Juan José Arreola, el ruiseñor de la literatura mexicana

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Ciudad de México. Juan José Arreola (1918-2001) es quizá el único escritor que a mediados del siglo XX hizo literatura de la literatura, reflexionó Orso Arreola, hijo del reconocido narrador mexicano, durante la charla que se efectuó en homenaje al autor jalisciense por el centenario de su nacimiento, en el marco de la Fiesta del Libro y de la Rosa 2018, que se realiza en el Centro Cultural Universitario.

Orso recordó a su padre como el ruiseñor de la literatura mexicana, sus primeras lecturas de los clásicos españoles y autores franceses. Su cercanía con Frida Kahlo y Diego Rivera, como curador de su colección de piezas prehispánicas, como promotor de teatro y como fundador de la Casa del Lago y el movimiento cultural Poesía en voz alta, entre otras de sus facetas.

“Arreola fue un personaje paradigmático. Uno de los eslabones que une a la Generación del Ateneo, con la generación de Los Contemporáneos. Llegó a lo que en la lingüística y teoría literaria moderna se llama: el palimpsesto, el hipertexto y el metatexto”.

Orson, autor del libro El último juglar: memorias de Juan José Arreola (Jus Editorial), destacó: “Se suele olvidar que Arreola sí tuvo una formación profesional teatral como actor. Que estudió en el Instituto Nacional de Bellas Artes, que tuvo de maestro a Rodolfo Usigli, a don Celestino Gorostiza, a Xavier Villaurrutia, a Fernando Wagner y a otros grandes personajes. Diría que la única formación que tuvo fue el teatro.

“Entonces hay que olvidarse un poco de esa fantasía de que él fue autodidacta. Arreola de 1937 a 1947 hace teatro. Fue un actor profesional. Por eso fue un gran transmisor del conocimiento, por eso como maestro lo quisieron tanto en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde llegó a ser maestro de tiempo completo”.

Orso Arreola adelantó que en fecha próxima serán publicados los libros: Arte de las letras menores y Poemas y dibujos.

En el homenaje también participó la investigadora Sara Pott-Herrera y el músico Alonso Arreola, nieto del escritor, quienes recordaron distintas anécdotas. La especialista recordó cronológicamente siete décadas de la vida de Juan José Arreola, de 1918 a 1998, a manera de biografía, desde su nacimiento hasta las vicisitudes, anécdotas, momentos históricos y libros que publicó durante ese tiempo.

Decir Juan José Arreola, apuntó Poot-Herrera, es decir Alfonso Reyes, José Revueltas, Juan Rulfo, Antonio Alatorre, Elena Poniatowska, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, José Agustín. “Una constelación de nombres en las huellas de un aerolito (Arreolito).

“Decir en este año Arreola es decir José Luis Martínez, Alí Chumacero, Pita amor. Es decir Sergio Pitol. Y quienes se han ido en abril: Octavio Paz, Emmanuel Carballo, Gabriel García Márquez. También Sor Juana Inés de la Cruz, de quien dijo “es estípite y cariátide del barroco”. Juan José Arreola escribió (tan sólo) en sus ratos libres. No sólo fueron literatos, sino que se asomaron a su época y la trascendieron en el pensamiento, palabra y obra”.

Alonso Arreola, nieto del escritor jaliciense, evocó la vida cotidiana con su abuelo en Zapotitlán, como un apasionado de los oficios, cuando lo acompañaba al mercado, a negociar los tamales, a comprar el queso o la carne. “En cada uno de esos momentos entablaba una charla por conocer infinidad de detalles. En la cotidianidad todo se transformaba en literatura y fantasía”.

Le gustaba meterle velocidad a la motocicleta, tenía un singular gusto por lo minucioso, como arman un avión a escala, amaba la madera, diseñaba mesas de ajedrez o escritorios, también gustaba del ciclismo. “En la vida cotidiana personal, familiar, se manifestaba todo el tiempo su creatividad. Era un ser extravagante, lleno de humor e irascible en ciertos momentos. Estar a su lado era vivir una cotidianidad mágica”, concluyó Alonso.

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