Condenan al opositor Navalny a 30 días de cárcel en Rusia

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Moscú. El líder opositor Aleksei Navalny será apartado del quehacer político de Rusia durante un mes completo, al ser condenado este martes por incumplir dos veces el reglamento para organizar manifestaciones y por desacato a la autoridad.

De este modo, Navalny recuperará la libertad poco después de que haya comenzado la gran fiesta del futbol, el Mundial de Rusia 2018, y –desde el punto de vista del Kremlin– no podrá estropear el acto inaugural a cargo del presidente Vladimir Putin encabezando otra manifestación de protesta.

Pero quizás no es menos importante que Navalny –quien asimismo es abogado y presidente del Fondo de Lucha contra la Corrupción–, tampoco podrá participar en el congreso, previsto para este 19 de mayo, que convocó para fundar un partido político de oposición que aún no tiene nombre.

Sólo así se explica la tardanza –inusual en otros casos de activistas, juzgados el mismo día o en los siguientes– en llevar a cabo los juicios por infracciones que se atribuye a Navalny haber cometido el 28 de enero y el 5 de mayo pasados, cuando la policía lo arrestó apenas puso un pie en la calle y, tras formalizar las acusaciones en las correspondientes actas, quedó libre en espera de ser citado ante un juez.

Casualidad o no, el magistrado Dimitri Gordeyev, de la Corte del distrito Tverskoi de la capital rusa, suspendió para sorpresa de todos los presentes en la sala la sesión del 11 de mayo anterior y la pospuso para este 15 de mayo.

Decidió celebrar dos juicios contra Navalny un mismo día, en sesiones consecutivas, y dictaminó, en las respectivas sentencias, condenas de 30 días de prisión por lo primero y 15, por lo segundo. Sin embargo, las penas por este tipo de infracciones no pueden sumarse y Navalny estará en prisión un mes.

El juez desestimó los argumentos de la defensa y, según la primera acusación, concluyó que Navalny convocó a dos manifestaciones que no contaban con el requerido permiso de la alcaldía de Moscú, la cual denegó que se celebraran en el centro de la capital y propuso sitios más alejados, a su vez inaceptables para el líder opositor, quien exhortó a sus seguidores, la mayoría jóvenes, a protestar en los lugares que había solicitado originalmente.

También declaró culpable a Navalny de desacato a la autoridad, cuando un oficial de la Guardia Nacional lo conminó a no participar en manifestaciones sin permiso y, al no hacerle caso, al menos seis efectivos lo detuvieron con exceso de violencia. 

En el breve receso entre los dos juicios, Navalny envío a través de su cuenta en Twitter este mensaje: “Treinta días por mi derecho a salir a la calle y decirle a estos gobernantes: no soy su esclavo ni nunca lo seré. No quiero un nuevo zar. Desde luego, no es nada agradable estar entre rejas, pero estoy dispuesto a volver a salir a la calle y decir lo mismo cuantas veces sea necesario. Hasta que logremos lo que queremos. Y sé que no estoy solo”.

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