalidad esquizoide de la acumulación mundial del capital invariablemente impone la disputa económico-militar por la hegemonía planetaria. De ahí que la paz global se encuentre radicalmente amenazada en el futuro por una guerra a gran escala: la Tercera Guerra Mundial”, advirtió Arizmendi.

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